Domingo
24/09/2017
La planta de alimento para peces que pone énfasis en la salud humana y el bienestar animal
En la comuna de Coronel, Región del Biobío, se pudo observar el proceso de producción de alimento para peces de la planta de Cargill Aqua Nutrition (CQN) Chile, la cual posee la particularidad de ser la más grande, a nivel mundial (Mundo Acuícola).
27/06/2017


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La planta de alimento para peces que pone énfasis en la salud humana y el bienestar animal

En la comuna de Coronel, Región del Biobío, Mundo Acuícola visitó la planta productora de alimento para peces de la empresa Cargill Aqua Nutrition (CQN) Chile, lugar donde elaboran toda la gama de productos de la marca EWOS.  Se trata de la primera de una serie de visitas programadas a plantas vinculadas con la producción de alimento para peces.  Esto, como una forma de observar las rigurosas medidas de control para preservar la inocuidad de un producto clave en la cadena de valor de la industria salmonera.

En compañía de Gabriel Sobarzo, Supervisor de Producción de CQN Chile, nuestro medio recorrió la planta que fabrica las dietas para salmónidos, que se comercializan bajo la reconocida marca EWOS.  Durante el tránsito por las instalaciones se pudo observar el intenso trabajo de descarga de los insumos a los silos que posee esta planta.  Ahí comienza el proceso de 75 minutos, que transcurre desde que ingresa la materia prima a la planta, hasta que se obtienen los pellets que irán destinados a distintas empresas productoras de salmónidos de nuestro país.

Tras pasar a los silos, donde los de mayor tamaño son los que almacenan trigo, los insumos pasan al proceso de molienda.  Posteriormente se pasa a la dosificación de cada uno de los tipos de materia prima para, finalmente, realizar la elaboración del pellet.  Según nos comenta Gabriel Sobarzo, una de las constantes innovaciones de esta planta es la modernización de los extrusores y el sistema de secado del producto.  Se trata de un proceso automatizado, donde el ser humano solo verifica que cada fase vaya transcurriendo de acuerdo a lo programado, lo que garantiza la inocuidad de la materia prima y el producto final.

Uno de los aspectos que llaman la atención durante el trayecto por esta gigantesca infraestructura es la serie de laboratorios en distintos puntos de la planta, los cuales realizan el exhaustivo monitoreo y control de los parámetros de calidad e inocuidad de cada paso del proceso de elaboración del alimento.

Conociendo la política de inocuidad de CQN

Una vez finalizado el recorrido por la planta, Mundo Acuícola conversó con Marco Espinoza y Rubén Escobar, Gerente Global CQN y Subgerente CQN Chile de Calidad Inocuidad y Regulaciones, respectivamente.  Con ambos ejecutivos se tuvo la oportunidad de conocer en detalle los aspectos más relevantes de la política de inocuidad alimentaria que tiene la empresa, la cual, según los entrevistados, radica en que no solo está centrada en las personas, sino que también incorpora a los peces.  A juicio de los ejecutivos, normalmente los sistemas de inocuidad están orientados en la salud del consumidor final.  Sin embargo, sostienen que es vital preocuparse de la cadena de inocuidad completa, la cual incluye a los peces que serán alimentados con sus productos.  “En ese sentido, para nosotros es muy importante también el bienestar animal.  Si el humano es el consumidor final, para nosotros, el cliente sería el pez, por lo que debemos preocuparnos de la salud y bienestar del animal”, señala Rubén Escobar.

Marco Espinoza agrega que el objetivo de la política de la compañía es proteger la salud humana y animal, cumplir las expectativas de Cargill con las regulaciones y con los requisitos de los clientes. Según Espinoza, ese es un resumen de la visión y misión de Cargill entre la división de alimentación animal y la división acuícola.

-        En ese orden, ¿cómo verifica Cargill el cumplimiento del cuidado del bienestar de los peces?

Rubén Escobar: “Todas estas declaraciones de políticas y las herramientas de sistema de gestión, son lo que dan el respaldo y el sustento a toda la gestión que se realiza.  Si lo llevamos a la ejecución de estas tareas, uno de los pilares vitales para nosotros es la validación y selección del proveedor.  Nuestra política es súper fuerte en que debemos tener al mejor proveedor, en términos de calidad e inocuidad, abasteciéndonos de materias primas.  Cuando tienes un buen sistema de selección y validación de tu proveedor, es un filtro para una serie de peligros, que es lo que nos interesa.  Porque al final vas haciendo el control antes que la materia prima ingrese a tu planta”.

-        ¿Cómo mantienen el control de los posibles riesgos presentes en el proceso de elaboración del alimento?

Marco Espinoza: “Normalmente, los análisis de riesgo te indican que los principales riesgos asociados a contaminantes están en las materias primas.  Los procesos productivos no están incorporando riesgos adicionales que puedan dañar al pez.  En la medida que tengas un buen control en la evaluación y selección de proveedores, un buen filtro de monitoreo y verificación de tus materias primas de acuerdo al riesgo analizado, vas a poder asegurar que después, en la producción, vas a garantizar un alimento inocuo para los peces y para el consumidor final”.

“Por ejemplo, los insumos vegetales van a tener riesgos distintos a los de origen animal.  Los peligros que tiene la industria son los que se controlan normalmente y están cubiertos por los programas de Sernapesca y SAG, como los temas de residuos de antibióticos y contaminantes o las aflatoxinas.  Adicionalmente están los pesticidas y los metales pesados.  Complementariamente, el Programa de Selección de Proveedores considera, además, auditorías, que se hacen en sus dependencias (del proveedor) donde se valida que toda la información, recibida previamente por documento, es fidedigna”.

Rubén Escobar: “Eso es una señal muy potente, porque un porcentaje importante de nuestro presupuesto, como área de calidad, está orientado al monitoreo de materias primas y a la validación de los proveedores, que muchas veces están fuera del país.  Ahí existe un compromiso de la compañía para generar los recursos en realizar este proceso en forma consistente”.

-        En ese sentido cuentan con cuatro laboratorios en esta planta. ¿Cuáles son las funciones y objetivos de esas instalaciones?

Rubén Escobar: “Hay un primer laboratorio, que representa la puerta de entrada a la planta, que es Laboratorio de Control de Calidad de Materias Primas, donde se verifica la especificación de la calidad en la recepción y se validan los pasos previos a su ingreso, (selección, evaluación y validación de materia prima y proveedor).  Una vez que se decide el ingreso a la planta viene el proceso de fabricación, donde el Laboratorio de Control de Proceso está orientado, principalmente, a la calidad del producto.  De ahí se desprenden ciertos programas de control de calidad, física y nutricional, que se complementa con los programas de seguridad de alimentos.  Y, finalmente, el Laboratorio Instrumental, controla ciertos parámetros específicos de los clientes en términos nutricionales, pero también funcionales (pigmentos, medicados).  Estos laboratorios utilizan tecnología de rápida respuesta para el proceso, permitiendo al operador tomar decisiones inmediatas, si es que se presenta una desviación”.

“Otro punto relevante para nuestra política corporativa de inocuidad, es el cumplimiento de la legislación local, dado por las entidades gubernamentales de Chile, pero, además, utilizamos de referencia las legislaciones de los mercados de destino de nuestros clientes.  Eso es importante, porque al final nos tenemos que integrar con el cliente en el cumplimiento de temas de inocuidad en mercados externos.  Y eso es un input para definir límites y programas de seguridad de los alimentos, orientado a mantener el proceso bajo control”.

-        ¿Y cómo se gestiona y verifica dicho programa a nivel corporativo?

Rubén Escobar: “En términos generales, Cargill tiene una política corporativa de inocuidad, que es alimentos seguros y de calidad siempre y en todas partes.  Eso es lo que nos enfoca y direcciona hacia donde tenemos que ir.  Si eso se lleva al plano práctico o real, esta empresa tiene un sistema integrado de gestión, que tiene a la inocuidad como uno de los pilares fundamentales para su desarrollo.  Y, en ese sistema de gestión de inocuidad, está considerado todo lo que es el sistema HACCP e ISO 22000.  Pero el tener un sistema integrado de gestión te permite no solo hacer evaluación del peligro, sino que hacer gestión sobre ella.  Esto porque la calidad es dinámica, no es algo fijo.  Las variables del mercado van cambiando y los planes de inocuidad tienen que irse ajustando, de acuerdo a lo que se monitorea en el sistema. Y eso es muy importante”.

-        ¿Y cómo se realiza esa política a nivel global?

Marco Espinoza: “A nivel global, Cargill definió la implementación de un manual de políticas de inocuidad, calidad y regulación, basado en ISO 22.000 y, en buenas prácticas de manufactura.  Ese es el piso de todo el grupo Cargill, en general.  Adicionalmente, todas las plantas EWOS que están hoy en Cargill tienen este sistema integrado que, señala Rubén (Escobar), donde uno de los pilares está asociado a ISO 22.000, donde está el HACCP y todos los programas de prerrequisitos para temas de inocuidad, pero, además, está todo lo que es ISO 9.001, en calidad; ISO 14.001, en medio ambiente y OHSAS 18.001, para todo lo que es salud y seguridad ocupacional.  Por lo tanto, el piso que pone Cargill, si bien son políticas de calidad e inocuidad, se complementa en las plantas EWOS a través del sistema integrado, que es más completo”.

-        ¿Cómo es la comunicación con los clientes?

Rubén Escobar: “Se habla mucho que el estándar de inocuidad de las empresas productoras de salmón es alto.  Y eso es una red, por lo que estamos todos en sintonía en ese sentido.  Tanto porque el mercado lo demanda, como porque nuestro espíritu es cumplir con todos los requerimientos de los clientes.  Hay varios estándares de la industria salmonera que nosotros los asimilamos como empresa de alimentos.  Son los casos de las certificaciones Global GAP y BAP, donde hay una norma específica para alimentos y en la cual estamos también.  Ellos nos demandan mucha documentación para cumplir con los estándares propios del mercado, por lo que en ese sentido tenemos un contacto muy estrecho con los clientes”.

Marco Espinoza: “También está el aspecto de ASC, donde normalmente tienes una directa interacción con el cliente respecto de cuáles son las demandas del mercado y de ellos como clientes, por lo que se facilita mucha información y así puedan cumplir con dichos requerimientos, más las reuniones que tiene el área comercial de Puerto Montt, con los clientes, además de las reuniones a nivel corporativo.  Por lo tanto, los inputs del mercado los estamos recibiendo constantemente.  Adicionalmente, está toda la red de la División Acuícola de Cargill, que permite interactuar con todos los equipos que trabajan en inocuidad, calidad y regulaciones de las plantas que se dedican a fabricar alimento para distintas especies acuícolas, en diferentes países como Escocia, Noruega, Canadá, Vietnam, entre otros.  Tenemos un equipo con todos los líderes de calidad, de todas las plantas CQN, a nivel mundial.  Se trata de una red muy fuerte para el intercambio de buenas prácticas, de conocimiento y para el apoyo mutuo, para obtener información con respecto a legislación u otros temas que están surgiendo en otros países.  La idea es que todos estén informados de alguna alerta o nuevos requerimientos y así estar alineados con los clientes”.

 

Por Pedro Barra

Revista Mundo Acuícola

Edición 112



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