Sábado
24/06/2017
La importancia de respetar la condición anádroma de los salmones para no disminuir su potencial productivo
Que no hayamos previsto en Chile el riesgo en que se incurría al cambiar el ciclo de vida de un organismo en cultivo, sin sospechar que tarde o temprano dicha audacia nos jugaría en contra, sería pecar de inocencia en su grado máximo.
28/10/2015


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La importancia de respetar la condición anádroma de los salmones para no disminuir su potencial productivo

Por Rodolfo Infante Espiñeira, MSc

Master Science en Acuicultura, Universidad de Stirling, Escocia

infante.espineira@gmail.com

                              

La situación actual de altos costos de producción en la industria del salmón obedece a factores multivariables y a componentes, tanto endógenos como exógenos. Hay variables que impactan con un mayor grado de importancia, y son éstas las que primero deben ser atendidas. Mucho se ha rumoreado que el cambio forzoso de la condición anádroma natural de los salmones por intervención humana, tendría algún impacto negativo en los índices productivos clave de la actividad, especialmente cuando éstos entran a régimen de cultivo marino. La verdad es que más que rumores, la inquietud se generó primero desde los propios centros marinos de engorda de salmón del Atlántico, donde los piscicultores observaron, in situ et in vivo, que la calidad de los smolts marcaba una tendencia decreciente año tras año. Una situación real e indesmentible. El comportamiento de los peces y el posterior análisis de la información productiva desagregada, empezaron a encender las primeras alarmas. El porcentaje de mortalidad por smolts “desadaptados” ha ido en paulatino y preocupante aumento. Lo mismo ocurre con aquellos clasificados como “eliminados” y los “sin causa aparente”, todas estas causas ineludiblemente vinculadas a la calidad de los smolts. Al agrupar estas pérdidas y comparándolas con aquellas por SRS, queda claro que el principal foco de las mortalidades en la industria no debe apuntar a la piscirickettsiosis. Existe información científica suficiente como para al menos sospechar, que el modelo productivo chileno necesita correcciones urgentes para hacerse sustentable.

Origen del modelo sui generis chilensis

El cambio del modelo de producción respetando los ciclos de agua dulce y salada por aquel otro que obligó a los peces a saltarse el necesario paso por el mar, ocurrió tal vez, por ignorancia y/o malos entendidos. La ignorancia, de obviar  los antecedentes científicos y experiencias fallidas previas de casos similares ocurridos en otras regiones salmoneras del mundo que siempre estuvieron a la vista al momento de adoptarlo. El mal entendido, de creer que la Autoridad Sanitaria obligaba a producir el ciclo completo hasta smolts en instalaciones en tierra y con agua dulce durante una época de frenesí regulatorio post virus ISA, lo que nunca fue así. Luego vino el desenfreno por adquirir pisciculturas que permitieran cumplir lo anterior, especialmente en la región central de la Araucanía, donde su mediterraneidad hacía muy difícil pensar en respetar el ciclo anádromo del salmón. Las millonarias inversiones realizadas en lugares inadecuados obviamente atentaron contra haber reconocido y corregido esta situación más tempranamente, cuando las alarmas empezaron a sonar. Lo anterior dejó a la industria presa de una navegación por aguas peligrosas y desconocidas, que sin embargo eran advertidas en todos los derroteros. No hay que olvidar que históricamente se han cometido innumerables errores por nuestro desmedido afán de alterar requerimientos biológicos y ecológicos básicos de los salmones, para adaptarlos a sistemas productivos diseñados sobre bases economicistas.

Algunos estudios científicos que advierten del riesgo

Que no hayamos previsto en Chile el riesgo en que se incurría al cambiar el ciclo de vida de un organismo en cultivo, sin sospechar que tarde o temprano dicha audacia nos jugaría en contra, sería pecar de inocencia en su grado máximo. Los estudios del impacto en peces anádromos, causado por la privación de experimentar ambientes dulceacuícolas y marinos, se han realizado desde hace largos años. Las consecuencias de tales modificaciones al ciclo natural, se harán más patente con el correr de los años y están claramente descritas y documentadas. Nilsen et al (2003) describieron que al comparar parámetros productivos de smolts anádromos y no anádromos de Salmo salar llevados hasta fase de cultivo marino, aquellos no anádromos parecían haber abandonado elementos claves de la transición desde parr a smolt, asociada a la posterior adaptación a la vida marina. Los niveles de la Na+,K+-ATPasa branquial de los smolts no anádromos alcanzaban solamente el 50 % de los aquellos anádromos, sugiriendo que los primeros jamás habrían alcanzado el estado de smolts verdaderos, y por ende su menor adaptación marina y habilidad hipo-osmoregulatoria. Además, los no anádromos tenían una mayor mortalidad y menor crecimiento que los anádromos a medida que pasaba en tiempo en el mar, resultados consistentes con los menores niveles enzimáticos ya mencionados. Observaciones similares han sido reportadas en varios estudios previos de diferentes científicos realizadas en Europa y EEUU (Barbour y Garside, 1983; Chernitsky y Loenko, 1983; Burton e Idler, 1984; Birt et al., 1991; Birt y Green, 1986, 1993; Staurnes et al., 1992; Schmitz, 1995).

Muchas coincidencias se han reportado en que los smolts no anádromos presentan menor cantidad de células de cloruro branquial, y de menor tamaño que los smolts anádromos. Esta diferencia, cuali y cuantitativa, de elementos básicos para la adaptación marina es muy sugerente. El factor de condición parece caer más en aquellos peces anádromos en contraste con los no anádromos a medida que avanza la esmoltificación. Estos registros indicarían que la pérdida de energía asociada a la preparación del smolt no se daría tan marcadamente en los no anádromos, sugiriendo que se explica al no completar dicha transformación de manera total. Con referencia a las características externas de ambos tipos de smolts, los anádromos se tornan más plateados que los no anádromos, los que incluso mantendrían parte de sus marcas parr y/o puntos de coloración rojiza a diferencia de los primeros.

Birt et al., (1991) sorprendió concluyendo que un alto porcentaje de los peces machos de origen no anádromo mostraban evidencias de maduración sexual en etapas posteriores del ingreso al mar como smolts, sin embargo las hembras de este mismo grupo no lo hacían. Las tasas de crecimiento de los peces ante estas particulares condiciones, tienden a disminuir. El mismo autor confirma un mayor desarrollo testicular general en peces no anádromos por sobre los anádromos.

Estudios endocrinológicos recientes de  Nilsen et al.,(2008), comparó los cambios de desarrollo en los niveles plasmáticos de la Hormona del Crecimiento (GH), Factor de Crecimiento Simil a la Insulina I (IGF-I) y el cortisol, más algunos receptores endocrinos en las branquias de smolts anádromos y no anádromos de Salmo salar sembrados durante primavera. Los resultados sugieren que la atenuación de los ejes de GH y cortisol producirían una reducción de la capacidad de proteínas branquiales secretoras de iones, factor limitante clave para la correcta adaptación a la vida marinas de peces originalmente anádromos pero mantenidos de por vida en agua dulce.

Lo anterior obedece a toda lógica genética, pues cuando la selección es realizada entre peces que nunca han tenido contacto alguno con el medio marino, difícilmente la capacidad de adaptación al medio marino podría transmitirse a su descendencia (Jónasson, pers.com., 2015). Tras un interesante y extenso estudio sobre las diferencias a nivel de respuestas fisiológicas, morfológicas y conductuales luego de comparar poblaciones de Salmo salar anádromas con sus pares no anádromos, Birt (1990) sugiere que si el objetivo es generar el máximo retorno económico con el cultivo, entonces los peces de origen no anádromo debiesen excluirse como componentes de importancia dentro del recurso salmón. Adicionalmente, como ambas formas comparten y compiten en igual nicho, eventualmente los peces no anádromos perjudicarían la evaluación económica de los anádromos. Esta pincelada de información debiese, al menos, hacernos reflexionar.

La importancia de la evaluación branquial de los smolts previo ingreso al mar

Sabemos que los salmones, en estado aún juvenil, experimentan una transformación desde parr a smolt llamada esmotificación, la cual está caracterizada por cambios fisiológicos, morfológicos y conductuales de los peces, como pre-adaptación a su nuevo medio ambiente marino (revisiones de Folmar y Dickhoff, 1980; Wedemeyer et al., 1980; McCormick y Saunders, 1987; Hoar, 1988; Boeuf, 1993). El ambiente marino hiper-osmótico demanda que los peces beban agua salada y excreten iones para proveer de agua a sus tejidos (McCormick y Saunders, 1987; Hoar, 1988).

Las branquias, además de su función respiratoria fundamental, tienen un papel preponderante en la regulación osmótica e iónica que realiza por medio de la acción de las “células de cloruro” ubicadas en la base de éstas (Pisam et al., 1989; Perry, 1997) y que son ricas en la enzima Na+,K+-ATPasa, una proteína directamente relacionada en la excreción de iones monovalentes (De Renzins and Bornancin, 1984; McCormick, 1995). La esmoltificación en Chile se evalúa indirectamente por la actividad enzimática de dicha proteína, lo cual es una aproximación correcta, pero no concluyente, por lo que no asegurará el éxito futuro de los que la aprueben. Si los niveles de la Na+,K+-ATPasa branquial no están en sintonía con la calidad y correcta funcionalidad branquial del smolt, poco o nada servirán, pues se estará sub-evaluando la real capacidad adaptativa del pez a su nuevo ambiente marino.

La branquia deberá evaluarse microscópicamente para conocer que la condición física de sus estructuras, primarias y secundarias, correspondan a aquellas de una branquia sana. Parámetros como la cantidad y tamaño de las células de cloruro nos darán pautas de lo que podremos esperar en términos de adaptabilidad en el mar, toda vez que se ha reportado que peces restringidos al agua dulce presentan estos parámetros más bajos que aquellos de sus parientes anádromos (Birt et al., 1991; Birt y Green, 1993, Nilsen et al., 2003). Una branquia dañada no podrá responder óptimamente a todas las exigencias funcionales que el smolt requiere, pues éstas están dimensionadas en equilibrio a las necesidades que el pez demandará en un evento clave como su transición al mar. Las branquias son un reflejo de nuestro buen, regular o mal manejo de los peces durante el ciclo de agua dulce, y su correcta y oportuna evaluación se hace imprescindible para prever y estimar la adaptabilidad y el desempeño productivo posterior del smolt.

El camino a seguir

No será fácil después de leer este artículo, responder al llamado telefónico de los dueños de la empresa pidiendo explicaciones de cómo, dónde y con qué información previa se invirtió su capital. Por lo pronto, aquellos cuyas pisciculturas están cercanas a la costa tienen la suerte de poder evaluar el bombeo de agua marina o de pozos costeros salados que les permita devolver a los salmones sus condiciones naturales de ciclo de vida. Las pisciculturas de recirculación que mantienen reproductores, también tienen relativa facilidad de retomar el ambiente salino requerido por los peces, a través de cargar y mantener el sistema con agua de mar, desde zonas costeras cercanas. Son los que construyeron pisciculturas mediterráneas y cambiaron el modelo de producción los que deberán ahora destinar esa misma creatividad para salir del problema que generaron.

Cualesquiera sea el caso, como un primer paso la recopilación diferenciada de información productiva será pieza clave para poder evaluar sobre bases reales y determinar el verdadero impacto que la pérdida forzosa de la anadromía tiene en el cultivo del salmón. La Autoridad Sanitaria, deberá implementar nuevos sistemas de registros productivos obligatorios que consideren diferenciar la variable del origen, anádromo o no anádromo, de los peces en cultivo, lo cual generará valiosa información de terreno. Las universidades y centros de investigación de la zona tienen una oportunidad única para realizar estudios comparativos que permitan generar conocimientos para descifrar si estamos o no frente a la creación de peces que se comportarán como especies diferentes. Dichos estudios difícilmente se generarán desde las instancias gremiales que aglutinan a los salmoneros, pues se dificultará el necesario consenso que ello requiere, principalmente por intereses creados. Ojalá que estas líneas sean una llave para abrir  la posibilidad de evaluar y mejorar un modelo de producción animal de una industria clave en el desarrollo del sur austral de Chile.

Revista Mundo Acuícola

Edición 105

Octubre-noviembre de 2015

 

 



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