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17/11/2017
Crisis en la industria del salmón: Reconocerla para superarla
¿Por qué insistimos en esa maldita y arraigada costumbre nacional de no mencionar los problemas por su nombre con la intención de tratar de minimizar su impacto, lo cual, obviamente, nunca ocurrirá?
16/09/2015


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Crisis en la industria del salmón: Reconocerla para superarla

Por Rodolfo Infante Espiñeira, MSc

Master en Acuicultura, U. de Stirling, Escocia

infante.espineira@gmail.com

Resulta contradictorio y frustrante ver cómo discusiones estériles de los líderes de opinión de nuestra industria se centran tozudamente en debatir si estamos o no en crisis, mientras que en las jaulas de cultivo se mueren los peces, en las plantas de proceso se agudizan los conflictos laborales, en los análisis de costos se verifican las pérdidas, en la comunidad se nos da la espalda, en el medio ambiente se marca el impacto de la actividad, en los mercados se pierden los clientes y, finalmente en el mundo, lentamente se diluye la confianza en nuestros productos.  Objetivamente la realidad choca con el mensaje de estabilidad y paz del que se nos pretende convencer.

¿Por qué insistimos en esa maldita y arraigada costumbre nacional de no mencionar los problemas por su nombre con la intención de tratar de minimizar su impacto, lo cual, obviamente, nunca ocurrirá?

Para que todos entendamos, decir que “Está con un poco de atraso”, significa que la familia aumentará y “Parece que está  malito de salud”, significa que disminuirá.  Por otro lado, “Tiene un par de ramos complicados”, se traduce en que perderá el semestre y “Tiene problemas con el jefe”, se debe leer como que quedará cesante.  Así funciona nuestro doble estándar idiomático en nuestra querida geografía, donde también se incluye la industria del salmón.

Como si reconocer prontamente la crisis no fuera la mejor manera de poder gestionarla, enfrentarla y, finalmente, superarla, pues es una cruzada que contará con apoyo transversal de todos los actores, los de primera, segunda y hasta tercera categoría, olvidando éstos últimos (PYMES, mini PYMES, etc) en pos del bien común, que la crisis y sobrevivencia han sido sus estados permanentes de existencia laboral.

No hacerlo significará mantener el estado de parálisis que producen estas situaciones, eternizando el statu quo y arriesgando la recuperación.

Las crisis, como la que hoy estamos viviendo en la industria, se caracterizan por ser impredecibles, generar falta de información y caos, ser de alta visibilidad e impacto nacional e internacional, producir el efecto dominó donde se suman problemas tras problemas como escalada de acontecimientos, además de enfocarse a corto plazo o con visión de túnel. Si nos remontamos al origen, la palabra crisis, ésta viene del Griego krisis, cuyo significado es “separar” o “decidir”.  La cultura China le asigna dos interpretaciones a dicha palabra: peligro y OPORTUNIDAD, y es, justamente, esta segunda acepción, en la cual deberemos esforzarnos para salir fortalecidos, luego de superarla, para generar en nuestra memoria la información capaz de producir una respuesta inmune instantánea a futuros eventos similares.

 

Está en nuestras manos la solución para salir de esta nueva crisis que asola a la industria del salmón, pues nadie vendrá a solucionarla por nosotros.  Contamos con las capacidades humanas y tecnológicas suficientes para que nos permitan desenredar todos los tentáculos que nos mantienen presos a este trance.  Pero deberemos replantearnos con generosidad y sinceridad para trabajar abierta, coordinada y limpiamente.  No será fácil, pues no estamos acostumbrados a hacerlo, pero puede ser una de nuestras últimas oportunidades de reflotar a la industria del salmón como una actividad querida y cuidada por la comunidad, rentable y respetuosa del capital social y del medio ambiente, y hacerla, por fin, sustentable en el tiempo, como un buen negocio para todos sus actores.

Para empezar ya se están dando algunos pasos en el sentido correcto como reconocer para hacernos cargo del exagerado uso de antibióticos.  Debemos, además, escuchar a la comunidad y no utilizar la RSE como un instrumento de marketing y lavado de imagen.  Caleta Tortel nos está dando una oportunidad para avanzar en esta línea de acción; no los desoigamos.  Cuidemos a nuestros prestadores de servicios y abastecedores de insumos, base de la industria.

Tratemos de no engañar a la Inspección del Trabajo, SMA ni al SERNAPESCA, pues sabemos que podemos hacerlo con relativa facilidad, pero a la larga nos “disparamos en un pié”.  Paguémosle sueldos justos a nuestros empleados. No hagamos leña del árbol caído ni pretendamos sorprendernos porque alguien tuvo la desgracia de que se publicara la muerte de un lobo marino, cuando no existe ninguna empresa salmonera en Chile que no cuente, a su haber, con centenas de muertes de este mamífero en su historia, NINGUNA.  Recordemos que ha sido la misma autoridad quien indirectamente lo ha amparado, toda vez que se autorizaba la tenencia y uso de armamento y municiones en los centros de cultivo.  No culpemos a la autoridad de que nuestros costos superen los valores de ventas.  No nos lamentemos de lo mucho que ganan los noruegos y lo mucho que perdemos nosotros en  la misma actividad, sino que aprendamos humildemente de ellos.  Henry Ford dijo: “La mayoría de las personas gastan más tiempo y energías en hablar de los problemas que en afrontarlos”.

Salgamos de esta crisis fortalecidos, siguiendo la interpretación de la cultura china de que es una oportunidad para el aprendizaje y el crecimiento.  Dicho aprendizaje deberá, ineludiblemente, considerar la preparación técnica de Gestores de Crisis, pues cuando tengamos la próxima, su impacto será siempre más acotado.

Estamos en crisis, saldremos de esta crisis y vendrán más crisis: No tengamos temor de reconocerlo para superarlas.



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