Martes
19/09/2017
Varamiento y fotoidentificación de ejemplares de tortugas marinas en Chile
Casi todas las especies de tortugas marinas se encuentran en peligro actualmente a nivel global. Algunas en peligro crítico y otras en estado de vulnerabilidad.
10/09/2015


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Varamiento y fotoidentificación de ejemplares de tortugas marinas en Chile

En esta edición, indagaremos acerca del marcaje que se utiliza, tanto en Chile como en el mundo, para la identificación de tortugas marinas.  En nuestras costas son seis las especies que se avistan habitualmente, algunas de ellas lo hacen dentro de su trayectoria de migración pero otras varan por diferentes motivos.  En Chile, cada vez se registran más varamientos, los que pueden desencadenar en la captura, rehabilitación, liberación o  simplemente la muerte del animal.  Los animales que son capturados son marcados y analizados para tener el control de la población.  En esta edición veremos una novedosa técnica de marcaje denominada fotoidentificación que es menos invasiva que el marcaje tradicional.

 

Las tortugas marinas son especies migratorias que recorren largas distancias entre las zonas de alimentación y las playas de anidación.  Habitan las aguas oceánicas tropicales y subtropicales de todo el mundo.  Aunque viven la mayor parte de su vida en el océano, las hembras adultas regresan a las playas para poner sus huevos.  Según los antecedentes aportados por la National Oceanic Atmospheric Administration, (NOAA Fisheries), siete especies se han identificado en todo el mundo.  En Chile, se han registrado seis de estas especies, Eretmochelys imbricata (tortuga carey), en Isla de Pascua, Caretta caretta (tortuga cabezona), Lepidochelys olivacea (tortuga olivacea), Dermochelys coriacea (tortuga laud), Chelonia mydas (tortuga verde).

 

Prácticamente todas las tortugas marinas se encuentran en peligro, algunas en peligro crítico y otras en estado de vulnerabilidad. Esto se debe principalmente a la contaminación de las aguas en que viven, alteración de hábitats de anidación y alimentación y  captura incidental  en las pesquerías, además del cambio climático, que podría tener efecto en la anidación, debido al aumento del nivel del mar y finalmente la intervención directa del hombre que las caza o recolecta sus huevos.

 

Chile no está ajeno a esta realidad, constantemente se observan tortugas en nuestras costas y el número de varamientos ha ido en significativo aumento. “En Chile, el Servicio Nacional de Pesca a través de la Unidad de Rescate y Conservación de Especies Acuáticas, se encarga de rescatar, rehabilitar y reinsertar a  ejemplares varados a lo largo de la costa Chilena, para esto cuenta con personal especializado en rescate y centros de rehabilitación específicos para tortugas marinas en la II Región y Región Metropolitana”,  nos cuenta Mauricio Ulloa, jefe de esa unidad.

 

Al respecto Carol Medrano, del grupo de varamiento y rehabilitación de la ONG Qarapara Tortugas Marinas Chile, nos cuenta sobre  un catastro de varamientos de tortugas marinas en Chile durante los últimos 25 años (desde 1990 hasta marzo de 2015) donde se registró  un total de 170 casos.

 

Varamientos

De forma macro, nos cuenta Medrano, “obtuvimos el resumen de cuántas tortugas vararon en Chile, pudimos ver que la mayor cantidad corresponde a tortuga verde, con un n= 81 registradas de Arica a Puerto Cisnes,  luego sigue la tortuga olivácea, con un n= 76, cuyo registro fue documentado entre Arica y Chiloé.  El resto de los registros fueron más aislados, la tortuga laud tuvo un n= 6, la tortuga cabezona n=3 y dos individuos no fueron identificados; hay un solo caso de tortuga carey  registrado en Isla de Pascua, el año 2014, ésta varó, la trajeron a continente pero murió.” nos cuenta, agregando que la región con mayor varamiento fue la XV de Arica y Parinacota, lo que puede estar relacionado con la población de tortuga verde que se va a alimentar a  la playa Chinchorro.

 

 “Dentro de los últimos cinco años vararon la mayoría de las tortugas con un 77.7 % y dentro de ese porcentaje, el 44,1% sólo es del 2014, entonces fue un año en que hubo muchos varamientos o bien, hubo más registros de ellos”, nos dice Medrano. “De todos estos varamientos, aproximadamente la mitad varó viva y la otra mitad muerta.

 

De las tortugas vivas que vararon, el 55,6% pasó por un proceso de rehabilitación.  Dentro de ese porcentaje, el 50% murió en el proceso, el 22% fue liberado y el 2% es actualmente candidato a liberación”, indicó, agregando que “de las tortugas que murieron, sólo el 11,8% fue necropsiada, esto debido a la falta de profesionales que sepan hacer el procedimiento.

 

Sólo con necropsia se puede saber la causa de varamiento.  Si la tortuga está viva se puede inferir a través de la observación, por ejemplo: “si está flotando puede ser neumonía o algo en la cavidad celómica, si flota más a un lado que al otro puede ser problema a un pulmón, si flota más la parte posterior puede ser un problema intestinal como ingestión de microplástico que es muy común”, nos cuenta Sofía Pereira, de la misma ONG, agregando que “con el animal vivo se pueden hacer muchas pruebas diagnósticas (exámenes de sangre y examinación física) que permiten deducir cuál es el problema por el cual varó, pero cuando está muerta, se opta por necropsia.  La necropsia es sumamente certera, se pueden hacer muchas evaluaciones” dice.

 

Conservación

A nivel mundial, se trabaja para velar por la conservación de las tortugas marinas, a través de la protección, rescate y rehabilitación, con la finalidad de aumentar las poblaciones.  Por su parte,  Chile trabaja en la  Convención Interamericana para la Protección y Conservación de las Tortugas Marinas (CIT), que consiste en un tratado intergubernamental que otorga un marco legal para que los países del continente americano tomen acciones en favor de estas especies.  Y una forma de llevar el control de estas poblaciones es a través de la identificación.

 

Es indudable que el reconocimiento individualizado de los ejemplares aporta beneficios, pudiendo ser utilizado para una gran variedad de análisis, tanto poblacionales, de estabilidad, grados de asociación entre los individuos, desplazamientos, migración, ingresos y reingresos a centros de rescate, entre otros, sobre todo si se trata de especies en peligro.

 

A causa de su situación crítica, las tortugas son constantemente monitoreadas.  Para esto, se recurre principalmente a un marcaje a través de placas, el que tiene limitaciones e inconvenientes, por lo que además de ayudar a llevar un relativo control de la población, se transforma en un potencial peligro e impide a las tortugas escapar con facilidad de las redes de pesca. Afortunadamente, en la actualidad, la técnica de marcaje ha ido evolucionando hacia la fotoidentificación que es una técnica no invasiva, muy fácil de realizar y que se acompaña de un software gratuito y en línea de fácil acceso.

 

Fotoidentificación

La fotoidentificación es un innovador sistema de reconocimiento, que se realiza a través del análisis fotográfico de las escamas cefálicas, que es exclusivo de cada ejemplar (como una huella digital).  El Programa de Identificación de Tortugas Marinas (www.pitmar.net) se compone de un algoritmo informático y una base de datos asociada que realiza la fotoidentificación de forma sencilla y especializada.  El Pitmar no es invasivo, es accesible online desde cualquier parte del mundo con conexión a Internet y ha sido creado con la finalidad de contribuir a la conservación de las tortugas marinas, facilitar la investigación y promover la colaboración internacional para su control y seguimiento, optimizando las acciones de registro durante los avistamientos, la nidificación, rescate, rehabilitación y reintroducción.

 

Para saber más sobre esta técnica, nos contactamos con Sofía Pereira, egresada de medicina veterinaria de la Universidad Mayor, quien pertenece al grupo de varamiento y rehabilitación de la ONG Qarapara Tortugas Marinas Chile.  La activista nos comentó acerca del trabajo realizado,  cuyo objetivo fue evaluar la fotoidentificación como técnica de respaldo al marcaje tradicional (con marca metálica) en tortugas  verdes.  Cabe destacar que éste es el único estudio en Chile y en toda la costa Pacífico oriental, sobre fotoidentificación de tortugas verdes del morfotipo negro.

 

La fotoidentificación consiste en un análisis fotográfico que permite individualizar ejemplares reconociendo escamas, marcas naturales y coloración de los individuos.  “Esta técnica se ha utilizado en muchos animales, mamíferos marinos y terrestres, y permite individualizar ejemplares sin tener que hacerles daño (como el marcaje).  Tampoco altera el comportamiento y permite un reconocimiento estable en el tiempo, que es muy útil, especialmente en especies longevas como las tortugas.

 

 “Nosotros estamos marcando animales juveniles que van a vivir 50 años más y no va a durar la placa hasta cuando nosotros hagamos recaptura, si el animal no tiene placa vamos a pensar que es uno nuevo  en vez de uno que ya teníamos  y vamos a sobreestimar los índices poblacionales y subestimar los índices de recaptura.  Entonces, para los planes de conservación esto afecta mucho porque nos hace trabajar con números irreales de individuos y por eso queríamos probar si esta técnica funcionaba”, nos dice Pereira.

 

 “Distintos estudios marcan a las tortugas para saber con cuántas estamos trabajando y cuánto permanecen en ese lugar.  Pero esa marca metálica que se le pone en las aletas pectorales ¿en qué lugar? depende del país.  En cada país se marca en una parte diferente, lo que permite saber su procedencia.  Nosotros, como ONG, marcamos en el segundo escudo de las aletas pectorales, pero eso le puede  provocar daños al animal porque es una fuente de infección, provoca estrés y también hay un estudio que indica que tienen menor probabilidad de escapar de redes de pesca y además se le incrustan y la van a perder si o si, porque ningún metal es resistente 100% al agua de mar, entonces eso nos va a alterar; aparte de alterar el bienestar del animal, altera los parámetros para saber cuántos individuos tenemos al final”.

 

Respecto a la metodología, nos cuenta que el estudio se llevó a cabo en el sector de Playa La Hedionda, Bahía salado, III Región, Chile.  La población de estudio estuvo conformada por 7 individuos de Chelonia mydas, (tortuga verde) de morfotipo negro, residentes en el lugar. Obteniéndose un total de 7 capturas y 7 recapturas, entre las épocas de primavera y/o verano del 2013 al 2015.

 

Los animales capturados por primera vez fueron marcados con una placa en el segundo escudo de ambas aletas pectorales.  Para realizar esta técnica se empleó el Programa de Identificación de Tortugas Marinas (P.I.T.MAR.), éste realiza la fotoidentificación de forma automática y asume que cada patrón de escamas cefálicas es único en la naturaleza, las fotografías fueron ingresadas y analizadas.

 

La técnica consistió en marcar los puntos (vértice de las escamas faciales) que se ven en el perfil derecho e izquierdo, con esto se crea un patrón único.  “Lo bueno es que no se necesita mayor capacitación para tomar la foto, lo ideal es que la cabeza de la tortuga esté en forma paralela al suelo y la nariz un poco inclinada hacia arriba (se fotografía la escama subocular)” nos explica la autora del trabajo.

 

Una vez que se realiza el marcaje, se agrega el individuo al sistema, “luego tomamos una fotografía, de otra campaña anterior, en que hayamos recapturado al animal (se reconoce por las placas de marcaje, por eso estos estudios se hacen en conjunto).  Se marcan de nuevo estos puntos  en la otra imagen, se ingresa al sistema y arroja un listado de 15 individuos posibles, ordenados de mayor a menor, tomando como referencia cuántos nodos (puntos) coinciden”, nos explica Pereira.  “Finalmente, para corroborar cuál de todos estos 15 es el que estamos buscando, se hace en forma manual, uno ingresa estos resultados y aparece una comparación:  a la derecha se ve el animal ya ingresado previamente al sistema y a la izquierda el que estamos identificando”, puntualiza Sofía  Pereira, agregando que “en este caso es muy simple, porque nuestros individuos son los únicos de este morfotipo ingresados, en todo el software, a nivel mundial, todos los otros son del morfotipo amarillo, entonces hace que el reconocimiento sea  más simple”.

 

 “Luego se ingresa una foto del perfil derecho y una foto del perfil izquierdo, usamos 10 fotografías, en total, para comprobar que el sistema realmente está identificando el individuo que nosotros estamos ingresando y que no está cometiendo errores.  Ahí obtuvimos que pudimos reconocer al 100% de nuestros individuos y que el 60% de ellos estuvo en el primer lugar de la lista de resultados.  El resultado más lejano estuvo ubicado en el quinto lugar”, nos revela.

 

Como resultado, se pudo concluir que se logró reconocer al 100% de los individuos.  “La fotoidentificación es una técnica de individualización confiable, pero que dado el bajo tamaño muestreal, se recomienda utilizarla como respaldo al marcaje tradicional, disminuyendo el margen de error, al individualizar ejemplares que han extraviado sus marcas metálicas.  No se puede decir que vamos a reemplazar el 100% el marcaje antiguo o tradicional porque tenemos un tamaño muestreal muy pequeño, pero si seguimos haciendo estudios y sacando fotografías, podemos llegar a reemplazarlo definitivamente como lo han propuesto otros autores en el océano Atlántico, que sí recomiendan reemplazarlo completamente, lo cual sería muy bueno para las tortugas”, concluye la autora del estudio.

 

Marcaje tradicional

Si bien cumplen parcialmente su función, los sistemas de identificación tradicionales presentan importantes inconvenientes,  tales como:

 

» Microchips: es un sistema muy fiable pero, debido a que las tortugas son grandes migradoras, se produce un problema a la hora de la recaptura y lectura del chip.  Muchas veces, los lectores de estos dispositivos electrónicos no son compatibles entre los distintos países e incluso, en muchas zonas, simplemente se carece de los aparatos destinados a comprobar el código del chip.  Es aconsejable su uso complementario junto con la fotoidentificación.

 

» Anillos metálicos: Han demostrado su eficacia y durabilidad, pero se transforman en un grave riesgo para la supervivencia de las tortugas marinas porque facilita el enmallamiento. En ocasiones las tortugas pierden la marca o alguna aleta por lo que se dan casos de marcado redundante.  Según el sitio  P.I.T.MAR. es aconsejable eliminar totalmente esta práctica que perjudica seriamente a las tortugas marinas.

 

» Living-tag: Es un sistema que consiste en extraer quirúrgicamente dos fragmentos óseos  de placas del caparazón (una dorsal oscura y otra ventral clara) y reimplantarlos intercambiando su posición, dejando una marca clara en el dorso y otra oscura.  El problema es que se trata de un proceso traumático y con un limitado número de combinaciones posibles.

 

» Seguimiento satelital: Puede proporcionar valiosísima información detallada de desplazamientos, ubicación, tiempos de inmersión, profundidad, etc.  Son dispositivos muy costosos, que requieren de gastos extras al propio equipo para la recepción periódica de los datos suministrados por la base.  Además, se desprenden transcurrido un tiempo y pueden dificultar la motricidad en ejemplares jóvenes, atraer depredadores o incluso facilitar los enmallamientos con residuos en el océano.

 

Katherine Silva

Revista Mundo Acuícola

Edición N°103



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