Lunes
27/03/2017
La herramienta nutricional que promete fortalecer la condición sanitaria de los salmónidos
Menor uso de antibióticos, refuerzo para los sistemas inmune y nervioso de los peces, mayor tolerancia al estrés, por parte de los salmónidos. Son algunos de los beneficios que, a corto, mediano y largo plazo, prometen entregar las dietas funcionales.
10/09/2015


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La herramienta nutricional que promete fortalecer la condición sanitaria de los salmónidos

Bacterias, parásitos y virus son algunas de las amenazas a las que día a día se enfrentan salmones y truchas en el entorno acuático. Y, dentro de esos patógenos, la bacteria Piscirickettsia salmonis, causante del temido síndrome SRS y el piojo de mar Caligus rogercresseyi, agente que provoca la caligidosis, son los principales temores de la industria salmonera chilena. Tanto P. salmonis  como C. rogercresseyi  justifican, de parte de las empresas productoras, las altas cantidades de antimicrobianos y químicos usados en la salmonicultura. Sin embargo, las compañías están enfrentando un fuerte cuestionamiento por dichas prácticas, lo cual ha traído una fuerte repercusión mediática en los últimos meses.


Frente a eso, la nutrición aparece como un potencial aliado para bajar la alta cifra de antibióticos, utilizados por las compañías chilenas, y como una herramienta para mejorar la situación sanitaria del rubro. Y el futuro, según los especialistas en el tema, se enfocaría en el desarrollo de dietas funcionales. ¿En qué se diferencian éstas de las convencionales? En que las dietas funcionales están modificadas con ingredientes que demuestran acciones que incrementarían el bienestar del organismo y disminuirían los riesgos de enfermedades, como SRS, por ejemplo.


Es así como este tipo de dietas modificadas pueden aportar vitaminas, antioxidantes, betaglucanos,fitoesteroles, mayor cantidad de ácidos grasos Omega-3 de cadena larga y astaxantina, entre otros nutrientes, que pueden incrementar el bienestar del individuo, más allá de la acción clásica de la alimentación propia del animal.“La nutrición es compleja y hay que estudiarla desde varios puntos de vista, ya que afecta de muchas maneras al organismo. Pero asimismo, hoy hay muchas herramientas que se han desarrollado en el ámbito nutricional. Nos encontramos en un mundo que está invirtiendo mucho en el desarrollo de dietas para los peces”, acota Ana Farías, investigadora del Instituto de Acuicultura de la Universidad Austral de Chile, UACh.


Bacterias, parásitos y virus son algunas de las amenazas a las que día a día se enfrentan salmones y truchas en el entorno acuático. Y, dentro de esos patógenos, la bacteria Piscirickettsia salmonis, causante del temido síndrome SRS y el piojo de mar Caligus rogercresseyi, agente que provoca la caligidosis, son los principales temores de la industria salmonera chilena. Tanto P. salmonis  como C. rogercresseyi  justifican, de parte de las empresas productoras, las altas cantidades de antimicrobianos y químicos usados en la salmonicultura. Sin embargo, las compañías están enfrentando un fuerte cuestionamiento por dichas prácticas, lo cual ha traído una fuerte repercusión mediática en los últimos meses.


Frente a eso, la nutrición aparece como un potencial aliado para bajar la alta cifra de antibióticos, utilizados por las compañías chilenas, y como una herramienta para mejorar la situación sanitaria del rubro. Y el futuro, según los especialistas en el tema, se enfocaría en el desarrollo de dietas funcionales. ¿En qué se diferencian éstas de las convencionales? En que las dietas funcionales están modificadas con ingredientes que demuestran acciones que incrementarían el bienestar del organismo y disminuirían los riesgos de enfermedades, como SRS, por ejemplo.


Es así como este tipo de dietas modificadas pueden aportar vitaminas, antioxidantes, betaglucanos,fitoesteroles, mayor cantidad de ácidos grasos Omega-3 de cadena larga y astaxantina, entre otros nutrientes, que pueden incrementar el bienestar del individuo, más allá de la acción clásica de la alimentación propia del animal.“La nutrición es compleja y hay que estudiarla desde varios puntos de vista, ya que afecta de muchas maneras al organismo. Pero asimismo, hoy hay muchas herramientas que se han desarrollado en el ámbito nutricional. Nos encontramos en un mundo que está invirtiendo mucho en el desarrollo de dietas para los peces”, acota Ana Farías, investigadora del Instituto de Acuicultura de la Universidad Austral de Chile, UACh.


Más allá de la nutrición clásica

Por lo general, se entiende que las dietas funcionales aportan un refuerzo de nutrientes, lo cual está enfocado en lograr un beneficio al organismo, en este caso, de los salmónidos. Según explica Ana Farías, una dieta funcional para los peces debería mejorar la respuesta inmune de dichos animales y, para eso, requiere estimulación del sistema inmune y que su sistema antioxidante funcione bien.  “La dieta no sólo debe ser rica en Omega 3, sino que también debe tener antioxidantes como la astaxantina o la vitamina E. Por otro lado, también debería tener inmunoestimulantes como los betaglucanos, que pueden  proteger no sólo el sistema inmune, sino que también el sistema antioxidante. Dietas que contengan dichos elementos –astaxantina, vitamina E, inmunoestimulantes- van a favorecer la salud y la respuesta del pez en momentos de estrés”, asevera Farías.


¿Pero cómo se logra dar con la fórmula que pueda otorgar dichos beneficios? Para Claudia Gatica, subgerente de Marketing de Skretting, una dieta funcional debe evaluarse por el efecto que ésta va a tener en los peces. Bajo su perspectiva, tanto en seres humanos, como en cerdos, aves o peces, las dietas funcionales están enfocadas en lograr beneficios para el organismo, que se traducen en una mejor condición de salud y en una mejor tolerancia a las enfermedades. “Pero no basta con que una dieta tenga una vitamina específica, ya que lo que se busca es que, en una concentración determinada, esa vitamina logre un efecto positivo sobre el pez”, comenta la profesional.


Por ello, es relevante primero definir los beneficios que se requieren para el pez, para después diseñar la dieta funcional. Las dietas funcionales de Skretting buscan beneficios tales como promover la microflora y estructura intestinal, fortalecer la piel y escamas, potenciar el sistema inmune, disminuir el ingreso de patógenos, generar una mayor tolerancia al stress y potenciar el efecto de las vacunas, entre otros. Y en este último caso, las dietas pueden jugar un rol muy importante, robusteciendo al pez antes de vacunar para lograr una mejor respuesta en cuanto a niveles de anticuerpos o tiempo de protección. En este sentido, el uso de las dietas funcionales es estratégico previo a la vacunación. Un concepto importante es que las dietas funcionales son relevantes, pero el cuándo usarlas es un aspecto sumamente clave. “Creemos que debe haber una estrategia de uso particular por cada centro de producción, donde evaluamos la especie, la ubicación del centro, las condiciones y los manejos; toda esta información la complementamos con un análisis epidemiológico de probabilidades de riesgo de brote de SRS, de manera tal de disponer de recomendación específica durante las etapas más críticas por ciclo productivo”, agrega Claudia Gatica.


Ana Farías, de la UACh, añade que hoy es importante usar dietas que refuercen el sistema inmune de los peces, sobre todo en determinadas épocas del año o períodos más críticos, que puedan mejorar la sobrevida en caso de algún problema.” Lo mismo para los humanos. Cuando estamos muy nerviosos, nos enfermamos más. ¿Qué deberíamos hacer entonces? Reforzarnos con suplementos alimenticios”, asevera la investigadora.


Lo que busca y ofrece el mercado

Actualmente, el mercado de los alimentos para peces apunta fuertemente a los nutracéuticos, es decir, “productos de origen natural con propiedades biológicas activas, beneficiosas para la salud y con capacidad preventiva y/o terapéutica definida” (definición de la Sociedad Española de Nutracéutica Médica).  ¿Siempre la dieta funcional debe tener un ingrediente natural?  No necesariamente, aunque en varios casos, las compañías elaboradoras de alimento se han apegado a esa línea natural y han desarrollado aceites esenciales de plantas, con las que se busca disminuir el ingreso de patógenos al organismo de los peces.  “Hemos desarrollado un aceite esencial, validado en Europa y distintos países productores de peces.  Al agregar este producto a la dieta, estamos logrando disminuir la carga infectante de los patógenos”, nos cuenta Claudia Gatica, de Skretting.


Es el caso de Biomar, donde han desarrollado una alternativa natural complementaria a los actuales tratamientos, que incluye un compuesto vegetal estandarizado, combinado con otros nutracéuticos, para combatir el piojo de mar y proteger la piel, de gran importancia al ser parte de la primera línea de defensa del pez.  “Hemos obtenido muy buenos resultados, registrando reducciones de entre  40 -50% en la tasa de infestación de Cáligus, tanto en pruebas de laboratorio, como de campo”, comenta Michael Adler.


Ahora, es importante destacar que una dieta funcional no solamente fortalece el sistema inmune, sino que también potencia órganos como la piel.  “Estamos en un medio muy fácil de contaminar y difícil de controlar, como lo es el medio acuático. Por eso es fundamental tener barreras como la piel y las escamas en un buen estado. Nuestras dietas funcionales siempre las recomendamos de manera preventiva, como una batería de apoyo para determinados momentos por los que pasa el pez”, precisa Claudia Gatica, quien recalca que tampoco hay que pensar que una dieta, por el hecho de tener ciertos componentes, va a solucionar todos los problemas sanitarios. “Una dieta funcional es parte de la solución a un problema determinado y hay que ser realista con las expectativas”, explica la médico veterinaria de Skretting. 


Ahora, es importante destacar que una dieta funcional no solamente fortalece el sistema inmune, sino que también potencia órganos como la piel.  “Estamos en un medio muy fácil de contaminar y difícil de controlar, como lo es el medio acuático. Por eso es fundamental tener barreras como la piel y las escamas en un buen estado. Nuestras dietas funcionales siempre las recomendamos de manera preventiva, como una batería de apoyo para determinados momentos por los que pasa el pez”, precisa Claudia Gatica, quien recalca que tampoco hay que pensar que una dieta, por el hecho de tener ciertos componentes, va a solucionar todos los problemas sanitarios. “Una dieta funcional es parte de la solución a un problema determinado y hay que ser realista con las expectativas”, explica la médico veterinaria de Skretting. 


Bajo su perspectiva, aunque los peces están más protegidos con una dieta funcional, no se puede garantizar que no se vayan a contagiar con determinada enfermedad, porque eso depende de varios factores.  Pero sin duda, a su juicio, una estrategia inteligente y preventiva, va a ayudar a tener peces en una mejor condición sanitaria y disminuir el uso de antibióticos. Sin embargo, subraya que han comparado centros que usan dietas funcionales con otros que no, y hay una diferencia estadística significativa en las mortalidades mensuales de aquellos centros de cultivo que aplican una estrategia de dieta funcional versus los que no la utilizan.   

    

Desde las empresas productoras, creen que de momento, el énfasis de las dietas funcionales debe estar puesto en la prevención y control de infecciones, sean virales, bacterianas o parasitarias.  Así al menos lo señala Pablo Mazo, gerente técnico de Ventisqueros.  “Hemos realizado algunas pruebas con prototipos de dietas funcionales contra el control de Cáligus.  Adicionalmente, hemos utilizado en situaciones puntuales dietas funcionales con enfoques preventivos, ya sea a partir de productos comerciales desarrollados por los proveedores de alimento, como también a través inclusión de aditivos comprados a proveedores de aditivos, que luego incorporamos en nuestras dietas normales”, indica el profesional de la firma salmonera.


Mayor demanda

En el área de las productoras de alimento para peces, sostienen que actualmente existe un mayor interés de las salmoneras por incorporar las dietas funcionales a los ciclos productivos. “Las alternativas nutricionales como parte de la “caja de herramientas” a disposición de los productores, es ampliamente utilizada, el interés y demanda por este tipo de opciones a aumentado de forma importante en los últimos años.  Sobre su uso, este debe  ser planificado,  la investigación en esta área ha permitido identificar productos y moléculas de efectos específicos lo que junto al plan productivo, historia del centro y situación del barrio permite generar estrategias particulares que permiten optimizar su uso, recalca Michael Adler, de Biomar Chile. Estos requerimientos han llevado a dicha compañía a que hoy, el desarrollo de dietas funcionales sea uno de sus principales focos, no solamente en Chile, sino que a nivel global. “Sin embargo, en Chile tenemos dos importantes desafíos y de características bastante específicas, como lo son el Cáligus y el SRS. Frente a estos desafíos, desarrollar soluciones nutricionales que permitan fortalecer la salud de los peces y su capacidad de defenderse, es de gran importancia para lograr el crecimiento sustentable de la industria”, puntualiza Adler.


Algo similar observan desde Ewos, donde han observado un mayor interés de parte de sus clientes por este tipo de productos.  “Existe una creciente demanda, por parte de los mercados y los consumidores de salmón, por tener alternativas sustentables, asociadas con el bienestar animal y a las alternativas que permitan reducir el consumo de medicamentos, para poder superar los desafíos sanitarios a los cuales los peces se ven amenazados”, precisa Constantino Siderakis, gerente comercial de Ewos Chile.  El ejecutivo agrega que con la llegada de certificaciones como el ASC (Aquaculture Stewarship Council), “sin duda que las alternativas como las dietas funcionales comienzan a ser observadas y analizadas como importantes alternativas para llegar a lograr certificaciones que, sin duda, entregan mucho valor y favorecen el darle mayor valor a los productos de nuestros socios, los productores”.


A juicio de Héctor Herrera, gerente de Asistencia Técnica de Salmofood, los productores constantemente están buscando incrementar su volumen de producción, sin deteriorar sus indicadores productivos.  Por ello cada vez que se ven enfrentados a iniciar un nuevo ciclo de engorda, tratan de proyectar los desafíos a los que serán sometidos sus peces.  “En nuestro caso, hemos visto cómo en los últimos 5 años, el uso de estos refuerzos a la dieta base, se ha ido incrementando.  Hoy existen productores que usan estos productos esporádicamente y otros que los usan constantemente, en todo el ciclo de crecimiento y engorda (dulce y mar)”, sostiene Herrera.  


Mayor valor versus beneficios

En la industria se sabe que una dieta funcional tiene un mayor precio, a la hora de comparar su valor con un alimento convencional.  No obstante, los beneficios que promete una estrategia de tipo funcional equipararían dicho costo y la haría mucho más rentable a largo plazo.  Según señalan desde empresas productoras salmoneras, las dietas funcionales, en general, serían del orden de un 30% más caras que las dietas normales, ya sea por materias primas -harinas o aceites- en mayor porcentaje de inclusión, de mejor calidad, o por los aditivos que incluyen.  “Ahora bien, como un comentario general al respecto, de mi opinión de las dietas funcionales, creo que aquí hay un tema de expectativas.  Asociado a esos mayores costos que tienen una justificación comprensible, uno definitivamente espera mejores resultados, ya que tiene altas expectativas de lo que estas dietas podrían entregar y uno espera que estos mejores resultados sean comparables, expresables en resultados claros y concretos.  Aquí es donde el trade off, entre costo y resultados, la situación, al menos desde nuestro punto de vista, aún no está claramente justificada”, comenta Pablo Mazo, de Ventisqueros.


A pesar de sus aprehensiones, Pablo Mazo enfatiza que, sin duda, la introducción de dietas funcionales es un punto que debe crecer como alternativa, “asociado a la obtención de mejores resultados que sean consistentes, repetibles, cuantificables, y diferenciables de las dietas normales”.


Para Michael Adler, de Biomar, el valor del producto no sería un obstáculo en absoluto.  “El valor debe estar asociado a los beneficios que genera.  Lo importante de esto es que, efectivamente, generen los beneficios que se esperan y los precios deben estar acorde a eso.  Que sea caro o barato, depende exclusivamente del beneficio que genere”, comenta Adler.


Según la investigadora Ana Teresa Gonçalves, investigadora del Laboratorio de Biotecnología y Genómica Acuícola de la Universidad de Concepción y del Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola, INCAR, hay un gran interés de las empresas salmoneras chilenas en las dietas funcionales, por ser una de las principales opciones para mejorar la nutrición y salud de los peces, pero todavía existe alguna resistencia a la implementación de nuevos regímenes alimentarios, debido al costo de las dietas y a la falta de información creíble de los efectos de las mismas.  Y, es que para alimentar con aceites y aditivos vegetales, se requiere de mucho conocimiento científico “y aquí viene todo el esfuerzo que deben hacer los investigadores de nutrición para mejorar dichos ingredientes y hacerlos digestibles para el pez”, agrega Ana Farías, investigadora de la UACh.


En esa línea, las compañías elaboradoras de alimento aseguran realizar un exhaustivo proceso de pruebas y desarrollo de cada nuevo aditivo y dieta, destinado a fortalecer las defensas de los peces frente a distintos patógenos. “Las alternativas son resultado de un riguroso proceso de investigación y de pruebas, tanto, en condiciones experimentales como de cultivo”, revela Michael Adler.


Desde Salmofood afirman estar “atentos a las opciones que en el mundo han aparecido sobre productos con aparente efecto sobre la inmunidad de los peces, así como en la protección al ectoparasitismo y otros con efectos en el mejor crecimiento.  “Por ello, realizamos ensayos con diferentes sustancias con el suficiente respaldo científico de su efectividad, con objeto de entregar a nuestros clientes, opciones probadas, tanto a nivel celular como en el pez en crecimiento”, asegura Héctor Herrera.


Mirada a futuro

En definitiva, tanto investigadores, como profesionales ligados al área de los alimentos para peces y a productoras salmoneras, ven con buenos ojos el estudio y posterior introducción de dietas funcionales en el proceso productivo de la industria.  Eso sí, apuntan a mejorar algunos aspectos y enfocarse en objetivos más específicos.  “A futuro esperaría realizar dietas funcionales más específicas y puntuales. Y, segundo, que sean un soporte a cambios medioambientales”, precisa Claudia Gatica, de Skretting.


Un aspecto que ayuda a este mayor desarrollo de una estrategia, con mayor foco en alimentos funcionales, es toda la expectativa de bajar el uso de antibióticos y de controlar mejor la situación del Cáligus. “Las dietas funcionales van a tener un rol importante en el futuro de la industria. Son una alternativa complementaria a los tratamientos y que permiten, en el largo plazo, reducir los requerimientos de fármacos y mejorar la condición sanitaria”, manifiesta Michael  Adler, de Biomar.


En ese orden, hay quienes creen que este tipo de herramientas serán clave en el futuro de la alimentación en todo tipo de producción animal, incluida la acuicultura.  “Con la utilización de este tipo de productos, a través de alimentos con un diseño funcional, se pueden cubrir diferentes necesidades, tanto de índole productivo como sanitario”, expone Constantino Siderakis, de Ewos.


Según Héctor Herrera, de Salmofood, “la tendencia muestra claramente que  cada vez es más alto el requerimiento de este tipo de productos.   Los productores han vivido frente a sus variadas condiciones de cultivo, cómo el oportuno reforzamiento de la condición sanitaria y fisiológica de sus peces reditúa el gasto en que incurren”.


En cuanto al enfoque de este tipo de dietas, Pablo Mazo cree que van por el camino correcto en su desarrollo.  “Me queda la duda de si han desarrollado correctamente el concepto y los resultados esperados y precios asociado a las expectativas que generan, según mencionado al comienzo”, agrega.


Lo que promete cada empresa

Las cuatro empresas fabricantes de alimentos para salmónidos consultadas poseen productos con características funcionales que, tras distintas pruebas experimentales, como de campo, aseguran tener beneficios para los peces.  A continuación, lo que cada compañía destaca de sus dietas funcionales:


-Biomar: “Buscamos soluciones nutricionales que permitan sortear de mejor formar a los peces situaciones desafiantes productivas y sanitarias. Para estas últimas, nos hemos enfocado en poder potenciar cada una de las barreras protectoras con las que cuentan los peces, la piel y sistema digestivo, a través BioFocus Skin y probioticos-Bactocell, el sistema inmune específico y no específico por medio de BioFocus T, el balance en el estatus oxidativo del pez y actividad viral con V-Ox, y por último, Prelice para el control de Caligus. En relación a las situaciones productivas desafiantes, éstas no solo involucran al pez, sino que también podemos incluir otros sistemas vivos como las pisciculturas de recirculación, para las cuales hemos desarrollado Orbit, dietas especializadas para estos sistemas productivos”. Michael Adler, gerente de I+D de Biomar Chile.


-Ewos: “Ewos no sólo trabaja e investiga en nuevas y mejores dietas funcionales, sino que propone un concepto de dietas de salud donde el concepto de dietas funcionales se funde con una aproximación más completa de gestión sanitaria y prevención estratégica durante el ciclo.  Las dietas funcionales EWOS se dividen en dos grupos principales, Dietas Salud (HealthFeeds) y dietas de mayor rendimiento productivo (HP).  En conjunto representan casi un 50% de nuestro portafolio de productos”.


 “En EWOS tenemos varias líneas de desarrollo en esta área, de la que se desprende un pipeline en el que hay varios productos que verán el mercado próximamente, tanto en prevención y tratamiento de enfermedades, como en rendimiento productivo.  Cabe señalar que nuestro centro de salud de peces, actualmente en construcción en Colaco, Chile, que tiene una inversión inicial de USD 10 millones, es una muestra concreta de nuestro alto foco en este ámbito y del conocimiento que hemos adquirido en esta área de la nutrición, lo que pone hoy día a EWOS como líder mundial en este campo”. Constantino Siderakis, gerente comercial de Ewos Chile.


-Salmofood: “La importancia radica en que es nuestro compromiso apoyar a nuestros clientes en relación a las nuevas exigencias de mercado, tales como producción de salmones en ciclos con el mínimo de medicamentos, en cumplir con la reglamentación que sanciona al productor que cierra sus producciones sobre 15% mortalidad y el cuidado del medio ambiente a través de altas digestibilidades de los alimentos.  Esto exige a Salmofood disponer de respuestas de apoyo a la nutrición de los peces, que soporten sus requerimientos en la oportunidad y con una óptima relación costo/beneficio.  Se busca estructurar una estrategia de disminución de pérdidas; tanto de unidades como de crecimiento.  Así, por ejemplo, al reconocer los eventuales quiebres sanitarios pueden reforzar sus dietas con suplementos dietarios, con foco en salud e inmunoestimulación y en épocas de alto parasitismo, refuerzan sus dietas con productos cuya acción es sobre la piel y su regeneración, así como también, su capacidad repelente a ectoparásitos”.  Héctor Herrera, gerente de Asistencia Técnica de Salmofood.


-Skretting: “Hemos desarrollado a nivel global una dieta funcional ampliamente documentada que nos permite indicar que una estrategia de nutrición funcional es un real aporte a la condición sanitaria de los centros de cultivo, al entregar una mayor robustez a la población de peces. Sabemos que el ambiente posee muchos patógenos (virus, parásitos y bacterias), y en el caso de la dieta Protec, los peces que la consumen están un 36% más protegidos frente al virus ISA, 3 veces más protegidos del IPN, disminuye su infestación de cáligus y prevalencia de enfermedades  bacterianas como SRS y BKD,  y otros patógenos de importancia para la salmonicultura”. Claudia Gatica, subgerente de Marketing de Skretting Chile.


Pedro Barra

Revista Mundo Acuícola

Edición N°103