Domingo
19/11/2017
Salmón chileno: Una imagen que se deteriora
Por Rodolfo Infante Espiñeira, MSc Aquaculture. rodolfo@stofnfiskur.is
16/06/2015


755 veces leida   BoletinSuscripción Boletín  Enviar NotaImprimir    



Salmón chileno: Una imagen que se deteriora

Precisamente en este mes de junio se cumplen 125 años de la publicación de la clásica novela de terror gótica del célebre escritor irlandés Oscar Wilde:El Retrato de Dorian Gray. En ella, el personaje principal desea tener por siempre la apariencia lozana,tal cual fuera plasmada en un retrato que se le realizó en el apogeo de su juventud y belleza, lo que si ocurrió. Siguió luego una vida libertina, llena de excesos y perversión, que giraba en torno a un narcisismo, insensibilidad y falta de autocrítica permanente, sustentados por esta eterna juventud que lo enceguecía. Sin embargo, el retrato sirve como un recordatorio de los efectos de sus actos a su esencia, a su alma, donde cada exceso se transformaba en un envejecimiento y deterioro de la figura pintada y, finalmente, del propio Dorian Gray, quien hipotecará por siempre sus sueños, quedando cautivo de la infelicidad y terminando en una muerte tormentosa.

¿Pero, existirá alguna similitud entre esta novela y nuestra industria del salmón? Quisiera decir que no, pero son ustedes quienes podrán dar múltiples interpretaciones a dicha interrogante. Por lo pronto, nuestra joven y lozana industria del salmón fue presa de los excesos productivos, donde las consideraciones economicistas se sobrepusieron ante las necesidades biológicas mínimas de los peces y la capacidad de absorber agresiones que el medioambiente tiene, sin mencionar la baja valoración dada al capital humano quele daba sustento a la actividad. Luego, se sumó el obsesivo afán de ser los productores “top one” del mundo para recuperar nuestro autodenominado estatus de Jaguares o Ingleses de Sudamérica. Resultado: la crisis sanitaria del virus ISA que nos devolvió de sopetón a nuestra realidad, dejando de paso, un reguero de daño social, económico, ecológico y un debilitamiento de nuestra imagen y presencia en varios mercados de destino, los que fueron rápidamente colonizados por nuestra competencia.Un pésimo negocio.

Luego, la seguidilla de desgraciadas muertes de decenas de buzos y trabajadores salmoneros abrió una nueva brecha paracampañas de rechazo internacional a nuestro producto, reflotando la precariedad laboraly la vulnerabilidad estructural de la industria. Para no culparnos de todo, la naturaleza también ha hecho lo suyo aportando con erupciones volcánicas, floraciones algales, marejadas y cuánto desastre se nos pueda ocurrir; tal vez un llamado de atención divino para enmendar nuestro alterado rumbo.

Hace sólo unas semanas atrás volvimos a ser presa del desmedido consumo de antibióticos que mal utilizamos en la industria, ofreciendo nueva y gratuitamente, un caballito de batalla a nuestra competencia, que, sin dudas, se traducirá en pérdidas de mercados y de credibilidad. Noruega, nuestro principal competidor, utiliza mínimas cantidades de antibióticos por tonelada de salmón producida e Islas Faroe, región ejemplo de productividad salmonera, no los utiliza, protegiéndose sólo con medidas preventivas y vacunas eficientes.¿Cuánta dificultad habrá en dichas prácticas que evita que podamos implementarlas?

La guinda de la torta la aportó un aliado, los funcionarios de Aduanas, agrupados en la ANFACH, quienes, contradiciendo la Constitución, estuvieron en huelga ilegal el tiempo suficiente como para debilitar aún más la ya deteriorada imagen de la industria del salmón (entre otras) en el mundo, donde mucho más allá de las pérdidas económicas instantáneas y directas, se amplían brechas de falta de credibilidad y seriedad en los mercados globales, empujándonos de golpe al amateurismo,de donde tanto nos ha costado salir.

Queda claro que existen variadas causas que atentan contra la imagen de nuestra frágil industria, muchas internas y otras tantas exógenas, pero la real responsabilidad debe enfocarse en hacernos cargo de las nuestras, ocupándonos, en lugar de sólo preocuparnos por ellas.

Es obvio que Oscar Wilde no se inspiró en nuestra industria del salmón para crear su obra literaria El Retrato de Dorian Gray, pero existen similitudes que deben alertarnos a tiempo para enmendar, con humildad, honestidad y mucho trabajo, lo enmendable, evitando así que nuestra industria tenga igual final literario.

Revista Mundo Acuícola

Edición 102

Abril-mayo de 2015



NOTICIAS RELACIONADAS