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20/07/2017
Ayudando a la conservación de la biodiversidad acuática de Chile y el planeta
Entre las funciones de la Unidad destacan la coordinación y establecimiento de procedimientos y protocolos asociados al rescate, estabilización, rehabilitación y reinserción de las especies acuáticas protegidas a nivel nacional.
30/04/2015


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Ayudando a la conservación de la biodiversidad acuática de Chile y el planeta

La Unidad de Rescate y Conservación de Especies Acuáticas Protegidas de Sernapesca, se preocupa de atender en forma integral los eventos de varamientos que ocurren a lo largo de la costa chilena. Un varamiento se define como cualquier evento donde un animal marino es arrastrado por el mar hacia la playa o las rocas. También puede ser un animal que teniendo la capacidad de salir a la playa (focas y lobos marinos), se encuentra en ella desamparado o indefenso, enfermo, débil o simplemente perdido. El término varado se utiliza para indicar que un animal acuático está vivo en la playa, o es arrastrado a ella ya fallecido.

Los varamientos incluyen el rescate, la rehabilitación y finalmente la liberación o reinserción a su medio ambiente natural. “La Unidad de Rescate y Conservación, se preocupa de lo que mandata la Ley de Pesca y Acuicultura donde se indica que Sernapesca, se tiene que hacer cargo de algunos grupos de especies protegidas” nos dice Mauricio Ulloa Encina, médico veterinario y Encargado Nacional de la Unidad de Rescate, Rehabilitación y Conservación de Especies Acuáticas Protegidas del Servicio Nacional de Pesca.

Entre las funciones de la Unidad destacan la coordinación y establecimiento de  procedimientos y protocolos asociados al rescate, estabilización, rehabilitación y reinserción de las especies acuáticas protegidas a nivel nacional. También, establecer, convenios de cooperación con centros de atención médica de rescate y rehabilitación privados, con instituciones públicas como universidades y zoológicos y con organizaciones y gobiernos extranjeros. Otro punto importante es la capacitación permanentemente de los encargados regionales de la Unidad, en el rescate, estabilización, rehabilitación y reinserción de especies protegidas. Otras funciones de la unidad son: Administrar la información oficial de varamientos y rescates del Servicio, establecer áreas de gestión en el ámbito de la conservación de especies protegidas y difundir y comunicar las actividades de la unidad a la comunidad.

Sernapesca se hace cargo de algunos grupos de especies como son:

·         Grandes y pequeños cetáceos (incluidos las ballenas, delfínidos, zifios y marsopas).

·         Pinnípedos (lobos de mar y focas).

·         Mustélidos (nutrias de mar y de agua dulce).

·         Pingüinos (de todas las especies).

·         Tortugas marinas (de todas las especies).

·         Serpientes marinas (sólo una especie de muy rara aparición).

Al respecto, Mauricio Ulloa nos cuenta que “de todas estas especies nos tenemos que hacer cargo, cuando es posible rescatarlos, estabilizarlos y liberarlos o en otra instancia (más larga): rescatarlos, rehabilitarlos para finalmente liberarlos. Por lo tanto, nosotros prestamos un servicio no sólo a la comunidad, sino que directamente a la conservación de la biodiversidad del planeta. Esa es la gran importancia que tiene la existencia de esta unidad, que involucra una agencia gubernamental y estatal que está preocupada directamente de mantener la biodiversidad a través del rescate y rehabilitación de los ejemplares varados” Indicó Ulloa agregando “el año 2014 hubo alrededor de 300 varamientos, de los que no todos ellos fueron reinsertados, algunos vararon muertos” lamentó.

La especies más recurrentes que ha atendido la unidad de rescate son: Pinnípedos, pingüinos, tortugas marinas, cetáceos.

Unas de las últimos varamientos, ocurrió el 3 de marzo recién pasado en Navidad, en la Región de O'Higgins, donde encontraron una tortuga laúd (Dermochelys coriácea), El ejemplar corresponde a la especie de tortuga viviente más grande del mundo, puede pesar hasta 900 kilos, y es visto en las costas o playas tropicales solamente cuando desova, ya que vive mar adentro. Este ejemplar varó muerto y correspondía a una hembra de 1,9 metros y 650 kilos, no presentaba heridas externas, por lo que su causa de muerte fue indeterminada. La tortuga laúd se diferencia del resto por tener un caparazón más flexible que las placas óseas que caracterizan a la mayoría de las tortugas, es de una textura parecida a la goma, lo que le permite habitar en aguas más frías. Actualmente se encuentra en peligro de extinción. En Chile, se encuentra principalmente en las islas oceánicas y en la zona central, donde se han registrado avistamientos en la zona de Chiloé e incluso en el Estrecho de Magallanes.

Otro caso ocurrió a fines del año 2014, (noviembre) cuando Sernapesca envió a rehabilitación a una tortuga verde encontrada en Calbuco. Gracias al oportuno llamado realizado por habitantes del sector, funcionarios de Sernapesca acudieron al rescate de una tortuga verde (Chelonia mydas), la que fue trasladada a la Universidad San Sebastián, de Puerto Montt, para ser evaluada por profesionales del área de medicina veterinaria. Se trataba de una hembra juvenil de 60 centímetros de longitud y cerca de 10 kilos, no presenta heridas ni daños de terceros, se encontraba en condiciones regulares y poca respuesta a estímulos, razón por la que se derivó a la clínica veterinaria del establecimiento.

Esta especie ha sido declarada en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y por la Convention on International Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres), por lo que su explotación está protegida en casi todos los países del mundo incluido Chile, donde además se han implementando medidas para reducir la pesca incidental de tortugas.

A su vez, también en noviembre de 2014, una tortuga negra fue encontrada en Iquique, hasta donde acudió personal de Sernapesca de Tarapacá, constando que se trataba de un ejemplar de tortuga negra (Chelonia mydas agassizii) la que se encontraba varada cerca de Punta Patache, a unos 69 km de Iquique. Personal del Servicio comprobó que si bien no tenía heridas, su vista estaba afectada. De esta forma se pusieron en contacto con la Universidad Arturo Prat, para poder habilitar en la Facultad de Ciencias del Mar un lugar donde el quelonio pudiese recuperarse y recibir el tratamiento adecuado.

Otro rescate importante, ocurrió a principios de noviembre de 2014, en Quintero, luego del derrame de petróleo, donde fueron liberados 8 pingüinos magallánicos, tras ser afectados por el derrame de petróleo ocurrido en el mes de septiembre en Quintero. Hasta el lugar llegó la Unidad de Rescate de Sernapesca quienes encontraron 14 ejemplares empetrolados, cuatro de ellos muertos al momento de ser hallados y otro murió horas después de ser rescatado. Los nueve restantes, fueron sometidos a un cuidadoso tratamiento que consistió en estabilizarlos, hidratarlos, limpiarlos (oídos, narinas y pico); además, se les tomó una muestra de sangre; si los exámenes de sangre estaban normales, se procedía a un baño completo y limpieza de plumaje para comenzar luego una etapa de recuperación y alimentación hasta llegar a un peso normal de 3,5 kg. aproximadamente. El tratamiento de rehabilitación duró alrededor de un mes, en la Universidad Santo Tomás de Viña del Mar y concluyó con una prueba de impermeabilidad, la cual se realizó en el hospital de campaña levantado por Sernapesca en la plaza de Quintero, con el apoyo de la Municipalidad de esa comuna, posteriormente ocho de ellos fueron liberados, en el islote de Cachagua, mientras que uno tuvo que superar una infección pulmonar.

Finalmente, otro recordado caso, consistió en el operativo de búsqueda de la ballena franca austral en Pichilemu, especie en peligro crítico de extinción y que acaparó la atención de las autoridades de Sernapesca, la Armada, pescadores artesanales, voluntarios de ONGs, surfistas y la comunidad en general, luego que un grupo de pescadores artesanales se percatara que el cetáceo nadaba con cabos de pesca enredados alrededor de su cuerpo.

El surfista profesional Ramón Navarro, y el director Regional de Sernapesca en Pichilemu, Cristián De la Barra estuvieron muy cerca del cetáceo, a punto de comenzar la maniobra. Se acercaron cuidadosamente, llegando a estar a sólo unos metros de la ballena, pero al tratar de realizar maniobras para desenredarla, el animal se inquietó y no se pudo llevar a cabo el procedimiento. Por otra parte, la capitanía de Puerto de Pichilemu,  solicitó a todas las embarcaciones, que zarpaban, dar aviso inmediato ante el avistamiento. Paralelamente, Viajaba desde Valparaíso, el Encargado Nacional de la Unidad de Rescate, Mauricio Ulloa, para coordinar la maniobra de un eventual rescate.

Perseverantes esfuerzos        

El día siguiente al avistamiento, se realizó un recorrido aéreo en helicóptero, gracias a la colaboración del hotel Alia de Pichilemu, para localizar la ballena, no obstante, tras varias horas de vuelo, no fue posible ubicarla. En tanto, al tercer día, se realizó una nueva búsqueda del cetáceo al que se sumó la Armada, poniendo a disposición la Lancha de Servicios Generales LSG San Antonio que navegó por 12 horas hasta llegar a 40 kilómetros al sur de Pichilemu para cubrir tanto al norte como al sur del avistamiento original, al desconocer en qué dirección iba la ballena.

Ese mismo día, llegaron a Pichilemu profesionales del Centro de Conservación Cetácea (CCC) y de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), quienes se sumaron a las acciones de Sernapesca para colaborar en la ubicación y rescate, evaluando la confección de una herramienta especial que se necesita para cortar los cabos adosados al cuerpo sin provocarle daño.

Finalmente, al cuarto día, se realizó un último sobrevuelo por la zona a bordo de una avioneta para dar con la ubicación de la ballena, el cual concluyó sin dar con el cetáceo.

Por Katherine Silva

Revista Mundo Acuícola

Edición 101

 



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