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19/08/2017
Estrategias para el control de Caligus rogercresseyi
Cualquier acción que se tome no tendrá el éxito esperado de no considerar las variables oceanográficas que imperan en los centros de cultivos, siendo de gran importancia la velocidad y dirección de las corrientes.
06/05/2014


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Estrategias  para  el control de  Caligus  rogercresseyi

 

 Dra. Sandra Bravo; Universidad Austral de Chile

 

A partir del 2007  Caligus rogercresseyi se ha convertido en una de las peores pesadillas para la industria del salmón en Chile, fecha en la cual se documentó  la pérdida de efectividad del benzoato de emamectina, debido a la resistencia desarrollada por este parásito a este único fármaco permitido por la autoridad a esa fecha.  Han pasado siete años desde esta situación y hoy se cuenta con cinco productos adicionales para su control.  A través de los años, quedó en evidencia que el control del piojo de mar basado sólo en el uso de fármacos no es la solución, de hecho, se ha documentado el desarrollo de resistencia para  todos los antiparasitarios usados actualmente en el hemisferio norte, y también la múltiple resistencia, en la cual hay involucrados hasta tres compuestos, por lo que se han buscado otras estrategias y métodos de control adicionales, algunos   de los  cuales se  encuentran disponibles, y otros están en plena investigación y desarrollo.  Sin embargo, para que estos nuevos desarrollos funcionen efectivamente, se requiere de una estrategia sanitaria basada en el conocimiento hasta ahora disponible.

 

Es importante insistir en que la rotación de los medicamentos debe realizarse tomando como base la composición molecular y el mecanismo de acción de  éstos.  Es así como el pesticida benzoato de emamectina actúa sobre los canales de cloro, interrumpiendo la transmisión de señales en el sistema nervioso; los piretroides deltametrina y cipermetrina, son moduladores de los canales de sodio, interfiriendo con la funcionalidad del sistema nervioso central, y el organofosforado azametifos afecta el sistema nervioso central al inactivar la enzima acetilcolinesterasa (AChE), provocando estos productos parálisis y muerte del parásito.  El diflubenzurón inhibe la síntesis de quitina, esencial para la formación de la caparazón, lo que impide que los estados juveniles sobrevivan a la muda.  El peróxido de hidrógeno actúa causando parálisis mecánica como resultado de la liberación de oxígeno en el intestino y hemolinfa de estos parásitos,  sin  provocar  su  muerte.  En este  último caso los parásitos quedan solamente inconscientes y  se recuperan rápidamente  una vez  que  entran  en contacto con agua de mar fresca.  Sin embargo, está documentado que los huevos de las hembras ovígeras, sometidas a tratamiento con peróxido de hidrógeno no logran  eclosionar, por lo que se usa como tratamiento alternativo en la  época de invierno, en el hemisferio norte, haciendo uso de wellboats, así  los parásitos son atrapados en un filtro durante la descarga, impidiendo que  retornen al medio marino.

 

El desarrollo de resistencia en el piojo de mar es propiciado por la aplicación repetida de un determinado pesticida o grupos de pesticidas con similar composición molecular, como es el caso de los dos piretroides disponibles (deltametrina y cipermetrina), acción que  permite  seleccionar a los ejemplares  resistentes y matar a los susceptibles, por lo que no es recomendable aplicar  más de dos tratamientos consecutivos con un mismo producto. Entre las estrategias recomendadas para minimizar el desarrollo de resistencia se  destaca:

-       minimizar  el uso de agentes químicos, combinado con métodos  alternativos.

-       uso de los antiparasitarios en forma correcta, con la dosis recomendada  y por el tiempo establecido por el laboratorio farmacéutico.

-       Monitoreo rutinario de la eficacia del tratamiento.  Si la eficacia  disminuye, se puede deber a que el tratamiento fue mal realizado, o  a que el parásito está desarrollando resistencia contra el producto empleado.

-       Aplicación de estrategias de desparasitación coordinadas y sincronizada por ciclo productivo entre los centros de cultivos que comparten una  misma masa de agua.

 

El conocimiento de la biología de Caligus rogercresseyi, sus mecanismos de acción y los mecanismos de defensa que presenta el pez frente a esta  parasitación, son esenciales para la implementación de estrategias y regulaciones tendientes a minimizar su acción.  Es así que es importante  recordar que las hembras son las  responsables de la  producción de las nuevas  generaciones.  Una vez que las hembras alcanzan la etapa adulta, son inmediatamente copuladas por un macho, pudiendo producir hasta 11  generaciones de sacos, con una frecuencia que es dependiente de la temperatura del agua, de 4 días en verano y 6 días en invierno.  Por lo tanto, si se desea conocer la real tasa de fecundidad de las hembras, para estudios epidemiológicos y estrategias de manejo, lo correcto es realizar una  clasificación de la estructura poblacional en el pez, considerando hembras (hembras con saco y sin saco), machos y juveniles.  El actual programa sanitario  para el control de Caligus en Chile (PSEVC), señala clasificar en hembras con saco, adultos móviles (hembras sin saco y machos) y juveniles, lo que provoca un sesgo importante al momento de analizar y querer predecir la tasa de  fecundidad.  En el hemisferio norte se requiere la clasificación en base a hembras (con sacos y sin sacos), estadios móviles y juveniles.  Los estadios  móviles incluyen a ejemplares preadultos y machos, debido a la dificultad de diferenciar entre ambos estados en condiciones de terreno.  Caligus rogercresseyi no presenta el estado preadulto en su ciclo de vida.

 

También es relevante considerar la tasa de fecundidad de las hembras para definir la máxima carga de parásitos por pez antes de aplicar un tratamiento.  En este caso, no aplica copiar la regulación Noruega.  La hembra de Lepeophtheirus salmonis tiene un tamaño de 12 mm y produce hasta 1.000 huevos por saco, a diferencia de la hembra de Caligus rogercresseyi que tiene  una longitud promedio de 5 mm y produce en promedio 50 huevos por saco, por lo que la tasa de fecundidad de la hembra de L. salmonis es hasta 20 veces  mayor que la de C. rogercresseyi y también considerablemente mayor el daño provocado en el pez.  

 

Considerando lo anterior, la carga límite de piojos, por pez, establecida por los diferentes países en el hemisferio norte, hasta ahora es:

-       Canadá (BC): 3 parásitos móviles/pez

-       Canadá (NB): 5 parásitos adultos/pez; 0,25 hembras adultas/pez

-       USA (Maine): 5 parásitos adultos/pez; 1 hembra adulta/pez

-       Noruega: 3 parásitos móviles/pez; 0,5 hembras adultas/pez.  Entre  diciembre y junio, la época de menor temperatura, se establece hasta 5 parásitos adultos/pez; 0,5 hembras adultas/pez.

-       Irlanda: Entre marzo y abril, época de primavera, establece entre 0,3 y 0,5 parásitos móviles/pez; y 2 hembras adultas/pez, el resto del año.

 

En Chile, la actual regulación establece una carga límite de 6 parásitos  adultos/pez, y en presencia de 9 parásitos adultos/pez, la condición de centro de alta diseminación (CAD), y si esta situación se registra en tres semanas, en un período de 6 semanas, la cosecha del 25% de la biomasa del centro de cultivo.  Esta última medida llevó a que algunos centros de cultivos no declararan cargas mayores a 8 parásitos adultos/pez, principalmente cuando los peces  presentaban tamaños bajo la talla de cosecha.  La subnotificación provocó, por un lado, que la información manejada por la autoridad oficial no reflejara la real situación de la Caligidosis en Chile, pero, por otro lado, provocó que se incrementara el número de tratamientos para mantener la carga de Cáligus en los  niveles  exigidos por la regulación.

 

Lo cierto es que cualquier acción que se tome no tendrá el éxito esperado de no considerar las variables oceanográficas que imperan en los centros de cultivos, siendo de gran importancia la velocidad y dirección de las corrientes, las cuales definen la velocidad de dispersión de los estadios de vida libre (nauplius y copepoditos).  Sólo con esta información se pueden establecer zonas de manejo coordinado; sincronización y evaluación de la efectividad de los tratamientos aplicados, y  establecimiento de zonas y períodos de descanso efectivos.

 

Artículo de opinión escrito por la Dra. Sandra Bravo

Universidad Austral de Chile

Revista Mundo Acuícola

Edición 96

Marzo-abril de 2014

 

 

 

 



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