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22/09/2017
Los esfuerzos y avances de Chile por controlar la caligidosis en la salmonicultura
Nadie que esté involucrado con la producción de salmónidos desconoce los estragos que este parásito ha provocado en la industria. No obstante, los continuos esfuerzos de autoridades, empresas e investigadores parecen estar dando sus primeros frutos.
05/05/2014


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Los esfuerzos y avances de Chile por controlar la caligidosis en la salmonicultura

La caligidosis, patología producida por el ectoparásito Caligus rogercresseyi durante la engorda de salmonídeos, en aguas marinas y salobres del sur de Chile, ha sido un verdadero dolor de cabeza para la industria acuícola nacional en los últimos años.  Desde el punto de vista económico, el piojo de mar ha generado enormes pérdidas, que se explican principalmente por la mortalidad de los peces, el aumento de la predisposición a las infecciones secundarias, los costos de tratamiento, el alargamiento del ciclo de cultivo, producto de la disminución de la eficiencia de conversión alimenticia y la limpieza de la carcasas durante el procesamiento (Carvajal et al., 1998; Johnson et al., 2004; Costello, 2006).

En el año 2007, la infestación de peces con el piojo de mar fue preámbulo de la crisis de virus ISA (abundancia promedio entre 20 y 25 piojos por pez), mientras el año pasado causó estragos en centros salmoneros del país.  Informes de muestradores han informado incluso de varias decenas de piojos por pez en algunos planteles productivos, lo que, sin duda, ha sido motivo de preocupación por parte de todos los actores involucrados.  Según el informe “Actividades de fiscalización  efectuadas en materia de pesca y acuicultura en el año 2013”, del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura, Sernapesca, durante el año 2013, los indicadores asociados a la parasitosis por Caligus rogercresseyi registraron un aumento en la primera mitad del año, principalmente en la Región de Aysén.

¿Cómo se encuentra hoy la situación? Al parecer, más tranquila, pero no menos riesgosa.  Así al menos se desprende de los informes tanto de autoridades, investigadores e industria.  “La tendencia en  la disminución de las cargas parasitarias promedio, tanto en la Región de Los Lagos como en la Región de Aysén, es una situación que se ha registrado desde el segundo semestre del año 2013”, explica Alicia Gallardo, subdirectora de acuicultura de Sernapesca.  Desde la industria el gerente general del Instituto Tecnológico del Salmón, Intesal, de SalmonChile, Matías Medina, destacó, durante el mes de abril, que la situación de la caligidosis hoy se encuentra en buen pie, con relación a las altas cargas parasitarias que se vieron el año recién pasado.

Factores exitosos en el control

Para Sernapesca, la reducción en la presencia de la caligidosis se explica principalmente por la incorporación de nuevas herramientas terapéuticas en el control de la patología, junto con la obligatoriedad del uso de sistemas de tratamiento cerrado.  Esto último ha venido de la mano de una intensa fiscalización en la ejecución de tratamientos antiparasitarios, utilizando lona o wellboat.  “Esta situación responde a la ejecución exitosa de varias medidas insertas en la estrategia de control de Cáligus de Sernapesca, entre otras, la incorporación de nuevas herramientas terapéuticas en el control de la enfermedad, la obligatoriedad del uso del sistema cerrado, desde junio del pasado año, y el establecimiento, por parte del Servicio, de medidas de manejo coordinado en agrupaciones de concesiones de alto riesgo sanitario”, comenta Alicia Gallardo,  quien a su vez destaca el trabajo realizado,  en conjunto con la industria, en la mejora de la coordinación de tratamientos antiparasitarios administrados por inmersión.

Desde el sector académico, lo anterior se podría explicar por  dos  situaciones principales.  El uso de  Azametifos por un lado, que es altamente  efectivo contra los estados adultos de Cáligus y el uso de tratamientos por  baños con lona cerrada, lo que permite  que  se alcance la concentración recomendada por el tiempo de exposición recomendado.  “Pero,  además, hay  mucho más  conciencia por parte de la industria respecto a la gran amenaza  que significa  el piojo de mar, por  lo que  se está  enfrentando de mejor  forma el control del parásito  por parte de las   empresas”, precisa la Dra. Sandra Bravo, investigadora del Instituto de Acuicultura de la Universidad Austral de Chile.  A su juicio, al hacer tratamientos alternados entre azametifos y otros  productos se  pueden lograr mejores resultados y  minimizar el desarrollo de resistencia de Cáligus  a estos  productos.

Alicia Gallardo coincide con la Dra. Bravo y asevera que la incorporación del uso de azametifos, para el tratamiento de caligidosis, sin duda ha sido de gran ayuda, “ya que la disponibilidad de fármacos para el control de esta parasitosis, vía inmersión, es limitada.  Por lo tanto, su inclusión como herramienta terapéutica permite la rotación de productos utilizados y favorece la estrategia de control de caligidosis”. 

Autoridad en alerta

El ciclo de vida de esta especie comprende 8 estadíos, 3 de vida libre en el plancton y 5 parasíticos. Los 8 estadíos se desarrollan durante periodos de tiempo de 30 a 50 días, según la temperatura ambiental.  Los estadios planctónicos se dispersan en los centros o distancias mayores durante 3 a 15 días (según temperatura), y la fase parásita permanece sobre los peces por el tiempo que se detalla en el esquema.  Desde sus inicios, la industria salmonera ha privilegiado el uso de antiparasitarios que afectan el sistema inmune del piojo, tales como emamectina, deltametrina, lo que ha traído consigo problemas de resistencia, debido a la baja cantidad de fármacos autorizados para su control y, por ende, la baja rotación de éstos.

Esto ha provocado que desde el año 2007 la autoridad reaccione y ponga mayor énfasis en el control de la enfermedad mediante otros métodos.  Ese año, el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura incorpora a la caligidosis como una Enfermedad de Alto Riesgo de la Lista 2, por considerarse una enfermedad de importancia presente en el país y que puede ser objeto de programas sanitarios de vigilancia y control.  En mayo de 2012 vino otra arremetida de dicho organismo y fue así como publicó la nueva estrategia de control de la caligidosis, que se regula por medio del Programa Sanitario Específico de Vigilancia y Control de Caligidosis, PSEVC-Caligidosis. Dicha estrategia se basa en los principios que Sernapesca ha establecido, en forma transversal, para los programas de control de enfermedades en la acuicultura, tales como: la detección temprana de los casos, el control oportuno de los animales enfermos y la protección de los negativos.  El desafío del nuevo programa es promover, en el tiempo, el manejo integrado de la caligidosis, focalizando sus acciones a través de la vigilancia de las cargas de Cáligus, en base al riesgo y de la implementación de medidas oportunas, ante la detección de centros de alta diseminación de Cáligus.  Y, a pesar que, hasta el momento, se han logrado buenos resultados, los organismos públicos involucrados en el programa están discutiendo cómo mejorar esta herramienta.  “Junto a Sernapesca, estamos trabajando en algunas modificaciones al PSEVC-Caligidosis, que tiene orientaciones bien importantes.  La primera busca que el programa sea bastante más preventivo de lo que es hoy en día.  Lo segundo, busca también que su aplicación tenga criterios más relacionados con la oceanografía, con conformación de barrios (ACS) y macrozonas”, comenta el jefe de la División de Acuicultura de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, José Miguel Burgos.

El representante de Subpesca añade que estos cambios además guardan relación con la rotación de los tratamientos que hoy se aplican, lo que será indispensable a la hora de mantener la eficacia de éstos.

Nuevas alternativas de control

Actualmente la autoridad está evaluando la implementación de nuevas metodologías para el control del piojo.  Peces limpiadores y tecnología de ultrasonido son sistemas que, en Subsecretaría de Pesca, se ven con buenos ojos para que el futuro próximo se puedan utilizar contra el Cáligus.

En el caso de los peces limpiadores, éstos pueden entregar un medio de control de las fases parásitas.  “Es así como peces que se alimentan de crustáceos, al interior de las jaulas, ayudarían bastante, ya que los machos de Cáligus se desplazan nadando entre los peces en su búsqueda de pareja, momentos en que éstos pueden consumirlos y eliminar la opción de nuevos apareamientos de estos polígamos”, indica Gladys Asencio.

Sobre el uso de ultrasonido, por su efecto en las larvas planctónicas de la enfermedad, podría limitar con ello la dispersión entre centros y áreas de cultivo de salmones pero, según la investigadora del Centro I-Mar, se requiere de mucha investigación para definir el cómo, cuándo y dónde debe aplicarse.  Para Asencio, los baños con agua de baja salinidad serían la mejor alternativa para controlar las larvas planctónicas de este parásito, “según resultados obtenidos recientemente en nuestras investigaciones realizadas en zonas estuarinas de la Región de Los Lagos, por lo que resguardar esta opción de control en esas zonas es fundamental, así como implementar estas alternativas en zonas marinas durante los períodos de mayores desoves, sería clave”.

Secuenciando el ADN del piojo de mar

Una de las investigaciones más relevantes que se están realizando en Chile en torno a la genómica y el conocimiento genético de Caligus rogercresseyi es la que desarrolla el Centro Interdisciplinario para la Investigación en Acuicultura (Interdisciplinary Center for Aquaculture Research, INCAR.  Se trata del proyecto CALIGUS-seq, que aportará con recursos genómicos relevantes relacionados a respuesta inmune, desarrollo larval y reproducción, permitiendo su aplicación en nuevas estrategias para el control de Cáligus.

Desde hace un año, dicha institución comenzó un arduo trabajo para secuenciar el genoma de este parásito y los resultados son más que auspiciosos.  “Tenemos hartos avances, de hecho, después de un año de trabajo, ya hay publicaciones en revistas internacionales, que muestran los avances que llevamos hasta la fecha.  La secuenciación del transcriptoma entero debiera estar terminada a fines de este año 2014”, explica el Dr. Cristian Gallardo, investigador principal en la línea Tecnología Genómica en Acuicultura del INCAR.

Una de las conclusiones más relevantes de esta extensa investigación es que, hasta el momento, han caracterizado genes involucrados en la resistencia de fármacos.  “Ese puede ser una herramienta poderosísima a la hora de evaluarla eficacia de los distintos tratamientos que se aplican en Chile para controlar la caligidosis.  Es un resultado completo y aplicable a la industria, que sale del trabajo que hemos realizado este primer año”, agrega Gallardo, quien también es investigador del Laboratorio de Biotecnología y Genómica Acuícola de la Universidad de Concepción.

Entre la información dura del estudio se puede señalar que la base de datos generada de transcritos alcanza a los 350 millones de secuencias equivalentes a 60 Gb y que, a la fecha, se han secuenciados los estados de nauplio I, nauplio II, copepodito, chalimus (III, IV), adulto hembra y adulto macho.

Desafíos futuros

A pesar de los distintos avances logrados. por distintos actores ligados a la salmonicultura, todavía quedan una serie de desafíos al momento de controlar el Cáligus.  Por ejemplo, para Dra. Sandra Bravo, la estrategia de manejo integrado de plagas es común para todos los países, pero señala  que, a pesar de que está siendo implementada por más de 10 años, los resultados no son los esperados.  “Es así que el piojo de mar sigue  siendo  uno de los problemas sanitarios de  mayor  relevancia para la industria.  Prueba de esto son los consorcios de investigación desarrollados en  otros países, de tal forma de contar con más  herramientas de control efectivas, además de los  pesticidas  hacia los cuales  el piojo de mar  ha mostrado  desarrollar  resistencia”.

Para Gladys Asencio, una de las herramientas a las que habría que poner mayor énfasis es en el uso de wellboats durante los tratamientos parasitarios, ya que a su parecer, es una alternativa que permite realizar el tratamiento en las condiciones óptimas.  Y, es que en estas embarcaciones se logra el volumen requerido para mantener la dosis efectiva del producto por el tiempo necesario de uso.  “Además, en ellos se pueden incorporar alternativas como mangas o equipos de filtración del agua utilizada en los baños, lo que permitiría sacar y eliminar los sacos ovígeros de las hembras muertas, ya que éstos continúan su desarrollo embrionario aún cuando las hembras estén muertas, y liberan las larvas días posteriores al baño, al quedar alojados en el entorno de los centros de cultivo”, opina Asencio.

“Los  wellboats  han  mostrado ser una  buena alternativa  para el tratamiento con peróxido de hidrógeno.  Estos tratamientos  son empleados  en invierno, reteniendo los piojos de mar en un filtro para impedir  que  vuelvan al mar.  En verano estos tratamientos  son suspendidos  debido al  negativo efecto del peróxido  sobre los peces, a temperaturas  sobre los  12ºC.  Lo  bueno es  que este  producto no afecta  el  ambiente acuático al degradarse  en agua y oxígeno”, complementa Sandra Bravo.

El punto en contra para usar wellboats actualmente es que su uso implica mayores costos que los baños con lona, dado que existe un déficit de estas embarcaciones en el país.  “Por ello el incremento de estos barcos, con el equipamiento adecuado, podría mejorar las eficacias de los fármacos en uso actualmente, permitiendo con ello reducir la cantidad de baños a aplicar durante un ciclo productivo de salmones”, precisa Gladys Asencio.

“En los países del hemisferio norte  la  estrategia  está centrada en la combinación de control biológico, con peces  limpiadores (wrasses); aplicación de tratamientos veterinarios; la implementación de los períodos de descanso; y la búsqueda de otras formas de control, lo mismo se está buscando en Chile”, finaliza diciendo la Dra. Bravo.

 

CUADRO

Ficha Técnica de la Enfermedad

Clasificación del agente causal

 El agente causal de la Caligidosis es un copépodo de la familia Caligidae llamado Caligus rogercresseyi, comúnmente denominado piojo del salmón o piojo de mar.  Es un parásito endémico de peces silvestres de aguas marinas y salobres de Chile.

Ciclo de vida de C. rogercresseyi

 Presenta ocho estadios de desarrollo, tres planctónicos (de vida libre) y cinco parasíticos (adheridos al hospedero).  Los estadios planctónicos corresponden a dos: Nauplios y un Copepodíto, que es la fase infestante.  Luego de esta fase, el piojo muda, pasando por cuatro estadios distintos de Chalimus, aumentando de tamaño para, finalmente, llegar al estado adulto.

Epidemiología

 Caligus rogercresseyi es un copépodo exclusivo de aguas de mar y salobres que parasita la piel de varias especies de peces silvestres y de cultivo.  Se alimenta de mucus y escamas, produciendo lesiones por erosión que favorecen la entrada de agentes patógenos.  Las altas densidades manejadas en el cultivo de salmones suelen favorecer su proliferación y desarrollo, así como también su patogenicidad.  Su ciclo de desarrollo está directamente relacionado con la temperatura y salinidad del agua, donde temperaturas superiores a 4,2ºC y salinidades por sobre 15% favorecen su proliferación.

Hospederos

Se ha descrito en todas las especies salmónidas de cultivo, así como también, en especies de peces silvestres nativas como el róbalo, pejerrey y lenguado.  Las especies salmonídeas más susceptibles son la trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss) y el salmón del atlántico (Salmo salar), mientras que el salmón del pacífico (Oncorhynchus kisutch) ha demostrado ser resistente.

Fuentes del parásito

El parásito se encuentra de forma natural en peces silvestres, de forma libre en el plancton y en materia orgánica de redes peceras y loberas, y, en forma parasitaria en peces de cultivo como las especies salmónidas.

Distribución geográfica

 Este tipo de copépodos se ha descrito en países de todo el mundo, entre ellos Canadá, Noruega, Australia, Asia y Chile, siendo representado por una gran variedad de especies.

Fuente: Sernapesca.

Por Pedro Barra Léniz

Artículo publicado en la edición N° 96 de revista Mundo Acuícola. Marzo-abril de 2014.

 

 

 



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