Domingo
19/11/2017
Acuaponía de truchas y hortalizas en zona semiárida del norte de Chile
Nos trasladamos hasta la localidad de Diaguitas, ubicada en pleno Valle de Elqui, en La Serena, para conocer el novedoso cultivo acuipónico que realiza la empresa Granja Agroacuícola Diaguitas (www.acuiponia.cl).
26/11/2013


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Acuaponía  de truchas y hortalizas en zona semiárida del norte de Chile

El proyecto comenzó como una idea familiar que poco a poco fue tomando forma y ampliando sus expectativas y, apoyados por la adjudicación de un proyecto de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) “PYT-2012-0048 “Cultivo integrado de peces de agua dulce y vegetales con tecnología de recirculación de agua”, lograron sacar adelante este innovador cultivo.  La iniciativa, que ya está en funcionamiento, permite diversificar la producción de especies acuícolas y agrícolas en zonas semiáridas e incrementar la eficiencia en el uso del  agua, a través de la acuiponía con recirculación de agua.

La acuaponía o acuiponía, es un  sistema de producción que integra la hidroponía  (cultivo de plantas sin sustrato agrícola) con la acuicultura (cultivo de especies acuáticas), todo  en un mismo sistema, de tal manera que la producción de nutrientes de uno, suministra los requerimientos del otro.  Todo esto, apoyado con  tecnología de recirculación de agua, reutilizando así este preciado recurso hídrico, lo cual requiere un recambio mínimo diario y permite utilizar y conservar el agua de manera más eficiente en esta zona del país donde el agua es escasa.

Germán Merino, creador de este emprendimiento, nos cuenta que la idea comienza cuando conoció a un colega de México que trabaja en acuiponía allá, pero con tilapia. “La idea nació, y le estuve dando vueltas alrededor de un año, comencé a pensar en que la trucha podría ser una posibilidad y empecé a averiguar dónde conseguirlas (para no partir con todo), entonces me enteré que estaba la Piscícola Río Blanco (Los Andes) desde donde trajimos los peces”, nos relata Merino.  A la vez, se enteró que la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) daba la posibilidad de financiar proyectos a escala piloto y comercial, adjudicándose el proyecto denominado “Cultivo integrado de peces de agua dulce y vegetales con tecnología de recirculación de agua”.  “Ellos hicieron un llamado, a fines del año 2011, para presentar perfiles, entonces vi que calzaba dentro de las bases y presentamos nuestro perfil, luego de quedar  dentro de los 150 primeros seleccionados, pasamos a la siguiente fase y luego salimos favorecidos, después  formalizamos, firmamos los contratos y, el 2012, obtuvimos el financiamiento”, recuerda Merino.

El proyecto comenzó el 1 de noviembre de 2012, con  actividades de desarrollo del sistema acuipónico, lo que se extendió hasta mayo de 2013, “todo ese periodo estuvo en montaje, nivelación de terreno, compra de estanques e implementos y localización de empresas que pudieran  darnos lo que necesitábamos, visitamos Río Blanco (enero 2012), aprovechamos de conocer a las personas, conocer los peces y con ese acercamiento, empezamos a pensar en idear el traslado de los peces.  La gente de Río Blanco nos dio mucha confianza y varios consejos al respecto”, dice Merino.

Traslado de truchas

Las truchas llegaron desde la Piscicultura Río Blanco, ubicada en Saladillo, comuna de Los Andes.  Desde allí recorrieron alrededor de 600 kilómetros. En el primer viaje se transportaron 2.000 truchas de 20 gramos, en un camión con estanques de fibra de vidrio de 1.000 litros, acondicionados con 500 litros de agua de la piscicultura.  Cada estanque estaba implementado con una botella de oxígeno.  Los parámetros de calidad de agua y de los peces fueron controlados varias veces durante el traslado.   “Entre Saladillo y Diaguitas hay alrededor de 600 kilómetros, pero se hacen lentos cuando sales de la carretera Panamericana, ya que es un viaje con peces, por lo que nos demoramos más horas de lo que uno podría pensar.  Inicialmente controlábamos los parámetros cada una hora, luego cada dos horas y cada vez menos; cuando ya teníamos más confianza, incluso pusimos más peces por estanque en los siguientes viajes, esa confianza nos la daba la buena experiencia y los consejos de la gente de Río Blanco”, recuerda Germán Merino, indicando que “las primeras truchas llegaron en  mayo de 2013.  Con ese viaje aprendimos que no era necesario arrendar un camión, en  el siguiente viaje trajimos los peces en camionetas”, indica.

Arribo de peces al sistema acuipónico

Los traslados fueron coordinados considerando la llegada de peces al cultivo durante la noche,  para así tener temperaturas más bajas, “nunca tuvimos mortalidad por viaje, ni los días después tampoco”, añade Merino.

Los primeros peces fueron recibidos en dos estanques de cultivo de 25 metros cúbicos cada uno, éstos contenían agua dulce del Río Elqui, la cual fue acopiada con anterioridad en un estanque contenedor, ya que la empresa cuenta con sólo una acción de agua, la que se recibe semanalmente  los días lunes.

La acción de agua ingresa al estanque acumulador de 250 metros cúbicos, éste  abastece al sistema de cultivo de peces y luego de plantas.  “Dado que el volumen de agua que utiliza nuestro sistema de cultivo es mucho mayor que las acciones de agua que tenemos disponibles, nos tomó dos a tres semanas llenar el sistema”, recuerda Merino.  “Comenzamos llenando las piscinas hidropónicas, luego los estanques de peces”, agrega.

Cada uno de los ocho estanques de cultivo de peces tiene un sistema de extracción con doble drenaje, que permite sacar el agua que está más limpia, por la parte superior,  ésta se va a los filtros mecánicos,  luego  a los biofiltros y  de los biofiltros pasan a las plantas, luego a la  bomba hidráulica y de ahí de vuelta a los peces.

En tanto, el agua que está sedimentada en el fondo de los estanques de peces (sistema doble drenaje), sale por la parte inferior y pasa a un sedimentador.  El agua que sale del sedimentador también se va a las plantas y los sedimentos pasan a otro estanque, a un proceso llamado mineralización, donde nuevamente se disuelven los sedimentos para convertirse en nutrientes, los que se entregan por riego tecnificado a los árboles frutales.

Relación peces hortalizas

La relación de peces versus hortalizas, no es sencilla, y existen diferentes estudios para determinarla, sin embargo, ningún estudio se ha realizado con truchas a la escala que estamos abordando, menos en Chile.  “Hemos indagado en hartos conocimientos que se tienen para tilapia; para ese pez, han establecido diferentes parámetros, algunos hablan de volumen peces/agua, otros del área (que debería ser uno de peces por dos de plantas), pero el que más me gustó es aquel que relaciona los nutrientes que se generan por kilo de alimento entregado a los peces, eso me hace mucho más sentido para establecer una relación”, analiza Merino, indicando que “si tú alimentas menos, generas menos nutrientes y, por lo tanto, puedes tener menos plantas”.

“Experiencias con tilapia indican que va de 60 gr. a 120 gr. de alimento de peces  por  cada metro cuadrado de plantas, y esa relación podría variar dependiendo de la cantidad de proteínas que contenga el alimento.  Si el alimento tiene poca cantidad de  proteínas, se  van a requerir más gramos de alimento”, comenta Germán Merino.  En  este contexto, la proteína es excretada por los peces en forma de amoniaco, las bacterias las transforman en nitrato, que es lo que van a utilizar las plantas”, puntualiza.  Las plantas, a su vez, absorben los nutrientes, permitiendo que el agua biofiltrada regrese nuevamente a los peces, obteniendo así un sistema eficiente de recirculación de agua, que favorece tanto a las hortalizas, peces y a la producción, ya que el recambio diario de agua no va más allá del 10%, por lo que el sistema se mantiene funcionando con un mínimo requerido de este vital elemento.

“Hoy día la misma agua con la que teníamos problemas por su escasez, la usamos para producir muchas más cosas, hoy nos sobra el agua, tenemos el estanque acumulador lleno,  los días lunes, a veces, ya no recibimos el agua, la pierdo, porque el sistema no la requiere y así alguien más, aguas debajo de nuestro canal de riego la aprovecha”, nos cuenta Merino.

Proyecto sustentable

El cultivo acuipónico, con recirculación de agua a escala piloto-comercial, permite  incrementar la producción de biomasa de truchas y hortalizas, las que puedan cultivarse de manera  sustentable utilizando el agua de manera eficiente.

La iniciativa, además, complementa sus requerimientos energéticos, utilizando fuentes renovables como la fotovoltaica, ya que la Agroacuícola ha instalado paneles solares, con el fin de disminuir el uso de energía convencional durante el período diurno. “Y estamos considerando en el corto plazo incorporar sistemas eólicos, considerando la frecuencia de viento que existe en el lugar” adelanta Merino.

Cabe destacar que la empresa Granja Agroacuícola Diaguita, implementó un sistema único en Chile, el que fue diseñado basándose en los conceptos generales desarrollados en la University of Virgin Islands que ya se ha implementado con éxito en países como México, Estados Unidos y Australia utilizando principalmente tilapia.  El sistema utiliza recirculación de agua para cultivar trucha arco iris y distintas variedades de lechugas, a ello, se suman la incorporación de  camarones de río y distintas variedades de hortalizas de ciclo corto (albahaca, cebollines, entre otros), con lo que se pretende abastecer al Valle de Elqui.

Los desarrollos que se han logrado se han  transferido, a interesados en el tema, a través de diversos cursos que se han realizado en las instalaciones de la granja y/o a través de visitas guiadas. Se planifican nuevos cursos para enero del próximo año, en los aspectos de cultivo de peces, cultivo de camarón, cultivo de hortalizas, operación de sistemas de acuiponía, bioeconomía de sistemas acuipónicos, entre otros.

La puesta en marcha de Granja Agroacuícola Diaguitas ha permitido no sólo conversar el recurso agua e incorporar alimentos frescos a la zona, sino que también a generar nuevas fuentes de empleo en torno a la producción acuícola e hidropónica, además de convertirse en un polo de atracción. Hoy en día este emprendimiento cuenta con dos Ingenieros en Acuicultura, un Técnico Agrícola, un Contador y servicios ocasionales de mano de obra no calificada. 

Desafíos

La empresa tiene autorizada una producción de 7,9 toneladas/año de especies hidrobiológicas, cada estanque producirá 500 kilos de trucha/mes, las que se realizarán de manera continua, asegurado el abastecimiento del producto durante todo el año.

Los estanques de lechuga, en tanto, producirán 1.100 hortalizas semanales cada uno. En total son 16 estanques tipo raceway, los que se comenzaron a cosechar en octubre, recién pasado, a una velocidad de cuatro estanques por semana (4.400 hortalizas).  La cosecha de truchas, por su parte, está programada para diciembre del presente año, en tamaño de 500 gramos.

“Esperamos planificarnos con la piscicultura de Rio Blanco y tener un estanque cosechado al mes, y llegar con el camión de transporte con los peces vivos al consumidor, ya que no tenemos intención de tener una  planta de proceso”, comentó Germán Merino.

La comercialización y distribución local de la producción se realizará, principalmente, a hoteles, restaurantes y ferias del Valle del Elqui.  A diciembre del próximo año, Granja Agroacuícola Diaguitas espera facturar cerca de $58 millones por la comercialización de sus productos.  El costo total del proyecto cofinanciado con FIA asciende a $204 millones, de los cuales FIA aporta $138 millones. 

Qué es la Acuiponía

Cuando los peces son cultivados intensivamente en sistemas de recirculación de agua, con un mínimo de recambio diario de agua (<10% del volumen total del sistema), los nutrientes se acumulan y se aproximan a los niveles encontrados en las soluciones de nutrientes usadas en hidroponía.  Estos nutrientes pueden ser utilizados al biointegrar el cultivo de vegetales, por hidroponía, con los cultivos de peces con recirculación, una tecnología conocida como acuaponía o acuiponía.

Los sistemas acuipónicos son reconocidos por incrementar el margen de utilidad al utilizar simbióticamente los productos metabólicos de los peces como nutrientes para los vegetales y al usar, de manera compartida, la infraestructura, el uso eficiente del agua así como también minimizar las descargas de efluentes al medio ambiente.

 



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