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22/06/2017
El promisorio cultivo de la chicoria de mar Chondracanthus chamissoi en Chile
Chondracanthus chamissoi es una macroalga muy apetecida como alimento natural en los países asiáticos donde alcanza buenos precios de comercialización.
17/05/2013


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El promisorio cultivo de la chicoria de mar Chondracanthus chamissoi en Chile

 Es apreciada, además, por la buena calidad de su carragenina, que es ampliamente utilizada en procesos industriales. A fines de  los años 90 abundaba esta alga en nuestras costas, sin embargo, el desembarque de ha bajado preocupantemente durante los últimos años, llegando a ser 25 veces menor que hace 20 años atrás, por lo que se hace preciso indagar más respecto a su  cultivo.

 

Chondracanthus chamissoi, es una macroalga roja, bentónica conocida vernacularmente como Chicoria de mar. Pertenece  a la familia Gigartinales. Su distribución natural va desde las costas de Paita, Perú, hasta las costas de Ancud, en Chile.  Habita la zona intermareal baja y submareal llegando hasta 15 m. de profundidad en bahías protegidas del oleaje.  Alcanza  tamaño  variable pudiendo llegar hasta los 50 cm. de longitud.

C. chamissoi, es un recurso de mucha importancia comercial, tanto para uso industrial, debido a que sintetiza polisacáridos sulfatados de muy buena calidad (carragenanos),  como también  para consumo directo (países asiáticos).  Sin embargo, la calidad del producto debe acogerse a algunas exigencias de mercado.  Debe tratarse de un producto limpio, libre de epífitas e impurezas, sin presencia de cistocarpos y presentar un color y textura específica, lo que no siempre concuerda con lo que se encuentra en el ambiente.  Al respecto, María Inés Piel, investigadora de la UNAP acota que “un aspecto muy importante a considerar es que sólo sirven las plantas que se encuentran en estado vegetativo, es decir, que no se encuentran reproductivas, puesto que  las estructuras reproductivas no lo hacen muy apetecido al paladar”.

Según estadísticas oficiales de Sernapesca, podemos ver que esta alga cada vez es menos abundante en nuestras costas.  Los desembarques  disminuyeron de manera drástica, pasando de 24.778 toneladas, en el año 2000, a 3.325 toneladas, el año 2001 y, finalmente, a 998 toneladas el 2011.  Lo que confirma una preocupante baja del alga en nuestras costas, debido a esto, es que desde hace algunos años se está trabajando en el cultivo de C. chamissoi tanto en el norte del país (Universidad Católica del Norte) como en el centro y sur (Universidad de Concepción y Universidad Arturo Prat).

En esta ocasión, tomamos contacto con María Inés Piel, quien expuso acerca de su experiencia de cultivo de C. chamissoi en el último Congreso Nacional de Acuicultura realizado, este año, en Puerto Montt.  Ella  nos cuenta que antes de comenzar el cultivo, el equipo de trabajo consideró  las investigaciones realizadas por diversos investigadores, entre ellas, los efectos de factores bióticos y abióticos (Tº, luz y fotoperiodo) sobre la biomasa y condición reproductiva de la especie (Vásquez & Vega 2001).  La comparación de la propagación vegetativa y por esporas (Macchiavello et al., 2002); la ecología reproductiva para el manejo de praderas (González et al 1997; Ávila et al., 2008); comparación de las fases gametofíticas y esporofíticas en sus primeras etapas de desarrollo en condiciones de laboratorio (González & Meneses 1999); efectos de la profundidad y la luz en diferentes fases del ciclo de vida de la especie (Bulboa & Macchiavello 2001); cultivo de frondas cistocárpicas, tetraspóricas y vegetativas en cuerdas en el norte de Chile (Bulboa et al 2005; Bulboa & Macchiavello 2006; Avila et al 2011) y el rol de fijación secundaria en propagación vegetativa (Sáez et al, 2008; Otaiza et al 2011; Macchiavello et al 2012).

Cultivo de Chondracanthus chamissoi

 

Se enfocó considerando las investigaciones realizadas anteriormente, el equipo de la UNAP dirigido por Marcela Ávila, en el cultivo de la especie, apoyados por el proyecto FONDEF D06I1058 denominado “Cultivo masivo de la chicoria (Chondracanthus chamissoi) en la zona central y sur de Chile.  Para esto, comenzaron con la recolección de plantas desde las praderas naturales.

 

Captación Natural

Para la captación natural, “se lavaron las redes con agua dulce, las plantas fueron secadas al aire libre, por un periodo de 3 días (como mínimo), para ello, fueron instaladas en las praderas naturales en paños de redes de 1m².  Además, se realizaron controles semanales de densidad y tamaño hasta la producción de estolones en laboratorio”, nos cuenta Mª Inés Piel.

 

Cultivo en  hatchery

Las condiciones óptimas de cultivo en hatchery son “mantener temperaturas no superiores a 17ºC, salinidad no inferior a 28%, pH entre 7,9 y 8,2, adición de nutrientes especialmente fósforo, fierro y compuestos nitrogenados, manejo de cantidad de luz mediante filtros, aireación y movimiento de agua con blower, mantención y limpieza de estanques y cubrir el exceso de luz de los estanques con malla Rachel”, indicó Piel a Mundo Acuícola.

Plántulas de C. chamissoi en laboratorio

Se instalaron las plántulas sobre un sustrato calcáreo (valvas de almejas) con un sistema de fotoperiodo de 16:08, a una temperatura de 15 °C, utilizando como medio de cultivo Provasoli, se experimentó con diferentes intensidades de luminosidad.

Según nos informa la investigadora, los índices óptimos para el cultivo de la fase cistocárpica fueron: temperatura entre 13-15 ºC, tratamiento de esporulación (1 min. lavado con agua dulce+ 4 min. Agua de mar filtrada), con fotoperiodo de 16: 08 horas (Luz:oscuridad), tiempo de esporulación de 3 a 4 días, estructuras reproductivas: 4.255 carpósporas/cistocarpos. Para la fase de carpóspora, en cambio, el tiempo de esporulación fue de 24 horas, estructuras reproductivas: 6,25soro tetrasporangial/cm lineal, los demás índices se mantuvieron.

 

De acuerdo a los resultados obtenidos por investigadores de la UNAP, el cultivo de Chondracanthus chamissoi es factible de realizar en la Región de Los Lagos, iniciando cultivos tanto con la fase cistocárpica como tetraspórica, en laboratorio o en invernadero.

Los resultados indican, además, que es posible producir plantas nuevas a través de la inducción a la formación de estolones (reproducción sexual).

 

Trabajaron en este proyecto: Universidad Arturo Prat, Universidad de Concepción, Terra Natur, Marine Seeds, Extractos Naturales Gelymar, Algas Marinas, Sindicato de Dichato, Sindicato de Coliumo.

 

Autor: Katherine Silva

 

Edición 91 marzo-abril 2013

 

Revista Mundo Acuícola



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