Domingo
19/11/2017
Acuaponía, acuicultura verde para el Norte de Chile
No se trata de la simple unión de la acuicultura y la hidroponía, sino de la creación de un nuevo sistema de cultivo a partir de dos unidades que no parecieran estar destinadas a ir de la mano.
17/05/2013


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Acuaponía, acuicultura verde para el Norte de Chile

Francisco Javier Quevedo Ruiz

Biólogo

fjqruiz@gmail.com

 

La acuaponía es básicamente un sistema de cultivo recirculado, en el cual los peces proporcionan cantidades adecuadas de la mayoría de los nutrientes que las plantas necesitan para su crecimiento.  No se trata de la simple unión de la acuicultura y la hidroponía, sino de la creación de un nuevo sistema de cultivo a partir de dos unidades que no parecieran estar destinadas a ir de la mano.  El principio fundamental que subyace detrás de la acuaponía, es la búsqueda de un sistema de cultivo que trabaje en ciclos a imitación de la naturaleza.

 

Los sistemas recirculados están diseñados para mantener una alta densidad de peces en un volumen de agua, relativamente pequeño, que es sucesivamente tratado para reducir los productos tóxicos de la excreción de los peces.  Los productos generados de la mineralización de la materia orgánica (heces y restos de alimento) y la propia excreción de los peces (amonio), son perjudiciales para éstos, en pequeña concentración y, consecuentemente, deben ser eliminados del agua de cultivo.  En sistemas con poco intercambio de agua, la acumulación de nutrientes, en particular el nitrógeno en forma de nitrato, puede alcanzar una concentración próxima a la de las soluciones hidropónicas.  Esto es interesante ya que las plantas, al retirar del medio el amonio o el nitrato (forma preferida), depuran el agua, la cual retorna al tanque de cultivo en condiciones adecuadas, al tiempo que las plantas encuentran un medio nutritivo para su crecimiento.

 

Pese a lo señalado sería erróneo pensar que el rol principal - por evidente - del sistema acuapónico lo juegan los peces y las plantas.  Las bacterias, no sólo las nitrificantes, son las piezas fundamentales de la máquina acuapónica donde continuamente la materia cambia de propiedades y usos.

 

Una “misteriosa” sopa biológica

Un sistema acuapónico es un compromiso entre acuicultura e hidroponía, una especie de camino intermedio en el que ambos sistemas de cultivo se complementan y generan una entidad distinta con características propias y con muchos beneficios.  Uno de ellos salta a la vista: producimos peces y hortalizas con la misma cantidad de agua.  Tampoco se utilizan fertilizantes dado que los nutrientes son aportados por el alimento y la excreción de los peces. Una salvedad hay que hacer a esto: hierro, calcio y potasio deben añadirse ya que el sistema no los genera en la cantidad que las plantas requieren.  El hierro se añade en forma quelada, y el calcio y potasio en forma de hidróxidos, éstos sirven a su vez para corregir el pH del agua debido a la acidificación que produce la nitrificación.

 

Pero hay algo más, el agua del sistema acuapónico tiene unas características únicas.  Las bacterias juegan un rol principal generando sustancias prebióticas que protegen a las raíces de las plantas y a los peces de enfermedades.  Ellas mismas son el componente probiótico más importantes de lo que podríamos llamar “sopa biológica” en la que hay un conjunto, aún por identificar, de enzimas, coenzimas, hormonas vegetales, aminoácidos, y otras sustancias orgánicas que regulan múltiples procesos fisiológicos en las plantas.  Estas sustancias conviven y dan estabilidad y protección al sistema acuapónico, lo cual se traduce en mejor crecimiento y mayor resistencia de los peces y plantas ante las enfermedades.  En este sentido el Dr. Rakocy – referencia mundial en acuaponía - señala que “parecería que las plantas cultivadas en acuaponía son más resistentes a enfermedades que las cultivadas en hidroponía. Esta resistencia es debida a la presencia de sustancias orgánicas disueltas que crean un ambiente de crecimiento ecológicamente balanceado, con gran cantidad de microorganismos, algunos de los cuales son antagonistas de patógenos que afectan a las raíces de las plantas”.

 

El Dr. Savidov del Centro de Diversificación de Cultivos de Alberta en Canadá, señala que sólo después que las diferentes bacterias se hayan asentado en el sistema, se puede decir que la acuaponía ofrece resultados superiores a la hidroponía.  Esto ocurre cuando el sistema acuapónico está maduro, generalmente a los 6 meses de funcionamiento a régimen.

 

Tratamientos para peces y plantas

Las plantas y peces cultivados en los sistemas acuapónicos, si bien son más resistentes que las cultivadas en sistemas simples, están igualmente sujetos a padecer las mismas enfermedades.  En acuaponía no se pueden tratar los peces con terapia convencional puesto que las plantas pueden absorber y concentrar los agentes terapéuticos y afectar negativamente el balance de microorganismos del medio.  De igual modo tampoco se pueden tratar las plantas con pesticidas, pues el producto entraría en contacto con el agua y puede matar los peces y microorganismos.

 

El uso de pesticidas en el control de plagas en acuaponía no es una respuesta práctica. Nuestra opción es el manejo integrado de plagas: uso certificado de semillas y medios de cultivo, cultivos mixtos con presencia de aromáticas, certificación de peces libres de enfermedades, uso de insectos depredadores y tratamientos a base de  Bacillus thuringiensis (Bt) y jabones insecticidas.  El Bt es una bacteria gram positiva formadora de esporas que aparece naturalmente en el medio ambiente.  Su importancia recae en que produce sustancias que son tóxicas para las formas larvarias de muchos insectos y no afecta a los peces ni a las plantas.  Por su parte, los jabones son biodegradables y no persisten en el ambiente ni contienen solventes orgánicos.  El jabón es eficaz si recubre el insecto, pero una vez se ha secado sobre la planta no tiene acción contra un insecto recién llegado.  Además de esto, los ciclos productivos cortos, principalmente en hortaliza de hoja verde, reducen el tiempo de exposición a los ataques de insectos y pestes.

 

Lo anterior, antes que una dificultad en el manejo, debe ser visto como una ventaja económica puesto que hay una menor inversión en insumos para tratamientos y se puede acceder a mercados de alimentos en los que no es permitido el uso de agroquímicos potencialmente peligrosos para la salud y el medio ambiente.

 

Alimentos de proximidad

La apuesta de la Subsecretaría de Pesca por la diversificación de la acuicultura, incluyendo nuevas especies y formas novedosas de cultivo que combinen la producción acuícola segura y de calidad con el respeto al medio ambiente, me parece acertada y necesaria.  En este sentido, tan importante como las especies que se han señalado apropiadas, también son los sistemas de cultivo y el modelo de producción en el cual se desarrollaría la acuicultura continental en el Norte de Chile.

La “acuicultura verde” – en el caso de la acuaponía, el nombre es muy apropiado – puede dar lugar a un modelo de “empleo verde industrial”, en el que el norte de Chile, al menos por su clima, está bien posicionado.  Estos sistemas de producción integrada tienen un enorme potencial en zonas áridas y semiáridas.  Por ejemplo, debido a su reducido consumo eléctrico de operación se pueden usar paneles fotovoltaicos y hacer una eficiente reutilización y conservación de las características productivas del agua en los tanques.  Además de esto, el efluente de lavado del sistema es un valioso recurso para el riego de plantas en tierra, y el lodo producido y estabilizado es una enmienda orgánica para suelos fuertemente minerales.

La experiencia con la salmonicultura debería darnos pautas para dar un golpe de timón en dirección contraria a lo que erróneamente se ha llamado desarrollo acuícola de Chile (desarrollo y crecimiento no es lo mismo).  Los sistemas acuapónicos pueden estar próximos a los consumidores directos.  La cercanía a los mercados permitiría reducir los costos asociados al transporte y el consumo de productos frescos recién cosechados.  El cultivo de plantas con tilapia, incluso asociada – por qué no - al camarón de río del Norte, puede ser un excelente aporte al uso integrado y multitrófico de recursos para la auto generación y suministro de alimentos en zonas apartadas y deprimidas, pero también es una actividad empresarial de primer orden, con beneficios económicos y producción de alimentos saludables y de calidad. No nos debe extrañar oír hablar de acuicultura como motor del desarrollo rural (y urbano) donde la generación de empleo y autoempleo se obtiene a través de negocios sustentables, donde el componente ambiental y social en la gestión de los recursos económicos supone ya de por sí un valor agregado al producto, aspecto éste descuidado en la salmonicultura.

 

Revista Mundo Acuícola

Edición 91 marzo-abril 2013

 



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