Sábado
19/08/2017
Desastres naturales y medidas preventivas en acuicultura
Por Adolfo Alvial, Lic.Bio, MSc, MBA. www.adolfoalvial.cl
18/06/2012


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Desastres naturales y medidas preventivas en acuicultura

En los últimos años nuestra industria acuícola se ha visto enfrentada a una serie de desastres naturales que la han impactado de un modo significativo y para los cuales no ha estado del todo preparada. Me centraré en aquellas que no son evitables y dejaré de lado desastres como las enfermedades que, con prevención adecuada, pueden ser, en algún grado, prevenidas o mitigadas con apropiadas medidas de manejo, como ha sido ampliamente demostrado en los últimos años.

En efecto, a las consecuencias ya casi olvidados de intensas nevazones que afectaron la Región de Aysén y de Magallanes hace un par de décadas (llamadas, sin mucha imaginación, “terremoto blanco”) y que causaron la muerte de peces en cultivo en centros de mar y pisciculturas al generar acumulaciones de nieve y hielo que dificultaron la alimentación y la renovación del oxígeno en el mar y el congelamiento de cursos de agua clave para abastecer las pisciculturas, en años recientes se han sumado frecuentes e intensas proliferaciones fitoplanctónicas nocivas para los cultivos. Éstas han causado altas mortalidades, en el caso de los peces en las zonas afectadas del mar, e impedimento de cosecha de moluscos por contener niveles riesgosos de toxinas introducidas por el fitoplancton de la proliferación. Asimismo, la penetración de masas de agua de bajo contenido de oxígeno en el mar ha provocado mortalidades por asfixia de los peces en las jaulas de cultivo.

A estos fenómenos climáticos y oceanográficos, que tienen una cierta recurrencia, se han agregado eventos telúricos que también han llegado a impactar de forma significativa a los centros de cultivo. Tal es el caso de los sismos repetidos en el Fiordo Aysén, que llegaron a provocar “tsunamis locales”, a raíz de desprendimientos de laderas que causaron olas con esas características. Estos fenómenos son conocidos en fiordos de este tipo, como ha sucedido en Alaska y otros lugares del mundo. Asimismo, se han experimentado erupciones volcánicas que han impactado instalaciones de pisciculturas cercanas, por la lluvia de cenizas y por la contaminación de sus fuentes de agua, y que han afectado también los centros de cultivo en el mar debido a la acumulación de cenizas y piedra pomes y contaminación del agua por aportes fluviales en las proximidades de la costa, obligando a evacuar esos centros hacia otros lugares con malos resultados, especialmente cuando los peces no han estado en la mejor condición sanitaria, como ocurrió en medio del impacto del virus ISA.

Por cierto, los tsunamis causados por sismos como el de febrero del 2010 han tenido también efectos indirectos al afectar a instalaciones costeras, como plantas de procesos y bodegas con productos de la acuicultura. Éstos, de suceder en las zonas de producción acuícola, sin duda que impactarían a las operaciones en el mar y costeras, y constituirían un serio riesgo para las personas e instalaciones.  

¿Qué estrategias preventivas han adoptado los centros de cultivo para enfrentar estos desastres que ponen en riesgo a su gente, impactan sus operaciones y arriesgan sus compromisos comerciales? 

En el ámbito climático – oceanográfico, poco. La ausencia de un sistema de descripción y pronóstico en línea, como alguna vez se intentó en INTESAL, mantiene a la acuicultura aun con mecanismos de información insuficientes como para construir la capacidad de predecir y mitigar los efectos de proliferaciones fitoplanctónicas y de las bajas de oxígeno.  Sólo la generación de una base de datos potente permitirá el desarrollo y aplicación de modelos predictivos para los distintos sectores, que son muy necesarios, pues la anticipación, permite adoptar medidas que, aplicadas en forma oportuna permiten al menos atenuar el impacto de estos fenómenos. Lo mismo ocurre con el establecimiento de un sistema de alerta climática para los centros de cultivo, que permitiría anticipar frentes severos de mal tiempo con riesgo de nevazones sostenidas y/o vientos que pueden llegar a afectar las instalaciones y embarcaciones, arriesgando la vida de los trabajadores. Si bien en esta materia hay algún soporte de la Autoridad Marítima, éste no llega con la oportunidad y precisión que se requiere a instalaciones remotas salmoneras, que deben hacerse de instrumentos de conectividad e información que les permitan anticipar dichos riesgos. Asimismo, en caso de ser severamente impactados por éstos, las embarcaciones de salvataje, no siempre están presentes para situaciones extremas de colapso, que como veremos más adelante se justifican también por otras amenazas.

Finalmente, una mención al manejo de riesgos causados por sismos o erupciones volcánicas que ya dejaron de ser eventos excepcionales y se han repetido en los años recientes, si bien su pronóstico no es posible, la mitigación de sus efectos sí lo es, si se toman oportunamente las medidas adecuadas. El personal en pisciculturas y centros debe ser entrenado para que conozca las acciones a tomar y las zonas de resguardo a las que debe concurrir, en mar y tierra, y que cuenten con elementos de salvataje, como embarcaciones estanco apropiadas y elementos para subsistencia. Estas son las cosas que no suelen comentarse porque la gente teme parecer alarmista o porque quedan en evidencia falencias que atañen a la seguridad de las personas, pero es mejor decirlas a tiempo que lamentarse cuando es tarde.

Debe haber en la acuicultura normas y prácticas que apunten a la adecuada preparación de la gente e instalaciones en prevención de riesgos como los señalados, para lo cual el acceso a la información, el acceso a sistemas de pronóstico y de alarma, y a la disponibilidad de prácticas y equipos de salvataje en las distintas instalaciones marinas y costeras, resultan esenciales.

 

 



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