Miércoles
22/11/2017
¿Por qué Ingeniería en Acuicultura ya no encanta a los jóvenes?
Representantes de las instituciones de Educación Superior se reunieron en Santiago y por ahora planifican acciones en conjunto para hacer frente a la actual situación de los programas relacionados con los recursos naturales.
14/09/2011


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¿Por qué Ingeniería en Acuicultura ya no encanta a los jóvenes?

A comienzos de agosto, representantes de seis universidades del Consejo de Rectores (CRUCH) se reunieron  en Santiago para analizar la situación de la carrera de Ingeniería en Acuicultura a nivel nacional. La principal razón del encuentro fue tratar el bajo interés de los jóvenes por los cupos del área que ofrecen las casas de estudio de nuestro país.

 

Durante la actividad en la que participaron decanos, directores de escuela  y jefes de carreras, se discutieron posibles soluciones a los problemas existentes en la carrera y consensuar acciones que permitan reposicionar la actividad acuícola a nivel nacional.  

 

Sin embargo, según un estudio de los investigadores de la Universidad Católica del Norte, Héctor Flores y Pedro Dinamarca, se trata de una realidad que no sólo afecta a las ingenierías en acuicultura, sino que a todas las carreras relacionadas con las ciencias del mar, lo que se refleja en el interés previo de los alumnos por estudiar alguna de éstas. Desde el año 2006, el interés por estudiar alguna carrera de esta área pasó de un ya bajo 0,33% a un 0,17% en 2010, una cifra lejana del 37,96% que promedian las 15 carreras más elegidas entre los años 2006 y 2010 (Dinamarca y Flores, 2011).

 

Es decir, el interés de los jóvenes por postular a las carreras del área, tales como Biología Marina, Ingeniería en Acuicultura u Oceanografía, es bastante bajo ya desde antes de rendir la PSU. Así, la dificultad que han tenido algunas universidades para completar sus vacantes en las carreras relacionadas con las Ciencias de Mar, se puede comparar con la de otras carreras ligadas a los recursos naturales, como ingeniería en Maderas o Ingeniería Forestal. Todas éstas no han estado ajenas a los problemas que hoy afectan a la Educación Superior chilena, producto de una serie de factores como: falta de interés, la permanencia de los alumnos y un bajo nivel de remuneración en comparación a los aranceles pagados durante el período de estudio. Por ejemplo, en el año 2010, la carrera de Ingeniería en Ejecución Pesquera de la Universidad Arturo Prat no logró atraer alumnos para ingresar al programa de estudios.

 

Otro hecho inquietante es que del total de matrículas nacional del año 2010, equivalentes a un total de 562.583, sólo el 0,37% lo realizó en alguna carrera del área de los Recursos Marinos. ?Este sólo número es decidor. La baja de matrículas no es exclusiva de la Ingeniería en Acuicultura, todas las carreras obedecen al factor  oferta-demanda. Ayer fueron las carreras de pedagogías, antes las de salud, hoy las de ciencias acuáticas?, destaca Juan Barile, director de la Escuela de Ingeniería en Acuicultura de la Universidad Católica de Temuco. A su parecer, lo preocupante ?en este caso es que la acuicultura es una actividad productiva y con o sin interesados en estudiar la carrera,  la actividad acuícola seguirá creciendo a nivel nacional e internacional y, por lo tanto, la necesidad de profesionales de alguna manera la industria lo solucionará, independiente de cómo lo solucione, la solución ideal es con profesionales que genere el país?.

 

Un factor que también subraya Marcela Astorga, directora de la Escuela de Acuicultura y Pesquerías de la Universidad Austral de Chile, Sede Puerto Montt, quien acota que ?un descenso en la preferencia por carreras asociadas a recursos naturales y ciencias del mar, lo cual a futuro puede generar un gran problema al país, reconociendo que éste se caracteriza por su desarrollo a través de la utilización de una alta diversidad de sus recursos naturales, lo cual es una lamentable contradicción para el adecuado desarrollo del país, con el requerimiento de los profesionales idóneos para ello?.

 

Posibles razones

Con respecto a Ingeniería en Acuicultura, uno de los factores que indudablemente han incidido en el bajo interés de los jóvenes es la crisis económica del sector, principalmente salmonero. ?El primer análisis que uno puede hacer respecto a este punto es la "crisis del salmón", que fue un factor gatillante en el desencanto de los estudiantes para preferir las carreras acuícolas?, sostiene Luis Filún, de la Universidad de Los Lagos.

 

Aunque para Marcela Astorga, las decisiones que llevan a un postulante a decidir por una u otra carrera es multifactorial, destaca al temor a una baja empleabilidad futura como uno de los aspectos relevantes que inciden en un bajo ingreso a la carrera. Esto, producto de las crisis productivas en algunos recursos de alto impacto, como la salmonicultura y pectinicultura. ?Sin embargo, los datos nos muestran que los egresados de esta carrera presentan una alta empleabilidad, alcanzando valores promedios de un 0,88?, dice Astorga.

 

Para la académico de la UACh, otro factor relevante es la relación que se establece entre acuicultura y daño al medio ambiente, ?lo cual, además, ha sido altamente difundido por diversos medios de comunicación, generando, este factor, un cierto rechazo de los estudiantes a asociarse a actividades contaminantes, a diferencia de que ellos podrían verlo como una oportunidad de mejorar la situación?, cuenta Astorga.

 

?Otro punto al respecto es que, durante los últimos cinco años ha habido un desinterés, a nivel nacional, por parte de los estudiantes secundarios, de estudiar carreras relacionadas a la naturaleza, tales como ingeniería forestal, agronomía, y biología marina, dado al tipo de profesión y remuneración que perciben estos profesionales?, añade el representante de la Universidad de Los Lagos, Luis Filón.

 

A juicio de Juan Barile, las bajas postulaciones a la carrera de Ingeniería en Acuicultura, en particular, y a las Ciencias del Mar en general, es un fenómeno que se viene sucediendo antes de la crisis del salmón. ?La crisis salmonera solamente aceleró y acentúo el fenómeno de las bajas matrículas pero en ningún caso fue su punto de partida. La acuicultura nacional, en general, ha estado en crisis en los últimos tres a cuatro años, siendo la de mayor impacto la problemática de la industria del salmón, dada su cobertura productiva que alcanza más del 95% de las exportaciones acuícolas?, sostiene el académico, quien también subraya que ?las noticias vía prensa escrita y televisión traspasaron la esfera económica-comercial, dejando instalada en  la sociedad civil una mala imagen?. En ese sentido, asevera que sólo una actuación conjunta de las universidades, empresarios y Gobierno pueden revertir la situación y reposicionar la actividad.

 

Nuevo enfoque

Una de las percepciones de la difícil situación de las carreras de Ingeniería en Acuicultura en una posible brecha entre la formación de los ingenieros acuícolas y el enfoque productivo de las empresas. Luis Filún explica que ?hasta antes de la crisis del salmón creo que el desarrollo de ésta se debió a la sólida formación de nuestros estudiantes en las diferentes áreas de la acuicultura?.  No obstante hoy, con un nuevo escenario, según el representante de la Universidad de Los Lagos, es necesario dialogar con las empresas productivas, ?con el fin de analizar los requerimientos y competencias profesionales que requiere la industria, esto con el fin de adecuar las mallas curriculares en cada una de las universidades y entregar sellos característicos?.

 

Para Barile, es posible que exista dicha brecha, pero cree que ello no incide sustancialmente en la baja matrícula de las carreras de acuicultura. Sin embargo, destaca que ?es necesario que las universidades del país, que tienen la carrera, coordinen esfuerzos para generar un programa que tenga bases comunes y atingentes al accionar de las empresas. Un ejemplo, la problemática de la bioseguridad no está contenida o está representada pobremente en los programas curriculares actuales y, a la luz del problema ISA, hoy aparece como un contenido relevante?, dice el académico de la UCT.

 

?La elaboración de los perfiles de egreso de los alumnos deben ser en interacción conjunta con la empresas empleadoras de los futuros profesionales, entre las cuales se incluyen las empresas productivas acuícolas, por lo tanto, basado en esta metodología la diferencia entre la formación y lo que requiere la empresa no debería ser significativa?, comenta Marcela Astorga. Sin embargo, ?cuando la empresa reduce su mirada a un nivel reduccionista, llevándolo a un enfoque parcializado (ejemplo, sólo rentabilidad económica), podría ser que los profesionales del área acuícola no puedan desarrollar todas sus competencias para responder a las empresas?, agrega la directora de la Escuela de Acuicultura y Pesquerías de la UACh.

 

En este punto, Astorga considera necesario considerar que la Ingeniería en Acuicultura es una Ingeniería de base biológica, como es definida según los criterios de la Comisión Nacional de Acreditación, por lo cual sus competencias incluyen estos criterios, además de los netamente ingenieriles. ?Otro factor presente es que el sector productivo posee una baja discriminación de profesionales, ubicando en cargos similares a ingenieros en acuicultura, biólogos marinos o médicos veterinarios, sin reconocer la alta diferencia formativa entre ellos?, puntualiza.

 

Lo que viene

Acerca del taller realizado el 5 de agosto en Santiago, los académicos realizan un claro diagnóstico: sin alumnos, las universidades tienden a cerrar la carrera. ?Independiente de cuán importante es la acuicultura para el país, el slogan Chile Potencia Alimentaria, es a nivel nacional y sin ayuda de los actores (Estado, universidades, empresarios), nos quedaremos sin egresos de Ingenieros en Acuicultura en país?, dice enfático Juan Barile.

 

En la instancia participaron sólo las universidades del Consejo de Rectores que tienen la carrera de Ingeniería en Acuicultura, es decir, la Universidad de Tarapacá, Universidad Católica del Norte, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Universidad Católica de Temuco, Universidad de Los Lagos y Universidad Austral de Chile. ?Se intercambió experiencias de promoción implementadas en distintas universidades; pero lo importante es poder salir del ámbito de las universidades e intentar, junto con los productores y el Estado, posicionar la actividad a nivel nacional. Para ello en el futuro se contactará a las asociaciones de productores, a la Subsecretaría de Pesca para intentar, entre todos, cambiar la imagen negativa que tiene la actividad a nivel nacional?, comenta Héctor Flores, de la UCN, quien fue el moderador de esta instancia.

 

Sobre las acciones que podrían tomar como universidad para el próximo año para revertir la baja admisión de alumnos a la carrera, los académicos indican que la primera misión será aglutinar a los actores involucrados, además de revertir, en primera instancia, la imagen país de la actividad acuícola. Así se definieron ciertos pasos a seguir para fortalecer las carreras de acuicultura y potenciar también la investigación en acuicultura. ?Se estableció la consolidación de la Red de carreras de Ingeniería en Acuicultura de las Universidades de CRUCh, se definieron acciones para potenciar la acuicultura mediante futuros convenios internacionales, se definió el inicio de un análisis interno sobre el posicionamiento de los profesionales de esta área para conocer dónde y cómo se están desarrollando laboralmente. Por último, se definieron acciones para dar a conocer esta carrera y el quehacer de sus profesionales, lo cual muchas veces no es conocido por la comunidad?, explica Marcela Astorga.

 

La docente de la UACh señala que será relevante, tanto dentro de las universidades como con las empresas productivas y otros grupos empleadores de estos profesionales, analizar y establecer el requerimiento de éstos u otros profesionales que permitan apoyar en forma integral a esta actividad, ?sabiendo que la acuicultura es una actividad que aún está en su proceso de crecimiento y, más aún, es el futuro para la alimentación humana, con un altísimo potencial de desarrollo. Este es un momento de reflexión para entender cuál es el rol de la universidad en formar los profesionales que el entorno requiere y, en este caso, para apoyar un desarrollo sustentable de esta actividad con mucho futuro, como lo es la acuicultura?, finaliza Astorga.

 

Debilidades Carrera Ingeniería en Acuicultura

Carrera con baja preferencia.

Ingresos medios.

Empleabilidad dependiente de externalidades.

Matrícula principalmente regional.

Sector productivo con baja discriminación de profesionales.

Profesionales con bajo impacto en la definición de políticas públicas.

Desconocimiento de la población nacional del quehacer de un Ingeniero en Acuicultura.

Centros de cultivo alejados de los centros urbanos.

(Dinamarca y Flores, 2011).



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