Jueves
30/03/2017
El sistema de envase inteligente que busca asegurar la calidad del pescado en la cadena de distribución
A fines de diciembre de 2010 concluye el proyecto Chill-On, una iniciativa europea en que participa nuestro país a través de Fundación Chile.
01/09/2010


297 veces leida   BoletinSuscripción Boletín  Enviar NotaImprimir    



El sistema de envase inteligente que busca asegurar la calidad del pescado en la cadena de distribución

El sistema de envase combina etiquetas de identificación por radiofrecuencia (RFID), con indicadores visuales de tiempo-temperatura (TTI) y pretende garantizar la calidad del pescado durante toda la cadena de distribución del producto.

 

Desde hace algunos años la tendencia hacia una alimentación más saludable ha llevado a los europeos a consumir una mayor cantidad de productos del mar.  Con lo que, actualmente, el pescado es uno de los productos alimenticios con mayor demanda en Europa.

 

Al tratarse de un producto altamente expuesto a la contaminación microbiológica, la cadena de suministro de pescado refrigerado y congelado fue seleccionada como caso de ensayo para el proyecto Chill-On, una iniciativa que recibió el apoyo de la Unión Europea, dentro del sexto Programa Marco y en el cual participó Fundación Chile, junto a otros 23 socios, entre centros tecnológicos, universidades y empresas de varios países.

 

Se trata de un sistema que combina etiquetas de Identificación por Radiofrecuencia (RFID), con indicadores Tiempo-Temperatura (TTI), que permiten la localización y trazabilidad del producto en cualquiera de las diferentes etapas del proceso logístico. Así, es posible detectar cambios en el producto de manera inmediata y, por lo tanto, rectificar las condiciones para que ese producto llegue de la mejor manera a su destino final. ?Es un proyecto que busca mejorar las condiciones en que llegan los productos frescos al mercado europeo. Incorpora conceptos de trazabilidad, temperatura en tiempo real, vida útil remanente en tiempo real, además de un mayor control del transporte y distribución del producto?, indica a Mundo Acuícola Alberto Ramírez, director del Programa de Industrias Pesqueras de Fundación Chile, entidad que coordina los alcances del proyecto para nuestro país.

 

Actualmente el proyecto se encuentra en su fase final y sus resultados se presentarán el próximo mes de noviembre en una conferencia abierta en España. Ya en el primer semestre de 2010 la etiqueta se probó con éxito en una prueba piloto que efectuó el Instituto alemán TTZ, coordinador del proyecto Chill-On. El ensayo consistió en el traslado de una carga de bacalao desde Islandia hasta Francia. El recorrido, de 2.700 km., se llevó a cabo a través de diferentes medios de transporte, y su carga fue monitoreada en tiempo real. Así, se detectaron cambios en el producto de manera inmediata y se rectificaron cuando fue necesario. Finalmente, el producto logró conservar la cadena de frío y se logró que el pescado pudiera llegar hasta el  mercado francés en un nivel óptimo de frescura.

 

Importancia de la seguridad alimentaria

 

Sabido es que la seguridad alimentaria es una de las principales prioridades dentro de la cadena de distribución de los alimentos refrigerados y congelados. Los productos deben llegar en las mejores condiciones de conservación y en un estado óptimo al consumidor. Cualquier alimento, antes de llegar a su destino, debe seguir un complejo proceso logístico, que va desde el envasado del producto, su traslado de la fábrica al almacén, al distribuidor y al punto de venta, utilizando en este recorrido diferentes medios de transporte. En resumen, un conjunto de operaciones que forman parte de la cadena de suministro del producto y que en la Unión Europea hoy constituye un tema prioritario.

 

Precisamente este es el centro de atención del proyecto Chill-On, que busca aprovechar las nuevas tecnologías de la información como herramienta para mejorar la calidad, seguridad y transparencia de toda esta cadena.

 

La idea del proyecto es integrar tecnologías y procedimientos de los distintos actores en la línea de abastecimiento de la cadena de frío. Esto a través de la inclusión de herramientas de lectura, almacenamiento, transferencia y predicción de información para asegurar en línea y de manera continua la calidad, seguridad y buen manejo de los productos durante toda la cadena de transporte refrigerado-congelado. De esa manera será posible tener una trazabilidad (traceing) y tractabilidad (tracking) permanente, y en tiempo real, de la calidad del alimento. Las principales innovaciones que se pretende introducir son: indicadores tiempo temperatura (TTI), sistemas de identificación por radio frecuencia (RFID), sistemas de monitoreo de temperatura mediante registradores electrónicos, sistemas de enfriamiento de mayor eficiencia, microbiología predictiva cuantitativa (QMRA), aplicaciones de software para trazabilidad y análisis de riesgos en el sistema logístico y de packaging, entre otras.

 

 ?Europa está muy preocupada de este tema, es así como tiene un proyecto paralelo de cadena de frío y existen otras iniciativas para satisfacer a sus consumidores. Hoy buscan productos sanos, seguros, nutritivos y sustentables con el medio ambiente. Y, la Unión Europea financia iniciativas que vayan en esa dirección?, agrega Alberto Ramírez.

 

A nivel nacional, a través del proyecto Chill-On se desarrolló un modelo para observar la vida útil de la merluza austral. Según Ramírez ?se trata de un modelo interesante, porque la merluza austral parte en fresco desde el sur de Chile, pasa por Santiago o Ezeiza (aeropuerto de Buenos Aires), llega a Madrid y ahí comienza recién su distribución. Es decir, es una cadena bastante compleja, por lo que poder predecir lo que pasará a futuro con el producto recibido es muy relevante. Y si esa cadena compleja se mejora tecnológicamente, esos avances se pueden aplicar en otros lugares?, explica el investigador de Fundación Chile.

 

Acerca de la tecnología RFID

 

La tecnología de Identificación por Radiofrecuencia, RFID, se está utilizando para controlar el movimiento de los productos y artículos en las cadenas de fabricación y distribución a nivel industrial, farmacéutico o alimentario. Permite controlar cada artículo, cada vez que pasa por unas determinadas zonas donde se encuentran unos elementos lectores. Esta tecnología permite incorporar al artículo un chip donde se almacena un identificador único, que  puede ser leído a distancia de varios metros, sin necesitar visión directa con el lector.

 

La identificación por radiofrecuencia es una tecnología básicamente de captura e identificación automática de información contenida en etiquetas (tags). Cuando las etiquetas entran en el área de cobertura de un lector RFID, éste envía una señal para que la etiqueta le transmita la información almacenada en su memoria.

 

Una de las claves de esta tecnología es que la recuperación de la información contenida en la etiqueta se realiza vía radiofrecuencia y sin necesidad de que exista contacto físico o visual (línea de vista) entre el dispositivo lector y las etiquetas, aunque en muchos casos se exige una cierta proximidad de esos elementos. Así, la tecnología RFID ofrecería un gran potencial para sustituir las aplicaciones de identificación tradicionales basadas en el código de barras. Aunque el sistema se basa en un concepto similar al del sistema de código de barras, la principal diferencia entre ambos se encuentra en que el segundo utiliza señales ópticas para transmitir los datos entre la etiqueta y el lector, y RFID, en cambio, emplea señales de radiofrecuencia, en diferentes bandas, dependiendo del tipo de sistema.

 

La tecnología RFID puede proporcionar ventajas  estratégicas en muy diversas áreas de negocios, ofreciendo seguimiento preciso, en tiempo real, de la cadena de suministro de bienes o materias primas y, en general, la posibilidad de monitorización en tiempo real de los activos de una empresa.

 

Sistemas RFID

 

Todo sistema RFID se compone principalmente de cuatro elementos:

- Una etiqueta RFID, también llamada tag (transmisor y receptor). La etiqueta se inserta o adhiere en un objeto (también puede ser en un animal o persona), portando información sobre el mismo. Consta de un microchip que almacena los datos y una pequeña antena que habilita la comunicación por radiofrecuencia con el lector.

 

- Un lector o interrogador, encargado de transmitir la energía suficiente a la etiqueta y de leer los datos que ésta le envíe. Consta de un módulo de radiofrecuencia (transmisor y receptor), una unidad de control y una antena para interrogar los tags vía radiofrecuencia.

Los lectores están equipados con interfaces estándar de comunicación que permiten enviar los datos recibidos de la etiqueta a un subsistema de procesamiento de datos (un computador personal o una base de datos).

 

- Un computador, host o controlador, que desarrolla la aplicación RFID, recibe la información de uno o varios lectores y se la comunica al sistema de información. También es capaz de transmitir órdenes al lector.

 

- Adicionalmente, un middleware y en backend un sistema ERP de gestión de sistemas IT son necesarios para recoger, filtrar y manejar los datos.

 

Indicadores visuales de tiempo-temperatura

 

Los indicadores visuales de tiempo-temperatura, TTIs, reflejan el efecto acumulativo de tiempo y temperatura por la exposición del producto a temperaturas superiores a un nivel crítico. A su vez, pueden clasificarse en indicadores de historia parcial, que no responderán a menos que se sobrepase la temperatura umbral, y en indicadores de historia completa, que responderán independientemente de la temperatura crítica.

 

Además, existen una serie de características que se les exigen a los indicadores, tales como: que sean fácilmente activables y de uso sencillo, deben presentar una respuesta exacta e irreversible, con correlación con el deterioro del producto y con la cadena de distribución de tiempo y temperatura.

 

En Chill-On, los TTIs son impresos y activados durante el proceso de empaque en los paquetes individuales. El cambio de color del TTI es proporcional a la pérdida de frescura del producto y cambiará rápidamente si el producto fue almacenado a altas temperaturas por un período prolongado.

 

Tecnología en el proyecto

 

El proyecto Chill-On involucra una serie de herramientas tecnológicas que se utilizan para recoger y procesar la información en el proceso de suministro del producto:

 

- Después de la captura, la máquina de Bubble Slurry Ice (BSI) (hielo líquido) permite un enfriamiento rápido de los peces capturados. La máquina puede ser instalada a bordo.

 

- El módulo QMRA de análisis cuantitativo de riesgo microbiológico recibe datos de la temperatura a través de revisiones estándar de temperatura (llevadas a cabo en el marco de HACCP) y/o desde datos de rf-TTIs. Los pasos del proceso (como la cocción) dan como resultado un cambio en la contaminación microbiana, tanto como en la textura, pH y otros parámetros. Por este motivo se debe aplicar otro modelo de QMRA luego de un paso de proceso en la cadena.

 

- Las RF-TTIs se usan para el empaque mayor o para cada pallet. Durante el transporte su señal se registra mediante Unidades de Manejo Móviles MMU, las que también transmiten la ubicación del momento. Durante el almacenaje la señal se registra mediante Unidades de Manejo Estacionarias.

 

- El Software de Manejo de la Cadena de Abastecimiento (SCM) sirve de soporte para la gestión del manejo del flujo del producto y para el manejo del inventario.

 

- El DSS ? Sistema de Soporte para la Toma de Decisiones realiza el análisis de la información registrada, especialmente de la información desde el módulo QMRA, y ayuda a la toma de decisiones.

 

- El Software de Trazabilidad (T&T) otorga una visión sobre la ubicación actual de una unidad en seguimiento y de la historia de esta unidad.

 

- El sitio web TRACECHILL permite acceso para usuarios autorizados a toda la información relevante sobre una unidad en seguimiento.

 

 

Instituciones participantes

El proyecto Chill-On involucra a 24 instituciones, desde grandes empresas hasta pequeños y medianos productores, además de entidades de investigación, de países como Alemania, Brasil, Chile, China, España, Francia, Gran Bretaña, Islandia, Israel, Italia, Holanda y Suiza.  

 

Se está trabajando en productos pesqueros como el bacalao, la merluza (Chile), el salmón y la tilapia (China), además de aves de corral.

 

Periodista Pedro Barra

 

Reportaje publicado en la edición N°74

Revista Mundo Acuícola & Pesquero