Lunes
27/03/2017
Empleo de antibióticos en la acuicultura: un panorama general de las repercusiones ambientales y económicas
La acuicultura a nivel mundial es una actividad que cada año cobra mayor importancia. De acuerdo con estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
11/03/2010


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Empleo de antibióticos en la acuicultura: un panorama general de las repercusiones ambientales  y económicas

El cultivo de especies acuáticas ha tenido un crecimiento sustancial y representa uno de los sectores productivos de alimentos con mayor desarrollo. Sin embargo, el cultivo intensivo de organismos conlleva el riesgo de adquirir enfermedades y pérdidas cuantiosas en este sector (Coyne y cols., 2004).      Frente a esto, la industria del camarón se está consolidando como una de las más importantes ya que la producción de este organismo está dirigida a la exportación hacia diferentes mercados como Estados Unidos, Europa y Asia, entre otros (CNA, 1999). Quince años atrás, México y Ecuador eran considerados en los primeros lugares de producción de camarón para exportación en Latinoamérica. Actualmente, China, Tailandia y Vietnam han ocupado estos lugares.

El costo por las enfermedades en los cultivos de camarón   

El crecimiento del sector acuícola  ha obligado a la utilización de nuevas tecnologías y estrategias de cultivo más eficientes, con la finalidad de mejorar el manejo en el cultivo de camarón y el control de algunas patologías que afectan a los organismos (Calderón y cols.,1997; Mialhe y Cedeño, 1997). Las enfermedades se han convertido en un gran problema para este sector, especialmente desde la aparición del Síndrome del Virus de la Mancha Blanca (WSSV), Virus de la Cabeza Amarilla y Virus del Síndrome de Taura (TSV).    

                                                                                                                                                En tanto, el virus de la mancha blanca es una de las enfermedades de mayor importancia que afectan el cultivo del camarón. Su efecto negativo ocasiona gran mortalidad en diferentes especies de peneidos incluidas todas las  especies cultivadas (Rodríguez y col., 2003). En décadas pasadas esta enfermedad  causó una gran mortalidad en peneidos. El virus fue primeramente reportado en China, al Noroeste de Asia y en Japón, afectando granjas que cultivaban la especie Penaeus japonicus. En 1997, Tailandia perdió US$ 600 millones por la infección de este virus en la especie de camarón Penaeus monodon.           El Síndrome de Taura (TSV) fue primeramente reconocido en granjas acuícolas en Ecuador, a mediados de 1992. Para 1994 una epizootia con este virus causó pérdidas económicas cuantiosas en muchos países como Perú, Colombia, Honduras, Jamaica, Guatemala, El Salvador, Belice, México y Hawai. Estas pérdidas fueron estimadas en 100 millones de dólares. Después del TSV originado en Ecuador, éste fue detectado en Taiwan en el año 2000. A la fecha se conocen 4 variedades diferentes de este virus, el ecuatoriano descubierto en 1992, hawaiano en 1994, mexicano en 1998-2000 y taiwanés 2000-2002 (Phalitakul y cols., 2006).                                                                                                                                                 Los patógenos causales de estas enfermedades pueden presentarse desde el momento en que los organismos son introducidos a las instalaciones de cultivo y durante el tiempo que permanecen en ellas, hasta que alcanzan su talla comercial (Subasinghe y  Alday?Sanz, 2003). Además de las enfermedades virales, las infecciones bacterianas también pueden afectar seriamente los cultivos de camarón, tal es el caso de algunas especies de vibrio que han sido reportadas como patógenos oportunistas que pueden causar serias pérdidas económicas en las granjas de camarón, ya que este microorganismo tiene la capacidad de afectar todos los estadios de desarrollo del camarón, provocando la muerte de casi el 100% de los camarones a las 24 horas de aparecer la infección (Aguirre-Guzmán y cols., 2004; Gómez-Gil y cols., 1998;  Ibarra y cols., 2004).

Algunos autores afirman que las enfermedades que afectan los cultivos de camarón están estrechamente ligadas a las prácticas inadecuadas en el uso de productos químicos, incluyendo los antibióticos y plaguicidas, la mala calidad del suelo, la excesiva producción, así como el deficiente manejo del medio ambiente, lo que favorece  la aparición de las enfermedades (Subasinghe y  Alday ? Sanz, 2003; Chamberlain, 1997). Para enfrentar esta problemática se optó como una de las mejores soluciones el uso de los antibióticos.

Uso de antibióticos en la producción acuícola

 

Una de las alternativas que surgió para contrarrestar las enfermedades y el estrés que sufren los organismos cultivados, causado por la alta densidad de éstos en un espacio limitado y la presencia del hombre, fue el uso de los antibióticos en los sistemas de cultivo (Ríos, 1993).

 

El uso profiláctico de antibióticos en la industria acuícola está dirigido a prevenir infecciones en poblaciones de organismos altamente susceptibles a  infecciones debidas a perturbaciones inmunológicas producidas por el hacinamiento, la manipulación y los problemas dietéticos generados por la crianza en un sistema industrial (Cabello, 2004). Estas drogas son empleadas específicamente como estabilizadores de la flora bacteriana, así como bloqueadores de ciertos procesos metabólicos bacterianos, provocando la inactivación o muerte de las bacterias. (Chamberlain, 1997).

 

En la acuicultura las drogas usadas como aditivos en los alimentos de camarón son aplicadas directamente en el agua, ocasionando pérdidas del apetito de las especies y enfermedades en los organismos por la pobre absorción del medicamento. Se ha estimado que alrededor del 70% del antibiótico administrado es liberado en el ambiente (Díaz-Cruz y cols 2003). Para evitar la propagación de los antibióticos en el ecosistema acuático, se suele usar los alimentos medicados, sin embargo, su uso se hace sin tener el suficiente conocimiento del impacto real que esto genera (Ríos, 1993).

 

Las fluoroquinolonas pueden permanecer activas en el ambiente por tiempo prolongado, ya que no son biodegradables. El uso de estos compuestos en la acuicultura crea las condiciones propicias para generar problemas de resistencia a antibióticos altamente efectivos y útiles en la medicina humana; es por esta razón que el uso veterinario de fluoroquinolonas en la profilaxis de enfermedades debe estar totalmente prohibido en todos los países (Cabello, 2004).

Resistencia bacteriana a antibióticos     

Las evidencias experimentales y epidemiológicas indican claramente que el proceso evolutivo hacia la resistencia bacteriana a antibióticos es debido al uso y consumo de estas sustancias. También se ha demostrado que cuando hay una restricción del uso de antibióticos en la producción de organismos acuáticos el fenómeno de la resistencia se ve disminuido (Cabello y Claude, 2002; Teuber, 2001).  Ensayos epidemiológicos y moleculares señalan que los genes que median esta resistencia pueden ser transmitidos de bacterias acuáticas a bacterias capaces de producir infecciones en humanos y en animales terrestres. Esto demuestra que los compartimentos acuáticos y terrestres carecen de fronteras respecto del flujo de genes de resistencia y también que el fenómeno de resistencia es a nivel global, ya que el uso de antibióticos en un ambiente tendrá, a lo largo del tiempo, repercusiones en otros ecosistemas aparentemente lejanos (Cabello, 2002; Rhodes y cols., 2000).                                                      México, dispone de una geografía generosa, en áreas costeras y cuerpos de agua aún poco explotados, a la espera de asumir un rol productivo en la medida que evolucione la tecnología y los mercados demanden productos pesqueros de calidad, que estén disponibles todo el año y que garanticen la competencia de esta industria a nivel internacional. Se considera que existe el mercado para la producción acuícola, así como las condiciones favorables para un desarrollo importante de la acuicultura.   

Esta situación hace evidente la falta de desarrollo de metodologías analíticas altamente sensibles, que permitan detectar con certeza las concentraciones de antibióticos, esto ayudará al establecimiento de nuevas reglamentaciones que protejan el medio ambiente, permitan el crecimiento de la acuicultura y generen productos que sean seguros para el consumo humano. Por lo que, es de suma importancia la vinculación entre los diferentes sectores de la cadena productiva, para poder entender, estudiar y resolver este tipo de problemas sanitarios.

M.C. Angélica Espinosa Plascencia (Investigador Asociado)

M.C. María del Carmen Bermúdez Almada (Investigador

Titular)

Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, A.C. Laboratorio de Análisis Biológicos Hermosillo, Sonora México. Tel. 01(662)289-24-00 Ext. 228 y 221 Correo electrónico: cbermudez@cascabel.ciad.mx