Domingo
10/12/2017
Una prioridad emergente para la acuicultura
Al parecer, existe una diferencia en el trato entre los animales de sangre fría y los de sangre caliente.
24/08/2009


538 veces leida   BoletinSuscripción Boletín  Enviar NotaImprimir    



Una prioridad emergente para la acuicultura

Tal vez, la diferencia en expresar dolor puede ser clave para entender por qué los peces no son tratados con estrictas normas y cuidados de bienestar animal. Y es que, al parecer, ellos no tiene sufrimiento o, al menos, la ciencia aún no ha manifestado un consenso en al materia. Por lo tanto, parte de este atraso en bienestar animal aplicado a peces, se debe precisamente a la falta de estudios especializados. Sin embargo, existe un acuerdo generalizado, que indica que el bienestar animal aumenta la productividad. Esto basado en que a mayor bienestar, menor estrés, y por ende, mejores resultados productivos. ¿Pero qué pasa con el tema de fondo? El bienestar debe contemplar una preocupación por el animal que además vaya de la mano con los resultados productivos.

 

Sin duda un tema emergente del cual Chile no puede estar ausente es el Bienestar Animal (BA) o Animal Welfare (AW). La utilización de animales, en sistemas productivos tiene un importante componente científico, ético, económico y está estrechamente relacionado con                                                             la sanidad  animal. 

 

A nivel mundial, cada día se le da mayor énfasis al BA. En este sentido, el tema pasó a ser prioridad del Plan Estratégico de la Organización Mundial de Salud Animal (OIE) durante los años  2001 al 2005. Es la OIE el organismo internacional de referencia en la materia y desde el año 2002  trabaja con un grupo especializado en BA quienes han elaborado recomendaciones y  prácticas que se comenzaron a adoptar desde el año 2003 y que luego, en el 2004, se incluyeron en Código sanitario. Desde el año 2005 en adelante, se trabaja en  directrices de BA enfocadas principalmente en transporte por las distintas vías (marítima, terrestre y aérea), sacrificio de animales para consumo humano y matanza de animales con fines profilácticos.

 

Sin embargo, para el caso de bienestar de peces, el tema parece avanzar más lento que para el común de los animales. Y es que aún existe una disyuntiva respecto a los sentimientos de dolor o sufrimiento de los peces. Sin embargo, al enfocarlo al tema económico, existe un gran consenso y un acuerdo generalizado, que indica que el bienestar animal aumenta la productividad. Esto basado en que a mayor bienestar, menor estrés, y, por ende, mejores resultados productivos.

 

Pero el tema de fondo aún no está resuelto. El código sanitario para los peces acuáticos de la OIE señala algunos principios básicos de BA,  donde considera que la utilización de peces para distintos fines es un factor importante de bienestar humano. Añade que existe una relación crítica entre salud de los peces de cultivo y su bienestar y que, mejorando las condiciones de vida de los peces, se aumenta a menudo la productividad, consiguiendo beneficios económicos.

La Organización Mundial  de Salud Animal se basa en que el empleo de peces, conlleva a la responsabilidad ética de velar por su bienestar en la mayor medida posible, La evaluación científica del bienestar de los peces de cultivo abarca una serie de elementos científicos y de juicios de valor que deben tomarse en consideración conjuntamente y el proceso de esta evaluación debe ser lo más explícito posible. Finalmente, la Organización recomienda que para garantizar el bienestar de los peces de cultivo se requiere, básicamente, recurrir a métodos de manipulación que sean apropiados a las características biológicas del animal, así como un entorno adaptado a sus necesidades.

En nuestro país, el BA no es un concepto familiarizado. El tema se ha expuesto en algunos  seminarios y jornadas especializadas de acuicultura y medicina veterinaria por especialistas extranjeros, pero aún no se trata de un concepto masificado en la industria y pocos conocen de su alcance e importancia.

El BA es un concepto con múltiples definiciones. Entre ellas destacan el buen estado físico y sicológico del pez, la armonía del pez con el medio ambiente y una buena condición sanitaria. La Dra. Beatriz Zapata, en la publicación ?Bienestar y producción animal: la experiencia europea y la situación chilena? (2002) presenta las cuatros siguientes definiciones de bienestar animal:

1. Definiciones descriptivas: Consideran el estado físico y mental del animal. La evaluación de bienestar  debería considerar evidencia científica concerniente a los sentimientos de los animales que pueden ser derivados desde su estructura y función y también desde su comportamiento.

2. Definiciones relacionadas con el animal  en armonía con su entorno: Considera un estado de completa salud física y psíquica, donde el animal está en armonía con su ambiente. Apunta a la manera como el animal siente y es afectado por su ambiente y no el ambiente per se. Puede ser un estado mental positivo (placer) o negativo (miedo, dolor, angustia).

3. Definiciones que se refieren a la adaptación y control del ambiente por el animal: Consideran un estado donde el animal intenta adaptarse a su ambiente. El BA es estimado por la medición de los esfuerzos que realiza el animal para alcanzar el estado ideal. Cuando la capacidad de adaptación del animal  es sobrepasada el bienestar  es pobre.

4. Definiciones que incluyen experiencias subjetivas del animal: La percepción del animal de su ambiente no puede ser inferida solamente desde la percepción humana, sino necesita ser evaluada desde la perspectiva animal. El BA es medido estudiando desordenes fisiológicos producidos por la adaptación a su ambiente y la motivación de un animal para obtener algunas necesidades de su ambiente, tales como compañía, alimento, tipo de sustrato, etc.

Captando estímulos

El sistema nervioso central (SNC) de los peces  consta de un cerebro, médula espinal capaz de recibir y responder a los estímulos externos, lóbulos ópticos, bulbo raquídeo y órganos sensoriales. A través de éstos, el SNC recibe información del entorno exterior. Esta información es procesada y luego se inician las reacciones a estos estímulos.

Los peces, al igual que otros animales, han generalizado respuestas concretas a la exposición prolongada o repetida de ciertas condiciones ambientales y reaccionan con  cambios bioquímicos y fisiológicos que les ayudan a la adaptación. Sin embargo,  algunos de estos cambios pueden traducirse en estrés.

El efecto del estrés en un animal depende de la naturaleza de éste, del estado del pez, del grado de estrés y de la duración de la exposición de éste. Comúnmente, los animales obligados a tolerar condiciones adversas pasan por una etapa de adaptación, luego una de  recuperación, y/o finalmente  una fase de agotamiento.

Normalmente, los peces son capaces de adaptarse a las condiciones y restablecer sus  funciones normales. Si el estrés se elimina, los peces pasan por un proceso de recuperación,  restableciendo el funcionamiento normal durante un período de tiempo. Si el estrés es demasiado intenso para el pez y no se logra adaptar,  entra en la fase de agotamiento, lo que puede concluir en la muerte. Pero no siempre la adaptación es buen signo, ya que esto nos está indicando que el pez realiza esfuerzos adicionales  para alcanzar el estado ideal, lo que indica que el bienestar que se le está otorgando al animal no es el adecuado.

El efecto global de un ambiente estresante para las poblaciones de peces reduce el rendimiento, la supervivencia, las tasas de conversión alimenticia, entre otros,  por lo tanto genera un impacto productivo. Así, la crianza de peces en óptimas condiciones  se convierte a la vez en una ganancia productiva para los acuicultores. La comprensión de los requisitos básicos de los peces, el cuidado del medioambiente en que crecen  y la mantención adecuada junto  a la buena salud, son esenciales para evitar condiciones de estrés y lograr una buena producción y el bienestar de los peces.

Los peces sienten dolor

Si bien, no hay una postura definida la respecto, un estudio dado a conocer el año 2003 por la agencia británica  BBC, enfatiza que, así como los mamíferos y las aves, los peces también pueden sentir el dolor. Esto basado en un estudio realizado por un equipo de científicos del Instituto Roslin de la Universidad de Edimburgo, Escocia,  quienes encontraron  una zona en la cabeza de las truchas, que responde a estímulos dañinos.

 Los científicos buscaron en los peces  la presencia de receptores que respondan a los tejidos dañados. Los investigadores aplicaron estímulos mecánicos, térmicos y químicos a las cabezas de los peces, que habían sido previamente anestesiados, y registraron sus reacciones.

"Hemos encontrado 58 receptores en la cara y cabeza de las truchas, que responden por lo menos a uno de los estímulos dañinos", dijo la Dra. Lynne Sneddon, del equipo de investigadores.

De éstos, 22 pueden ser clasificados como sensores que responden a presiones mecánicas y a estímulos de calor, cuando son expuestos a temperaturas sobre los 40º C. De acuerdo con los científicos, 18 de los receptores de los peces responden a estímulos químicos y se parecen a los que se han encontrado en anfibios, aves y mamíferos, incluidos los humanos.

Sin embargo, se encontró que sus respuestas a estímulos mecánicos son mucho menores y esto se debe probablemente a que la dermis de los peces es dañada con relativa facilidad.

Por ejemplo, a las truchas les inyectaron soluciones con veneno de abeja y ácido acético en los labios, y reaccionaron frotándose los labios contra las paredes del tanque.



NOTICIAS RELACIONADAS