Lunes
20/11/2017
Cultivo de algas pardas en X Región
El cultivo de algas pardas es factible de realizar y, además, es económicamente rentable. Junto con esto, y uno de los grandes atributos del cultivo, es la capacidad de abastecer la creciente demanda de la industria abalonera que requiere este insumo.
10/11/2008


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Cultivo de algas pardas en X Región

Las algas pardas son utilizadas comúnmente como alimento de herbívoros marinos de cultivo, como es el caso del abalón. Este molusco  gastrópodo marino, posee hábitos herbívoros y, en su vida de juvenil y adulta, se alimenta naturalmente de macroalgas  en orden del 10 al 30% de su peso corporal por  día. Esto, principalmente por el alto contenido en agua y bajo contenido proteico del alga.  Debido a esto es necesario disponer de grandes cantidades de este alimento para mantener un  cultivo.


La industria abalonera crece a un ritmo avanzado, y  el alga se hace cada vez más insuficiente. Si bien la dieta cambia, según el lugar de cultivo, sabemos que en la zona sur  se alimenta principalmente de Macrocystis pyrifera, sin embargo, esta macroalga experimenta una baja notable en su disponibilidad durante el invierno. Por este motivo, el cultivo de macroalgas o el manejo de las praderas naturales, asoman como una importante alternativa para responder a la  demanda de la industria como es el caso de Macrocystis pyrifera.

Antecedentes de la especie

Macrocystis pyrifera, es conocida vernacularmente como huiro, chascón o  sargazo.  Es un alga parda, de la división Phaeophyta, que puede alcanzar grandes tamaños de longitud.  Se caracteriza principalmente por la presencia de aerocistos de flotación (vesículas de aire). Su morfología consta de  un  disco basal  (rizoide) llamado  grampón, que alcanza hasta 40 cm. de diámetro y 35 cm. de altura, y cumple la función de fijación al sustrato, además de uno o varios cauloides (tallos) cilíndricos, flexibles, de ramificación dicotómica, y varias filioides (frondas) aplanadas, éstas  son lanceoladas y rugosas, con márgenes dentados y aquellas cercanas al  disco basal no presentan aerocistos de flotación. Son de color café-verdoso o amarillo parduzco y pueden llegar a medir 70 cm de largo y 30 cm. de ancho, sin embargo, la planta completa sobrepasa los 30 mt.

Macrocystis habita aguas calmas y frías, con temperaturas de 15ºC o inferiores, en ambiente natural vive fija a fondos rocosos, entre 6 a 20 m de profundidad, donde forma grandes praderas submareales y coloniza grandes superficies de sustrato.  Dichas praderas son importantes  en los ecosistemas marinos ya que, además de su rol como productores primarios, constituyen un refugio,  hábitat  y alimento para una gran diversidad de especies de invertebrados y peces, así como sustrato para otras especies de algas.


Geográficamente se encuentra en Chile desde el Cabo de Hornos hasta el norte del Perú. Mientras que, en el Hemisferio Norte, se encuentra desde Alaska hasta Baja California y, en el Hemisferio Sur, en Sudáfrica, sur de Australia y la costa Atlántica.

Características del cultivo de Macrocystis pyrifera:

Nos contactamos con el investigador Alfonso Gutiérrez, del centro I-Mar, quien nos entregó antecedentes sobre el cultivo experimental de Macrocystis pyrifera, que mantiene este centro  en la X Región.

El cultivo contempla dos etapas, la primera se realiza en el laboratorio, ubicado en Metro, desde donde las algas son transportadas para cultivarlas en el mar de Chiloé.

El cultivo comienza con la recolección de material reproductivo (algas) que se obtiene de praderas naturales, las que son inducidas para liberar esporas que se asientan y se desarrollan en un sustrato. Gutiérrez nos comenta que ?el sustrato utilizado es cabo de perlón, de 2-3 mm. de diámetro? además, nos explica  acerca de las condiciones en que son cultivadas las algas en laboratorio: ?en el laboratorio les damos las condiciones apropiadas para que el alga se desarrolle, las mantenemos en estanques de fibra de vidrio, con flujo abierto, a una Tº entre  10-13 ºC, donde agregamos los nutrientes necesarios.  Nosotros utilizamos un producto comercial (Provasoli) que le provee fosfato, vitaminas y nitrato, entre otros. Las mantenemos con fotoperíodo, pero éste depende del estado de desarrollo en que se encuentren?.


El tiempo de  cultivo en laboratorio es variable, y esto depende de dónde se realice la etapa de nursery. Ésta se puede realizar en laboratorio o bien directamente en el mar. Respecto a esto, Gutiérrez acotó que: ?las algas se pueden mantener por 1-2 meses en laboratorio, realizando la etapa de nursery en mar, o bien, si se realiza el nursery en laboratorio el alga se mantiene  hasta los 4 meses antes de enviarla al mar?. Cabe destacar que con esta última opción se logran obtener plantas de tamaño más uniformes y mejor cuidadas, pero esto involucra un costo de mantención mayor.


En el laboratorio las esporas son cultivadas en unidades cilíndricas de PVC que están enrolladas con el cabo de asentamiento. Al momento de trasladarlas al mar, este cabo se  desenrolla y se ubica en el mar, de forma vertical, en un sistema de long-line, hasta que las algas logren un tamaño de 10 cm.


Una vez que las algas están en el mar y logra un tamaño de 10 cm., a los 2-3 meses, se realiza el  desdoble. A partir de este momento las algas se ubican en un sistema de long-line ubicado a 2 metros de profundidad. Las algas son puestas en la línea madre cada 25-30 cm., dispuestas en forma horizontal en un cabo de mayor diámetro que es destorcido  para pasar el disco de fijación  entre las hebras. Dicho cabo se une a la línea madre.


Respecto a la cosecha, Gutiérrez nos cuenta  que ?es incipiente  y  se desarrolla utilizando una pequeña plataforma flotante con guinches, las líneas son levantadas por los cultivadores, quienes desprenden las algas?. El investigador nos señala que ?esto se realiza a los 8-10 meses cuando el alga llega a una talla de 6 mt., y una biomasa de 5 kg/mt lineal de cultivo?.

?Actualmente, estamos estudiando la variabilidad morfológica y genética, tanto en el mar interior como en mar expuesto, para hacer una selección y manejo reproductivo, ponemos énfasis en la tasa de crecimiento y en el ancho de lámina (superficie de biomasa). Las pequeñas producciones se entregan a empresas abaloneras. Esta alga sirve para consumo de organismos marinos, consumo humano y como biofertilizante?, puntualizó Gutiérrez.

Cabe mencionar que el cultivo experimental de algas pardas, desarrollado por el centro I-Mar a través de su experiencia, ha concluido que es posible realizar el cultivo de Macrocystis pyrifera a nivel industrial en el sur de Chile y que es técnicamente factible y económicamente  rentable.


Para esto determinaron que 30 ha es la cantidad mínima necesaria para generar un negocio rentable del que se puede obtener algas cultivadas de mejor calidad proteica para alimentar abalones. Por otra parte,  este cultivo podría representar importantes beneficios ambientales como removedor de nitrógeno y fósforo producido por otros cultivos, como es el caso del Salmón.


Finalmente, el cultivo de Macrocystis pyrifer se devela como una buena alternativa para suplir la demanda de alimento de la industria abalonera y, por otra parte, se podría convertir en una nueva fuente laboral para comunidades costeras de la zona, quienes están familiarizados con el tema y poseen los conocimientos esenciales para manejar un cultivo de algas.



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