Sábado
22/07/2017
"Dr. Daniel Gómez U., director del Núcleo Milenio de Salmónidos Invasores, INVASAL: "
“Tenemos bastantes inquietudes y todo el interés de interactuar con la industria salmonicultora”
INVASAL es el nombre del nuevo Núcleo Milenio que evaluará los impactos de los salmónidos en la vida silvestre de nuestro país (Mundo Acuícola).
28/06/2017


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“Tenemos bastantes inquietudes y todo el interés de interactuar con la industria salmonicultora”

El grupo de especialistas que trabajará en el consorcio abarca investigadores de la Universidad de Antofagasta, la Universidad de Valparaíso, Universidad de Chile, Universidad de Concepción y la Universidad de Magallanes, además de expertos extranjeros de la Universidad de Washington (EE.UU.) y la Universidad de Waikato (Nueva Zelanda).

En Concepción, Región del Biobío, conversamos con el Dr. Daniel Gómez Uchida, director del Núcleo Milenio de Salmónidos Invasores, INVASAL, quien nos explicó los alcances de este nuevo consorcio de investigación, adjudicado en el mes de mayo.  Se trata de un grupo de científicos con una amplia trayectoria, de la Universidad de Antofagasta, por el norte, la Universidad de Valparaíso, Universidad de Chile, Universidad de Concepción, hasta la Universidad de Magallanes, en la zona sur.  El proyecto involucra organizaciones no gubernamentales, como la Fundación Meri y cuenta con la participación de seis investigadores principales, además de seis colaboradores que son científicos senior de gran trayectoria, donde cuatro de ellos son de la Universidad de Washington, Estados Unidos.

Según Daniel Gómez, investigador del Departamento de Zoología de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas de la Universidad de Concepción, “durante gran parte del siglo XX, el Estado de Chile gastó mucho dinero en importar salmónidos, con el fin de generar ingresos a lugares que estaban bastante deprimidos económicamente.  Esa es una de las razones fundamentales de esa política de introducción, promover la pesca recreativa”, expresa el especialista, quien señala que en ese tiempo no estaba claro cuál era la fauna íctica nativa de Chile, la cual, hasta el día de hoy, no es muy conocida ni alcanza grandes tamaños.

A juicio de Gómez, un caso muy interesante de estudio es el de Nueva Zelanda, país que posee una fauna de peces muy parecida con la de Chile, junto con problemas similares a los que se presentan con los salmónidos en aguas nacionales.  Por ello, están trabajando con el investigador Brendan Hicks, de la Universidad de Waikato, quien tiene experiencia en detección de especies introducidas.

“Los salmónidos en Chile están presentes desde el Lago Chungará, en el norte (Región de Arica y Parinacota), hasta isla Navarino, por el sur (Región de Magallanes).  Prácticamente, en cualquier rincón de Chile, de cordillera a mar, están presentes los salmónidos en Chile.  Incluso forman poblaciones en zonas costeras, ya que hay poblaciones anádromas de salmón Chinook, alimentándose de peces nativos, como sardina y anchoveta, e invertebrados.  Todo lo que es el mar interior de Chiloé es una zona muy interesante de alimentación de salmón Chinook, lo que es reportado por pescadores artesanales que salen a pescar merluza”, comenta el Dr. Gómez Uchida.

-¿Cómo partió este consorcio? ¿Por un tema personal o por iniciativa conjunta con otros investigadores?

“Partí estudiando, poblaciones nativas de salmones en el hemisferio Norte.  Y desde que volví a Chile, el año 2011, extendí mis intereses a poblaciones no nativas, siempre usando mi disciplina de estudio, que es la genética de poblaciones.  Básicamente, usa bases moleculares para establecer cómo estas poblaciones se establecen y se adaptan.  En ese camino de inquietudes propias, empecé a encontrar que había otras áreas que se podían explorar.  La presencia de salmones y truchas en Chile es muy poco estudiada.  Hay colegas que han estado trabajando en esto, pero se conoce muy poco del tema en aspectos como el impacto en peces nativos.  Se conoce poco dónde hay y dónde no hay salmones.  Se sabe de algunos ríos, pero también hay lugares donde solo existe presencia de especies nativas”.

-¿Y cómo empezó ese contacto?

“En julio del 2016 comenzó la idea de enviar un perfil de anteproyecto a la iniciativa científica Milenio.  Me contacté con Chris Harrod, ecólogo de la Universidad de Antofagasta que trabaja con isótopos estables, una herramienta bastante útil, que permite saber qué está comiendo un determinado organismo.  Esto es muy útil para analizar la relación de los salmónidos con la fauna nativa.  Y, ahí parte la idea, tras lo cual nos empezamos a cruzar con otros colegas, como Billy Ernst, de la Universidad de Concepción, quien trabaja en evaluación de stocks y es muy bueno estimando números, abundancia y la dinámica de las poblaciones.  Esto también es importante, porque como sabemos, los salmones mantienen pesquerías recreativas y, ahora, pesquerías emergentes artesanales en las bocas de los ríos.  Hay otro colega, Sergio Neira, que trabaja en las relaciones tróficas entre especies, además de una colega de la Universidad de Valparaíso, que es Maritza Sepúlveda, quien estudia los lobos marinos, especie que usa al salmón Chinook como alimento.  Entonces, está la noción que los salmones depredan las especies nativas, lo cual es correcto pero, por otro lado, los salmones también son alimento de otras especies nativas de Chile, como el lobo marino.  Por otra parte, hay especies también introducidas que se alimentan de salmones, entonces hay múltiples interacciones, de mucha complejidad, de las cuales se sabe muy poco.  También hay otra colega que investiga en la zona más austral, la isla Navarino, que estudia poblaciones de invertebrados.  Y qué poblaciones de invertebrados comen los salmones es un aspecto del cual se sabe muy poco.  Con ella vamos a estudiar un fenómeno que es bien interesante, que tiene relación con cómo los insectos, dependiendo si hay o no salmones, cambian muchas de sus características, como sus períodos reproductivos o su morfología.  Eso es evolución inducida por la presencia de salmones.  Entonces, hay muchos temas de ecología, evolución y genética que se mezclan en esta propuesta”.

-¿Cuáles van a ser las zonas de interés que van a abarcar con el núcleo?

“Es una excelente interrogante, porque tenemos recursos que nos da la iniciativa Milenio, pero no podemos estudiar todos los ríos y cada una de las zonas del país.  Tenemos una serie de proyectos, muchos de ellos iniciativas que ya están partiendo, como la idea de estudiar las truchas que están en el Lago Chungará.  Esa tal vez es una de las zonas más aisladas del país.  Por un decreto del gobierno, esas truchas se tienen que erradicar, porque en ese lago hay una especie íctica única, un pequeño pez nativo que se llama Orestias chungarensis, el cual es único en ese lago.  Y la presencia de las truchas ha provocado que la población de ese pez disminuya drásticamente. Entonces queremos estudiar y ver la forma de capturar todas las truchas que podamos”.

-¿Y para el sur de Chile?

“Otra zona en la que existe bastante presencia histórica de salmónidos es el Río Toltén, donde hay una población asilvestrada de salmón Chinook, la cual estamos estudiando casi por tres años.  Se trata, tal vez, de la población más grande de salmón Chinook en Chile.  Hemos constatado el número de adultos retornantes del orden de 12.000 hasta unos 44.000 individuos, que fue la cifra que obtuvimos el año 2016.  Pero queremos saber qué tanto fluctúan esos retornos.  Ahí también hay todo un conflicto entre diferentes stakeholders, con una concepción totalmente diferente de vida, con pescadores recreativos que quieren hacer pesca y liberación, mientras que los pescadores artesanales buscan una captura comercial que le de sustento a sus familias.  Entonces, es mucho lo que hay que trabajar en esa zona para tener políticas de administración claras”.

-En ese orden, ¿cuál sería el objetivo principal del núcleo?

“Uno de los principales productos que queremos lograr es que, a través de todos estos hallazgos que podamos encontrar por medio de distintos medios, la ciencia básica, se puedan desarrollar políticas claras, con los distintos grupos de interés, para así generar una hoja de ruta hacia el futuro.  Al mismo tiempo, queremos desarrollar un centro de formación para biólogos, ingenieros en biotecnología y especialistas de carreras afines, para formar la siguiente generación de investigadores para entender las invasiones.  Porque son especies que han generado impactos positivos en la sociedad, como la generación de desarrollo económico, donde Chile es el tercer destino turístico de pesca recreativa en el hemisferio sur, después de Nueva Zelanda y Argentina. Eso es un logro.  Entonces, lo que tenemos que hacer ahora es ver cuáles han sido los impactos de la presencia de salmónidos en la biota nativa y en los ecosistemas.  Porque hay una serie de interrelaciones entre los diferentes componentes, salmones como presas, salmones como depredadores.  Y, para poder entender esa relación, se debe generar un modelo”.

-¿Y de qué manera de va a incluir la relación de los salmónidos provenientes de la industria salmonera con el ecosistema?

“Tenemos bastantes inquietudes y todo el interés de interactuar con la industria salmonicultora, para poder dimensionar cuáles son los impactos de los escapes de salmones desde los centros de cultivo.  Sabemos que es un fenómeno que se ha reportado bastante en la literatura, pero no hay un conocimiento claro de la prevalencia de esos escapes.  Se conoce muy poco del destino de los salmónidos escapados.  Se sabe que son los mercados informales, pero qué porcentaje de lo que se vende en esos mercados proviene de los cultivos o de la vida libre, son preguntas que queremos ver.  Tenemos interés de poder abrir estos temas con la industria, que no se han tratado mucho, pero que son de sumo interés para que la sociedad entienda cuáles son los costos y beneficios de la actividad salmonicultora”.

Por Pedro Barra L.

Revista Mundo Acuícola

Edición 112



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