Lunes
27/03/2017
"Dr. Leonardo Guzmán, director de Investigación en Acuicultura del Instituto de Fomento Pesquero: "
“En los últimos 40 años, a nivel global, las floraciones algales nocivas son más frecuentes, más intensas y abarcan sectores geográficos más amplios”
El especialista lidera el grupo de trabajo sobre marea roja en el IFOP y ha participado en una serie de estudios relacionados con las floraciones de algas.
02/05/2016


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“En los últimos 40 años, a nivel global, las floraciones algales nocivas son más frecuentes, más intensas y abarcan sectores geográficos más amplios”

Un investigador que sabe muy bien lo que significan las floraciones algales nocivas en Chile es el Doctor Leonardo Guzmán, director de Investigación en Acuicultura del Instituto de Fomento Pesquero, IFOP. El especialista lidera el grupo de trabajo sobre marea roja en dicha entidad y ha participado en una serie de estudios relacionados con las floraciones de algas. Después de un período en que se dieron a conocer una serie de conjeturas e hipótesis sobre el origen, causas y consecuencias del bloom de algas que afectó a la industria salmonera el verano recién pasado, quisimos conocer la opinión del Dr. Guzmán, quien nos entregó sus apreciaciones sobre el tema.

Lo primero que explica el especialista de IFOP es que este verano se presentaron temperaturas más altas que en los años previos en las aguas de la Región de Los Lagos, y según los registros de la institución, sobre todo en el mar interior de Chiloé y en la zona del Seno del Reloncaví. “La temperatura en la superficie, en los primeros 5 metros, fue a lo menos dos grados más que en años previos. Esto muy probablemente está relacionado con la fase final de un Fenómeno de El Niño muy intenso. Estos son fenómenos que se inician en la costa central del Pacífico y luego tienen efectos más globales hacia el Hemisferio Norte y el Hemisferio Sur”, indica el Dr. Guzmán.

Otro aspecto que aclara Leonardo Guzmán es que el tipo de microalga que afectó a la salmonicultura, por sus características, cuando se preserva en un tipo de sustancia, generalmente se destruye, por lo que para observar este tipo de floraciones, hay que trabajar con muestras en fresco. “Y los únicos que hoy en Chile están trabajando con muestras en fresco es el sector salmonero, a través de los laboratorios que ellos contratan, a través de protocolos establecidos desde hace muchos años. Ese quizás sea el programa de monitoreo más antiguo de Chile, ya que data de fines de los años 80. Y están tomando muestras regularmente en todos los lugares donde se realiza salmonicultura”, aclara. De tal manera que información para disponer de alertas tempranas sí existe y ese trabajo lo contrata el propio sector salmonero, indica el director de Investigación en Acuicultura del Instituto de Fomento Pesquero.  A su juicio, al contrario de lo que han señalado algunos investigadores, “no es que no hayan existido acciones para conocer lo que estaba ocurriendo en el ambiente. No es un tema fácil de manejar. Ese es el primer elemento que hay que tener en cuenta”.

En opinión de Guzmán, el Estado tiene una responsabilidad muy importante en este tipo de eventos, ya que cualquier acción que se ejerza debe concordar con la normativa vigente, como el traslado de peces o de ejemplares muertos. “Eso se debe hacer con cuidado, porque si se trasladan aguas con la microalga, se producen quistes. Todo eso obliga a ser muy precavidos y la autoridad debe tener un rol muy relevante”, agrega el investigador.

-Durante y después del bloom, hubo una serie de opiniones de distintos investigadores y profesionales, respecto a que se podrían haber tomado mejores decisiones o implementado diferentes medidas, ya sea para predecir o mitigar el evento FAN. ¿Qué tan cierto resulta eso?

“Después que ocurre el evento se pueden dar todo tipo de opiniones, pero no es un tema fácil de manejar. Sobre predecir este tipo de fenómenos, se puede en teoría, pero en el  mundo real es muy difícil. Porque predecir es anticipar, a partir de determinados elementos, saber dónde va a ocurrir la floración, cuándo va a suceder y qué la va a provocar. Hoy en día, no capacidades para predecir. Por eso, yo señalaba que hoy existen capacidades para disponer de alertas tempranas. Y una alerta temprana es más bien una señal, que normalmente está asociada a la microalga. Al momento de detectarla, uno puede reaccionar, que es muy distinto a predecir. Y eso hace que sea complejo”.

-¿Y partir de ese momento de podrían aplicar medidas de mitigación?

“Sí. Pero eso supone el cumplimiento de la normativa vigente. Porque en teoría uno puede trasladar los peces de un lugar a otro, pero eso está sujeto a las autorizaciones pertinentes y a las evaluaciones de lo que significa el traslado. Porque hay tipos de microalgas donde, si uno las traslada, puede llevar el problema de un lugar a otro. Entonces eso hace que haya que ser muy precavido. Hoy a nivel global hay tecnologías para intentar mitigar el efecto de microalgas nocivas, pero que exista tecnología no significa que se tomen acá y se pongan en marcha. Primero se debe probar si es factible utilizarla, para después incorporar esas técnicas de mitigación y aplicarlas en las instancias que correspondan. Eso tampoco es algo simple, ya que requiere de un entrenamiento, además de desarrollo de una serie de habilidades y expertiz para este tipo de tecnologías”.

-También se dice que hoy se ve un aumento de floraciones algales por el calentamiento global, producto del mayor CO2 en las aguas.

“No se sabe bien. Hay varias hipótesis. En lo últimos 40 a 50 años, a nivel global, las floraciones algales nocivas son más frecuentes, más intensas y abarcan sectores geográficos más amplios. Eso es una realidad. Pero para explicar esa mayor frecuencia, hay distintas hipótesis. Hay algunas más ligadas al enriquecimiento de las aguas costeras, como consecuencia de las actividades humanas, lo que se conoce como eutrofización. Y diría que no es el caso de lo que ocurrió aquí. Por otro lado, se habla de una mayor tecnología y capacidad disponible para detectar floraciones, además de aguas de lastre que se trasladan por los barcos alrededor del mundo. También se habla de fenómenos climáticos oceanográficos, que generan condiciones propicias para que estas microalgas proliferen. De tal manera, que no hay una explicación única. Y podrían surgir otras explicaciones si se empieza a analizar con mayor detalle, pero estas cuatro son las principales que podrían explicar esta mayor incidencia actual de las floraciones algales a nivel global. Y Chile no está exento de esta situación”.

-Con respecto a la microalga que acá causó los estragos en la industria salmonera ¿qué características particulares posee?

“Es una microalga pequeña, de unos 15 micrones o menos, que fue inicialmente identificada con Chatonella spp., pero luego, el laboratorio Ceram, de la Universidad Austral de Chile, planteó que se trataría de la especie Pseudochatonella cf verruculosa. A nivel mundial, hay solo dos especies de este grupo. En el caso particular de esta microalga, existen antecedentes que muestran que se ha presentado en otras partes del mundo (Japón, Nueva Zelanda, Dinamarca, Suecia) y que en Chile también era conocida. Esta microalga posee una toxina que afecta particularmente a los peces, no solo a los salmónidos. Lo que ocurre es que los peces silvestres, en condiciones adversas, tienden a escapar de las condiciones adversas. Lo otro que hay que tener en cuenta en las floraciones algales nocivas, es que esto de nocivo o dañino es una percepción humana. A nivel del ecosistema marino, es un evento que ocurre allí y que forma parte de las interacciones entre las distintas especies que conforman ese ecosistema”.

-¿Qué lecciones nos podría dejar esta floración algal, tanto para la industria como para el Estado?

“Son distintas visiones. El sector que resulta más afectado tiene que desarrollar las habilidades como para poder disminuir los efectos asociados a este tipo de fenómenos. Y uno de los pilares claves para aquello es el desarrollo de conocimiento, asociado a tecnología que pueda ser adaptada a este tipo de situaciones. Por otro lado, el Estado también requiere poder contar con información oportuna y confiable con relación este tipo de fenómenos, que hoy no la tiene. No existe un programa de monitoreo, de parte del Estado, vinculado a este tipo de microalgas, que se puedan observar en muestras frescas. Y esto es clave, porque la salmonicultura es una actividad que está pensada en el largo plazo, por tanto, es más que necesario conocer muy bien las condiciones del entorno donde se desarrolla la actividad. Y ese conocimiento, pasa por poder manejar, al menos, alertas tempranas para este tipo de microalgas. Y luego de eso vienen todas las técnicas de mitigación que se puedan imaginar. Ahora, la aplicación de técnicas de mitigación supone mucha coordinación con la autoridad y eso no es algo simple. Esto necesariamente requiere la realización de mesas de trabajo público privadas, es un tema multidisciplinario y necesita ser abordado desde esa perspectiva. Eso es lo que debiera hacerse, para que cuando ocurra un nuevo evento, uno pueda asegurar que no va a haber mortalidad”.

Por Pedro Barra L.

Periodista

Revista Mundo Acuícola

Edición 107

Marzo-abril de 2016