Miércoles
20/09/2017
"PUCV"
María Isabel Toledo, investigadora de la PUCV:
“Las dietas funcionales se presentan como una alternativa de prevención y tratamiento de las actuales enfermedades”
10/09/2015


2112 veces leida   BoletinSuscripción Boletín  Enviar NotaImprimir    



María Isabel Toledo, investigadora de la PUCV:

Para María Isabel Toledo, investigadora de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y doctora en Acuicultura de la Universidad de Chile, es innegable la relevancia actual y futura de las dietas funcionales en la salmonicultura chilena.  Es así como ha liderado una serie de estudios enfocados en la utilización de los aceites esenciales extraídos de plantas medicinales de origen nativo, especialmente en los aceites presentes en el tomillo.  “Los aceites esenciales de esta planta actúan como antifúngicos  y permiten el control de hongos como Saprolegnia sp., cuando los peces son invadidos por estos hongos cuando se encuentran debilitados por otros agentes patógenos.  Pueden ser incorporados en los alimentos, su efectividad dependerá de las dosis, y el manejo que se realice del producto en su aplicación”, recalca la Dra. Toledo, quien, además, ha estado investigando ingredientes proteicos que contengan cierto tipo de aminoácidos que estimulan el sistema olfatorio de los peces.  Eso con la finalidad de incluirlos en el alimento y, así, lograr una mayor ingesta del alimento cuando éste es suministrado.

- ¿Qué importancia ve usted para el futuro de la industria salmonera el desarrollo de dietas funcionales para peces?

“Las dietas funcionales se presentan hoy y en el futuro como una alternativa de prevención y tratamiento de las actuales enfermedades que afectan a los salmónidos de cultivo, evitando el uso excesivo de fármacos.  Sus formulaciones contienen agentes, elementos químicos  e ingredientes que actúan sobre la fisiología del pez de modo de obtener una respuesta específica, que apunta a solucionar una problemática en el cultivo de peces,  tal como mayor resistencia a ciertos patógenos, reforzamiento del sistema inmunológico, mejor tasa de crecimiento y conversión de alimento, menor mortalidad  en las etapa de esmoltificación, por mencionar algunas”.

- ¿Cuáles son las principales ventajas de una dieta funcional en comparación a dietas genéricas?

“A diferencia de una dieta genérica y, por definición, una dieta o alimento funcional es aquel que ha sido enriquecido con un componente o ingrediente que, más allá de sus propias características nutricionales básicas, permita lograr beneficios medicinales y fisiológicos como también disminución de  los riesgos de enfermedades.  Las dietas funcionales buscan una respuesta específica del pez en cuanto a salud e indicadores productivos.  Otra ventaja reconocida de las dietas funcionales es que, al suministrarlas, se evita el riesgo de “contaminar” al pez con aquellas dietas  genéricas medicadas y los efectos secundarios de distintas las drogas empleadas en los tratamientos y prevención de enfermedades”.

- ¿En qué aspectos, a su juicio, debieran enfocarse las empresas que desarrollan dietas funcionales en nuestro país? ¿Cree que su desarrollo va por el camino correcto?

“Las empresas elaboradoras de alimento han desarrollado una amplia gama de alimentos funcionales destinados a reforzar el sistema inmunológico de los peces, por ejemplo, se han preocupado de modificar el mucus de los peces, con el objeto de hacerlo más resistente a la infestación de Cáligus, o bien combatir el IPN, ISA, SRS, etcétera.  También se han abocado a desarrollar dietas que estimulen el crecimiento, promuevan una esmoltificación positiva, mejorar la capacidad digestiva a nivel intestinal y otras.  Creo que han realizado un trabajo importante y con un muy buen respaldo científico en el desarrollo de dietas funcionales”.

-¿Cómo ve a futuro el desarrollo de este tipo de dietas y en qué aspectos se debería enfocar el desarrollo de estas dietas?

“Estimo que las empresas que elaboran dietas funcionales deberían seguir profundizando en la prevención de enfermedades, como asimismo en la palatabilidad y mejora de la digestibilidad de los alimentos.  Esto, con el fin de hacerlas más amigables con el medio ambiente y así disminuir el impacto ambiental del alimento no ingerido y de las heces de los peces.  En la misma línea, sería recomendable desarrollar dietas que contengan compuestos aminoacídicos que estimulen el sistema olfatorio de los peces  para así mejorar la ingesta del alimento por parte de éstos y disminuir el aporte de nutrientes al medio”.


Pedro Barra L.

Revista Mundo Acuícola 

Edición N° 103


 

 



NOTICIAS RELACIONADAS