Sábado
29/04/2017
"María Ignacia Benítez, Ministra del Medio Ambiente:"
“Es fundamental contar con una fiscalización permanente, con estímulos y sanciones progresivas que incentiven el cumplimiento y las buenas prácticas”
Como parte de nuestro especial de sustentabilidad ambiental, quisimos conocer la visión de la secretaria de Estado sobre el desempeño en este ámbito de la acuicultura chilena.
01/08/2013


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“Es fundamental contar con una fiscalización permanente, con estímulos y sanciones progresivas que incentiven el cumplimiento y las buenas prácticas”

Desde el año 2010, el Ministerio del Medio Ambiente está a cargo del desarrollo y aplicación de instrumentos de gestión ambiental en materia normativa, protección de los recursos naturales, educación ambiental y control de la contaminación. Creado a través de la promulgación de la Ley 20.417, que reformó la Ley 19.300 de Bases Generales del Medio Ambiente, esta cartera reemplazó a la Comisión Nacional del Medio Ambiente, Conama.

Quien encabeza este ministerio es María Ignacia Benítez Pereira, Ingeniera Civil Químico de la Universidad de Chile que ha desarrollado una importante carrera profesional en el ámbito público y privado. Fue docente de la Facultad de Ingeniería Civil Industrial de la Universidad del Desarrollo, realizando diversas publicaciones científicas y también se ha desempeñado como sectorialista en la Secretaría Regional de Planificación y Coordinación de la Región Metropolitana (Serplac).  Fue Consejera Regional del Gobierno Regional Metropolitano, miembro de la Comisión de Salud y Medio Ambiente de dicha entidad y ha liderado equipos multidisciplinarios, tanto en el sector público como privado, en materia ambiental, y fue asesora legislativa en la tramitación de la nueva institucionalidad ambiental del país.

Para Benítez, el sector acuícola nacional representa uno de los emprendimientos de exportación chilenos  más relevantes del último tiempo, por su importante dinámica en términos de su instalación, así como también por el posicionamiento de sus productos en el mercado mundial.  “En este sentido, el futuro de la acuicultura chilena y del mundo depende, en gran medida, de su capacidad para innovar,  aumentar la competitividad y asegurar estándares de sustentabilidad.  En Chile, la acuicultura está a la altura de las exportaciones tradicionales del cobre, productos forestales y frutícolas, situándose en una senda de innovación, con el fin de satisfacer la demanda  creciente de la población”, comenta la secretaria de Estado.

A juicio de la ministra, el rápido crecimiento de la acuicultura pone en evidencia oportunidades pueden permitir “evolucionar desde un desempeño ambiental bueno a uno sobresaliente, a la altura de los desafíos que imponen los actuales estándares de sustentabilidad, demanda que se intensifica por la condición de industria exportadora y sector productivo sobresaliente en lo económico”.

- En el Encuentro Nacional del Salmón, Enasal 2011, usted señaló que la industria salmonera debía mejorar su imagen ambiental, ya que de no abordarse este tema de manera seria se comenzará a tener conflictos con el entorno. ¿Cree que ha habido avances en la materia, en este tiempo?

“En general, pienso que sí hay avances.  La práctica de la acreditación ambiental, que es una herramienta esencial para asegurar el mejoramiento continuo de la gestión de calidad ambiental, de seguridad y salud, junto a los propios de la industria a nivel mundial, marca un camino optimista en el buen desempeño de algunas empresas para que sea una pronta realidad en todo el sector”.

-¿Cuáles son, a su juicio, las mejores vías para que la acuicultura chilena pueda mejorar su desempeño ambiental?

“Es fundamental el rol de la Superintendencia del Medio Ambiente y el Servicio de Evaluación Ambiental, junto con la administración del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. Lógicamente que a esto se le suma una legislación ambiental moderna y específica al ámbito de la acuicultura, que sea capaz de centrarse en los efectos que esta actividad genera en los ecosistemas marinos y terrestres”.

“Complementario a lo anterior, es fundamental contar con una fiscalización permanente, con estímulos y sanciones progresivas que incentiven el cumplimiento y las buenas prácticas.  Lo que se espera también es que las compañías puedan centrarse en una producción que priorice las buenas prácticas voluntarias, como los Acuerdos de Producción Limpia y sellos como WWF o Global Gap, que incorporan indicadores de gestión sobre las variables ambientales y sociales.  En definitiva, es esencial que se puedan incluir criterios de producción, tanto ambientales como sociales”.

- ¿Qué aportes cree que puede entregar la actividad acuícola al desarrollo sustentable del país?

“El gran beneficio en esta materia es lograr que los residuos de la industria se transformen en materias primas para otros sectores, como cultivos agrícolas y energéticos.  Hacer un manejo integral de sus áreas productivas, evitando la generación de pasivos ambientales e impactar los ecosistemas de especies nativas de peces,  aves y mamíferos”.

- ¿Qué balance puede realizar, hasta el momento, sobre el funcionamiento de la Superintendencia de Medio Ambiente, especialmente en lo referente a la acuicultura chilena?

 “Nosotros hacemos un balance altamente satisfactorio, ya que el sector acuícola nacional cuenta con unas 3.200 de las más de 13.000 Resoluciones de Calificación Ambiental otorgadas en el país, lo que corresponde a cerca del 25% del total hasta comienzos de 2013.  De esta manera, esta industria tiene alta incidencia en la fiscalización definida por la  Superintendencia del Medio Ambiente”.

“Durante los 3 primeros meses de funcionamiento de la SMA, desde el 28 de diciembre de 2012, el sector de pesca y acuicultura ha ocupado un 13% del total de fiscalizaciones, lo que corresponde a un total de 127 actividades, siendo la tercera actividad económica con más inspección ambiental, superada sólo por saneamiento ambiental, que alcanza al 24% y la minería con un 23%”.

- ¿Cómo toma las críticas hacia el funcionamiento de esta nueva institucionalidad por parte de algunas organizaciones?  Por ejemplo, entre otros cuestionamientos, se señala  que los tribunales ambientales dilatarían la posibilidad de paralizar un proyecto y que mediante la justicia ordinaria es más fácil presentar un recurso de protección y así detener una obra.

“La Superintendencia ha demostrado, en pocos meses, que se encuentra haciendo un gran trabajo, y prueba de ello es la primera sanción que ha impuesto a Pascua Lama, donde ha demostrado un trabajo muy profesional”.

“En cuanto a los tribunales ambientales, es importante tener presente que esas críticas son totalmente infundadas.  El diseño que propusimos como Gobierno en la tramitación de la Ley, considera tiempos breves que permitan contar con decisiones oportunas.  Hay que darles tiempo para ver cómo operan”.

- ¿Qué aportes cree que puede entregar la actividad acuícola al desarrollo sustentable del país?

“No hay duda alguna que la magnitud de la actividad acuícola, uno de cuyos mayores aportes a la sustentabilidad, es la mantención del empleo para cientos de miles de trabajadores y sus familias. Sin embargo, también es muy importante ajustar los márgenes de las exportaciones, los incrementos del costo de la energía, las materias primas y nuevas regulaciones que han posibilitado que el sector productivo encuentre nuevas oportunidades”.

 



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