Sábado
21/10/2017
Organismos marinos de la costa de Coquimbo podrían recuperarse de perturbaciones humanas
Los resultados indican que los estresores naturales y antropogénicos probablemente impactaron las poblaciones en diferentes momentos, siendo los naturales responsables por cambios en los últimos miles de años (Mundo Acuícola).
11/10/2017


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Organismos marinos de la costa de Coquimbo podrían recuperarse de perturbaciones humanas

Un estudio publicado por Royal Society Open Science señala que las poblaciones de especies de organismos marinos que hoy son moderadamente explotadas en el norte-centro de Chile (Bahía de Tongoy), como almejas y ostiones, se han recuperado de fuertes cambios ambientales asociados a glaciaciones e interglaciares y podrían recuperarse de impactos humanos como sobreextracción, de mantenerse prácticas de monitoreo y manejo.

Según detalla la Dra. Julieta Martinelli, autora principal del trabajo e investigadora postdoctorante del Ceaza, el análisis muestra que el ecosistema marino de la zona ha sido resiliente a modificaciones naturales ocurridas miles de años atrás, y en cierta medida a algunas provocadas por humanos recientemente.

“Utilizamos una línea de base temporal de aproximadamente 300.000 años a la actualidad, para determinar si ha habido cambios en la estructura y composición de la comunidad bentónica (del fondo del mar) y si éstos responden a factores antropogénicos, variaciones climáticas naturales o ambos. Los descubrimientos del estudio proveen una línea de base temporal para el Pacífico Sur que muestra que este sistema, altamente productivo, ha tenido la habilidad de recuperarse de alteraciones pasadas”.

La científica explica que existen dos especies observadas que en particular muestran más cambios en abundancia a lo largo del tiempo, la almeja Mulinia y el ostión Argopecten.

“El aumento en la abundancia de Argopecten en la actualidad, en comparación al pasado, es probablemente un reflejo de prácticas de acuicultura de ostión en la Bahía de Tongoy. Sin embargo, es probable que los cambios en cantidades de Mulinia en el pasado, muy abundante, y en la actualidad, muy escasa, no estén asociados al ser humano. La ausencia de esta última puede deberse a cambios ambientales naturales en la región, como cambios en el ingreso de agua dulce a la bahía de Tongoy, aunque no se descartan impactos antropogénicos más recientes tales como sobreexplotación o enfermedades por parásitos”.

Los resultados del estudio indican que los estresores naturales y antropogénicos probablemente impactaron las poblaciones en diferentes momentos, siendo los naturales responsables por cambios en los últimos miles de años. Pero también se observaron recientes impactos humanos, durante los últimos 50 años.

La investigación compiló una base de datos de más de 33.000 individuos de moluscos desde el Pleistoceno Medio (aprox. 300.000 años antes del presente) hasta la actualidad, incluyendo ensambles de conchas de playas y muestras de especímenes vivos, colectadas buceando en la Bahía de Tongoy.

Junto a la Dra. Martinelli realizaron el estudio los doctores Marcelo M. Rivadeneira (Ceaza), Jorge González (Universidad Católica del Norte), y el estudiante de doctorado Luis P. Soto (Museo de Historia Natural de Florida, Estados Unidos).

Mayores antecedentes en: http://rsos.royalsocietypublishing.org/content/royopensci/4/9/170796.full.pdf



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