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24/11/2017
El planeta produce ya más pescado de acuicultura que carne de vacuno
Dado que las capturas mundiales de pescado salvaje están estancadas, los expertos afirman que prácticamente todo el pescado y marisco que se incorporará a la dieta será de acuicultura (nationalgeographic.com.es).
11/07/2017


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El planeta produce ya más pescado de acuicultura que carne de vacuno

En un oscuro almacén de las estribaciones de las montañas Blue Ridge, en Virginia (Estados Unidos), Bill Martin coge un cubo de gránulos marrones y los arroja a un largo estanque de hormigón. La superficie del agua se torna un hervidero de tilapias blancas del tamaño de un plato llano. Martin, director de Blue Ridge Aquaculture, una de las explotaciones acuícolas cubiertas más grandes del mundo, sonríe ante tal voracidad.

 

«Estos son los peces de San Pedro, los que usó Jesucristo para dar de comer a la multitud», dice, y su voz ronca resuena como la de un predicador. Pero a diferencia de Jesucristo, Martin no regala el pescado. Cada día vende 5.000 kilos de tilapia viva a empresas especializadas en productos asiáticos situadas en ciudades como Washington, D.C., y Toronto, y proyecta abrir otra piscifactoría en la Costa Oeste.

 

“Mi modelo es como la industria avícola –dice–, con la diferencia de que nuestros peces están completamente felices”.

 

“¿Cómo sabe que están felices?”, pregunto, y constato que el manto de tilapias que cuajan la superficie parece tener suficiente consistencia para soportar los paseos de san Pedro en persona.

 

“Por lo general, si son infelices te lo demuestran muriéndose –responde Martin–. Y a día de hoy no he perdido un solo estanque”.

 

Un polígono industrial de la región de los Apalaches no parecería el contexto lógico para criar unos cuantos millones de peces nativos del Nilo, pero hoy las piscifactorías a escala industrial surgen por doquier.

 

La acuicultura se ha multiplicado aproximadamente por 14 desde 1980. En 2012 la producción mundial de la acuicultura –que incluye desde salmones plateados hasta los antiestéticos pepinos de mar, que solo podrían fascinar a un cocinero chino– alcanzó los 66 millones de toneladas, sobrepasando claramente la producción de carne de vacuno por primera vez en la historia y aportando casi la mitad de todo el pescado y marisco consumido en el planeta.

 

Se prevé que la demanda aumente un 35 % o más en los próximos 20 años, impulsada por el crecimiento demográfico, el incremento de las rentas y la creencia de que los productos del mar son buenos para el corazón. Dado que las capturas mundiales de pescado salvaje están estancadas, los expertos afirman que prácticamente todo el pescado y marisco que se incorporará a la dieta será de acuicultura.

 

“Es imposible que obtengamos del pescado salvaje todas las proteínas que necesitamos –asegura Rosamond Naylor, experta en políticas alimentarias de la Universidad Stanford, tras sus investigaciones en el campo de los sistemas de acuicultura–. Pero la opinión pública recela de que convirtamos también el océano en una granja de engorde intensivo, por lo que exige que las cosas se hagan bien desde el principio”. Y el recelo está justificado.

 

La nueva “revolución azul”, que ha surtido los congeladores de las tiendas de comestibles de gambas, tilapias y salmones al vacío a muy buen precio, ha traído consigo muchos de los perjuicios que la agricultura causa a la tierra: destrucción del hábitat, contaminación del agua y problemas de seguridad alimentaria. En los años ochenta se arrasaron vastas superficies de manglares tropicales para instalar las explotaciones de las que hoy sale una gran proporción de las gambas que se producen en el mundo.

 

La contaminación causada por la acuicultura –un cóctel pútrido de nitrógeno, fósforo y peces muertos– es ya una amenaza generalizada en Asia, de donde procede el 90 % de los peces de piscifactoría. Para que los peces sobrevivan en unos recintos en los que están hacinados, algunos piscicultores asiáticos recurren a antibióticos y pesticidas prohibidos en Estados Unidos, Europa y Japón.

 

Para ver el reportaje original, acceda en este enlace.



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