Sábado
23/09/2017
Atared manifiesta preocupación por uso de antibióticos y profundidad de jaulas
Desde la Asociación agregan que el aumento en la profundidad de las jaulas provoca hacinamiento, poniendo en riesgo el desempeño sanitario (Mundo Acuícola).
30/06/2017


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Atared manifiesta preocupación por uso de antibióticos y profundidad de jaulas

La Asociación de Talleres de Redes y Servicios Afines de Chile A.G. (Atared), emitió su último Boletín Nº42 a junio de 2017, donde manifiesta su preocupación frente al uso de antibióticos y el lavado in situ de las jaulas, donde llaman a la autoridad a realizar más estudios que sean concluyentes.

 

En forma previa, en el Boletín N° 38 se mostraron los resultados estadísticos preliminares al analizar las cifras de antibióticos por empresa durante el año 2015 y contrastarlas con el uso extensivo, semi-intensivo o intensivo del lavado in situ de jaulas en el mar. “Había una estrecha correlación entre ambas, corroborando en primera instancia la posición de Atared en cuanto a los efectos nocivos del procedimiento. A objeto de profundizar el análisis solicitamos más datos a la autoridad y por ley está obligada a resguardar el patrimonio sanitario y ambiental del país”.

 

Sernapesca consultó a las empresas su disposición a entregar los datos solicitados, las cuales mayoritariamente se negaron, amparados en un pronunciamiento del Consejo para la Transparencia y cuya resolución final está pendiente en la Corte Suprema.

La asociación destaca que los productores que sí entregaron los datos permitieron un segundo análisis parcial para plantear la hipótesis del “fuego amigo”, donde algunos tienen empresas vecinas que lavan intensamente y se estaría contribuyendo al deterioro en la condición de salud de sus planteles.

 

“Lo anterior, por la mayor cantidad de materia orgánica en suspensión arrastrada por las corrientes, dificultando la respiración branquial en el centro vecino. El estrés provocado genera inmunodepresión; un vector de las enfermedades. Por ende, al final esta práctica afectaría indistintamente a todos los actores de un área. Es el concepto de ‘fumador pasivo’”, destaca Atared.

 

En resumen, este segundo análisis no es concluyente; requiere más datos para dimensionar la relación. Es necesario que la autoridad realice los estudios pues cuenta con los antecedentes y cumple su rol al informar los resultados y ajustar lo que corresponda.

 

“Hacemos un llamado público a Sernapesca para que ejecute y publique los análisis pertinentes en su rol de garante del patrimonio sanitario y ambiental del medio acuático. Al incluir las autorizaciones de lavado in situ como eventual factor de impacto, se puede avanzar en establecer la existencia y profundidad de correlaciones estadísticamente significativas”, añaden.

 

Asimismo, agregan que, es vital por el bien de la industria y del país en el largo plazo, definir pronto y difundir el programa de reducción de uso de antibióticos efectivo; que se modulen frecuencias, se retenga la receta veterinaria y se sancione tanto a la empresa como a los profesionales que receten de forma indiscriminada.

 

“La reducción de 31,4% recién difundida, obedece a un 23% de menor producción; la reducción neta de antibióticos en realidad fue de 8,4%. Un avance, sin embargo, no está claro si obedece a un plan y plazos asociados, o más bien a un efecto epidemiológico producto de un evento climático y ambiental agresivo: floración algal violenta con mortalidad masiva de salmónidos y con ello, menos producción, menos hacinamiento, menos estrés, menos enfermedades, menos antibióticos. Falta conocer las cifras de pesticidas aplicados por cáligus”, remarcan desde la Asociación.

 

Profundidad de jaulas

 

Otro aspecto que destacó Atared, tiene que ver con el aumento en la profundidad de jaulas redes. Hasta enero de 2015 la profundidad no tenía límite pudiendo sembrarse peces ad libitum, bajo la premisa de la densidad permitida de kilo por metro cúbico. Esto llevó previo a la crisis del ISAv a densidades de cultivo tan extremas como 43 kg/m3 en algunos centros, cuando lo permitido era menos de la mitad. Ello fue una de las razones de la crisis sanitaria y ambiental aún hoy sin superar.

 

Afirman que, “el comportamiento de los peces en cautiverio en la columna de agua obedece en parte a factores ambientales de temperatura y oxígeno. Sabemos también que los salmónidos en las jaulas se distribuyen en promedio, entre los 3 metros y 12 metros de profundidad”.

 

Dado lo anterior Atared insistió en limitar la profundidad de las jaulas y a comienzos del 2015 Subpesca dispuso 15 metros como profundidad máxima. Poco duró la Resolución y en agosto 2016, sin argumentos de ninguna índole, la aumentó a 20 metros.

 

“Así, incrementa en 1/3 el volumen de la jaula y la densidad real. En el contexto de hacinamiento físico actual de los centros, con jaulas más grandes para mantener producción en espacios más reducidos. Permitir más densidad es retrotraer irresponsablemente los riesgos de desempeño sanitario, ambiental, aumento en el uso de antibióticos y pesticidas. En consecuencia, solicitamos a la autoridad revierta la medida y se comprometa con las buenas prácticas productivas y la sustentabilidad que la Constitución le mandata”, concluyen desde Atared.



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