Lunes
27/03/2017
Empresa familiar destaca como pionera en el cultivo de congrio en Chile
Pioneros en el sistema de reproducción del congrio colorado, los hermanos Magnolfi Orsini y su padre Spartaco, apostaron por una unidad de negocio bastante compleja, lenta y no exenta de dificultades (Tell.cl).
22/11/2016


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Empresa familiar destaca como pionera en el cultivo de congrio en Chile

Con más de nueve años de investigación y otros siete más para desarrollar un intenso plan de trabajo, Colorado Chile busca alcanzar una producción de esta especie a escala industrial, basada en la sustentabilidad. La clave en el avance del proyecto, se resume en la confianza y aporte de financiamiento estatal y de empresas privadas, en el apoyo de universidades y, por cierto, en la perseverancia inagotable del clan Magnolfi.

Su nombre científico es Genypterus Chilensis. Mundialmente es conocido como congrio colorado. Esta especie endémica de nuestro país, se distribuye desde Punta Arenas hasta el sur de Perú, vive en rocas y cuevas, se alimenta de crustáceos y es de hábitos nocturnos. Hoy, no es fácil encontrarlo en el mercado, producto de su sobreexplotación, una razón más para que Colorado Chile eligiese esta especie y se aventurara en una de las experiencias más difíciles y complejas de su desarrollo en cautiverio.

Tres hombres están a la cabeza de un proyecto que partió hace doce años. Spartaco Magnolfi Bessi, ingeniero civil industrial, siempre quiso trabajar junto a sus hijos: el biólogo marino, Piero Magnolfi Orsini y el biólogo, Spartaco Magnolfi Orsini. El camino profesional que los hermanos eligieron se alejaba de las expectativas que su padre tenía para emprender juntos un negocio. Pese a esto, Piero lo convenció de que había un gran potencial en el manejo de reproductores del congrio colorado, aludiendo que esta especie no se cultiva en ninguna parte del mundo.

“Investigué sobre el congrio colorado porque fue tema de mi tesis. Concluimos que desde el punto de vista técnico podíamos obtener buenas densidades de cultivo, gracias a su adaptación en cautiverio y desde el lado comercial, vimos que había una demanda insatisfecha a nivel nacional. Hace quince años se extraían tres mil toneladas al año y hoy, en promedio, alcanzan las doscientas y trescientas toneladas anuales, por lo tanto, existe un déficit local de dos mil ochocientas especies”, recalca Piero.

-¿Esto los llevó a dar inicio a una aventura sin precedentes?

La empresa se formó el 2007 y, como familia, tenemos el ochenta por ciento y el veinte restante, pertenece a socios inversionistas. La puesta en marcha fue en una planta pequeña ubicada en Laguna Verde, en la Quinta Región. Realizamos un plan de trabajo de tres años para aclimatar los reproductores, capturarlos de su medio natural, trabajar el método de captura con la pesca artesanal, porque este pez vive entre cuarenta y quinientos metros de profundidad, y luego llevarlos a cautiverio en estanques de un metro.

-¿Una primera etapa superada?

Pudimos hacer que desovaran y obtener las primeras posturas. Hicimos la primera fase de larvas o alevín y logramos llegar al juvenil. Este es un hito importante dentro de las investigaciones de acuicultura, porque de ahí en adelante es un pez más firme y luego, debemos hacer otro tipo de manejos, pero la parte técnica o el cuello de botella está en esta etapa y logramos superarla.

-¿Pudieron basarse en otras pruebas e investigaciones?

El noventa por ciento del trabajo es observación en terreno, porque del congrio no se sabía nada y toda la información que hoy está disponible en Chile, está basado en las salmoneras. Tratamos de realizar algunas extrapolaciones de salmón a congrio, desde el punto de vista técnico, pero no nos resultó. Rescatamos algunas experiencias de la corvina, pero los protocolos son muy distintos.

Camino a la costa

Al tercer año de la marcha empresarial se vieron sobrepasados con las instalaciones y debieron incorporar una mayor tecnología para desarrollar las siguientes etapas. “Savinco, una de las empresas socias de Colorado Chile, se dedica a la construcción de módulos para minería. Se nos ocurrió, entonces, la posibilidad de habilitar uno de estos módulos y hacer un sistema más controlado para las fases larvales, con recirculación de agua de mar. En ese momento, se sumó mi hermano Spartaco al negocio y creó una plataforma tecnológica en los módulos. Dividimos el proyecto en dos: la base de reproductores quedó en Laguna Verde y los módulos fueron instalados en Quilicura”, afirma Piero.

-¿Cómo funcionaban en ese entonces, en términos de reproducción?

Llevábamos los huevos fecundados desde Laguna Verde hasta Quilicura y aquí hacíamos todo el proceso desde la inclusión de la larva hasta la obtención de juveniles. Hicimos un sistema donde cada diez días traíamos agua de mar en camiones aljibes, desde San Antonio a Santiago. Realizamos un sistema para mantener esta agua durante quince días y otro, para la recirculación. En esto estuvimos trabajando dos años y nos fue bien.

-¿Cuál fue el resultado?

Pasamos de un dos por ciento a un quince y treinta por ciento de supervivencia del juvenil. Mejoramos la calidad del agua y nos distanciamos de lo que ha hecho la industria del salmón hasta ahora, en cuanto a mitigar los efectos ambientales con antibióticos y otro tipo de fármacos, que sí utilizamos pero en menor cantidad.

-¿Hasta ese momento, trabajaban solo con recursos propios?

Los primeros seis años de investigación fueron financiados por aporte privado. En el 2012 presentamos nuestro proyecto a CORFO y les pareció muy interesante. Lo que causó mayor revuelo fue el hecho de cultivar un pez marino en Santiago. Finalmente, nos ganamos el fondo de Innovación Empresarial y eso significó venirnos a la Región de Coquimbo.

-¿Cambiaron de vida radicalmente?

En términos empresariales, pasamos de un pilotaje a algo mucho más grande y en un lugar donde estratégicamente teníamos la posibilidad de generar una industria. Quisimos apuntar hacia el norte porque hay muy poco desarrollo de la acuicultura. Pensando en la familia, buscamos un lugar para echar raíces. Nos trasladamos a La Serena y el negocio lo desarrollamos en Coquimbo.

Por una escala industrial

En un terreno costero en el sector de El Panul, antiguamente utilizado para el cultivo de ostiones, los Magnolfi comenzaron a desarrollar el proyecto adjudicado por la CORFO y con un subsidio de quinientos millones de pesos, fondo que les permitió ampliar el plantel de reproductores y obtener una mayor réplica experimental.

-¿En este terreno concentraron todo el proceso?

Así es. Está la fase de reproductores, de incubación, la fase larval y los módulos donde hacemos la producción de juveniles y otro tipo de experiencias que sirven para estandarizar protocolos. Contamos con todo el manejo prereproductivo de los primeros reproductores de congrio colorado nacidos en cautiverio, porque hasta ahora hemos trabajado solo con peces silvestres. Esto significa domesticar la especie y comenzar a tener descendencia con un sistema controlado. En definitiva apuntamos, a una escala industrial.

-¿Atributos claves para llegar a esto?

La perseverancia. Este tipo de investigación obedece mucho al fracaso y para llegar al resultado son mucho más los caminos que dicen ¡no! Pese a esto, siempre hay puertas que se abren y como nos empezó a ir bien en esta región, nos ganamos otro proyecto CORFO por veinticuatro meses. Sincronizar el plantel de reproductores y tener desoves todo el año, fue el propósito de esta apuesta. Hicimos algunas modificaciones técnicas y ha sido un éxito, es decir, tenemos posturas todos los meses.

-¿Y el siguiente paso?

El gobierno impulsó el Programa Tecnológico Estratégico, iniciativa que por primera vez financia con una inversión importante a especies marinas que estén en etapa de escalamiento industrial y para ello se escogieron tres: la corvina, la palometa y el congrio colorado. Postulamos nuestro proyecto y hace un mes nos adjudicamos la suma de tres mil millones de pesos, con un horizonte de ejecución de siete años. El ochenta por ciento lo financia CORFO y el veinte restante, aporte privado.

-¿En qué invertirán esta vez?

Lo que buscamos es cerrar las brechas para lograr el escalamiento industrial. Con la alianza de UCN, como coejecutor, vamos a aunar la infraestructura incorporando congrios dentro de las unidades de los abalones, para la engorda de la especie. También participa en este proyecto la Universidad de Chile, abordando el lineamiento genético a largo plazo. Tres empresas privadas se sumaron además a esta iniciativa: Niva, Ewos y Minera Los Pelambres. En dos meses más daremos inicio a este proyecto y el objetivo es que esto se transforme en un negocio.

-¿Sin estos aportes, el proyecto no habría sido viable?

La inversión total en investigación alcanza los cinco mil millones de pesos, es decir, no es fácil encontrar particulares que puedan apostar a esta aventura en un ciento por ciento. Ahora, la clave para la continuidad de este negocio es el conocimiento y la perseverancia.

-¿Hasta ahora no existe retorno para la empresa?

En estos nueve años no hemos ganado ni un peso por el congrio. Nunca hemos hecho una factura…

El padre de Piero interrumpe la conversación y se adelanta en continuar la respuesta. “Esperamos abrir varias posibilidades de negocio, entre ellas, la transferencia tecnológica para quienes quieran desarrollar el cultivo, la venta de modulares para aclimatar a los juveniles antes de ir al mar y la venta directa de juveniles para la pesca artesanal. Todo esto está dentro de los próximos siete años de investigación, es decir, nuestro foco será sacar adelante el plan de trabajo. Esto no es cosa de comprar ladrillos y hacer una pared, sin duda, es un proceso lento y muy complejo”.

-¿Confiaste en el proyecto solo por tus hijos?

¡Esa es la única razón! porque es un rubro totalmente ajeno a lo que he hecho toda mi vida. Trabajar junto a mis hijos es lo más entretenido y la motivación más importante para continuar.

-Una gran experiencia para todos

P: Ha sido un gran desafío y muy intenso. Sin duda, mi mejor escuela.

S: Dentro de mi experiencia profesional ha sido lo más difícil en cuanto a lograr objetivos, pero al mismo tiempo, la más valiosa.